sábado, 29 de agosto de 2009

Creatividad

Supone la capacidad de generar nuevas soluciones a los problemas cotidianos. Su realización requiere una importante flexibilidad cognitiva que permita el cambio de conducta (lo que se veía muy poco desarrollado durante el Paleolítico Inferior y medio), la cual es una función ejecutiva, lo que indica la estrecha interrelación existente entre las diversas capacidades cognitivas humanas en relación con su conducta.


La forma de manifestación de la creatividad es por medio de cambios tecnológicos, sociales y simbólicos. Su desarrollo puede comprobarse por medio de la aparición en el registro arqueológico de nuevos aspectos tecnológicos (talla, útiles, materias primas), sociales (conductas que regulan y marcan los aspectos de la convivencia, caza, política y religión), y simbólicos (manifestaciones cargadas de simbolismo como el lenguaje, arte, religión, etc.), que con anterioridad no se tenían conocimiento de su existencia.


Desde los primeros indicios culturales atribuidos a los HAM se observa un gran desarrollo creativo en los avances tecnológicos, sociales y simbólicos. Destaca la importante innovación en el desarrollo y creación de nuevos tipos de útiles, algunos de ellos con el concepto de compuestos o preparados para enmangar (hojitas, útiles pediculados y óseos). Igualmente, vemos una mayor predilección y generalización geográfica en los materiales a utilizar, como puede comprobarse con el sílex importado de lejos y el uso de materias primas orgánicas (hueso, asta, marfil), con el desarrollo de una tecnología específica al trabajo de estos materiales. Igualmente, toda la infraestructura realizada en la producción de adornos (materia prima, tecnología para su elaboración y el producto final), es un claro exponente de la importante creatividad de las poblaciones que las elaboraron. Estos procesos aparecen en la mayoría de sus yacimientos, dando un aspecto creativo, generalizado y rápido.


Sin embargo, la creatividad de los neandertales siempre ha estado en discusión. Pero lo cierto es que, de la totalidad de su población europea, sólo en algunas áreas geográficas del SW de Europa (Chatelperroniense y Uluzziense) tenemos constancia de ciertos procesos creativos con características del Paleolítico Superior. En efecto, la industria lítica se desarrolló con el uso más extendido de la tecnología laminar, ya conocida en diversos lugares durante el Paleolítico Medio europeo (Boëda, 1990), la utilización de percutor blando y una mayor predilección por el sílex de mejor calidad (importado). Esta original y nueva producción creativa, parece ser una adaptación y desarrollo de la tecnología musteriense. Diversos autores ven al Chatelperroniense como una evolución local de un Musteriense de tradición Achelense B (Baffier, 1999; Mellars, 1989; Pelegrin y Soressi, 2007). Así, en niveles musterienses recientes (sobre el 45.000 BP) encontramos una mayor producción laminar y de piezas de dorso, que van progresivamente aumentando. La tecnología para la producción de puntas de Chatelperron se hace predominante, posiblemente por la gran utilidad de tales puntas (uso como cuchillo o puntas de lanzas), de tal manera que parecen ser el centro de toda la talla lítica, usando los subproductos de tallado como base para el resto de los útiles propios de esta cultura (Pelegrin y Soressi, 2007). Muchos autores opinan que la producción tecnológica laminar y su característica producción tipológica fueron desarrolladas independientemente por los neandertales, sin necesidad del aporte cultural de los HAM (Baena y Carrión, 2006; Pelegrin y Soressi, 2007).


La gran tradición de la tecnología lítica en todos los componentes de nuestro género, el posible dominio de su elaboración por parte de la mayoría de los componentes de cada grupo humano, y la importante relación entre la producción de útiles líticos con la supervivencia poblacional, hacen que el interés (motivación) en su desarrollo sea una constante en todos los homínidos. Cuando las capacidades cognitivas necesarias para su desarrollo son adquiridas evolutivamente, es cuestión de tiempo que los avances tecnológicos se produzcan. Los neandertales no son una excepción, su conocimiento de la tecnología Levallois (preparación previa del núcleo) y el comienzo del uso laminar, son claros antecedentes de la tecnología lítica del Paleolítico Superior. La motivación para elaborar mejoras en sus útiles, parece estar presente en algunas de sus poblaciones, logrando en ellas la producción de útiles en soportes laminares, con independencia creativa de los tipos y formas originarios de los HAM. Así, la gran utilidad práctica de la punta de Chatelperron hace que su difusión sea mayor que la propia tecnología que la produce, como puede comprobarse en el Musteriense con puntas de Chatelperron del norte de la Península Ibérica, incluso en yacimientos atribuidos a los auriñacienses (La Viña, El Castillo, Reclau Viver y L´Arbreda).

No obstante, la industria ósea estuvo muy limitada geográficamente, pues sólo se han encontrado en los siete yacimientos franceses, dos españoles, tres italianos y uno griego, reconociendo el uso de las materias orgánicas como una manifestación más de la tecnología moderna. Aún más exigua es la producción de adornos, pues sólo se encontraron en los seis lugares franceses y uno italiano, de los 125 yacimientos que componen el registro chatelperroniense en Francia y la Península Ibérica (Demars, 1996; D´Errico et al., 1998), y de los aproximadamente la veintena que representan al Uluzziense (Baffier, 1999).


Además, seis yacimientos comparten tecnología ósea y adornos, lo que aumenta la limitación geográfica del desarrollo creativo de estas manifestaciones culturales modernas. Curiosamente, tal desarrollo creativo se produce tras miles de años de un desarrollo cultural muy lento y en fechas similares a la irrupción de los HAM en Europa. En este sentido, es importante resaltar la total similitud que existe entre los tipos de adornos relacionados con las dos poblaciones, aunque existan diferencias tecnológicas en su producción, pero que actualmente no pueden aplicarse a ningún grupo humano en exclusividad (Zilhão et al., 2008). Debemos recordar lo indicado sobre la proximidad y la posible contemporaneidad de la mayoría de los yacimientos neandertalienses con adornos, con áreas de influencia de los HAM, pues indican que cierta relación tuvo que existir para su realización. En función de las características conductuales de ambas poblaciones, parece lógico pensar que el impulsor originario de las mismas (motivación y creatividad) debió de corresponder a los HAM, aunque no su realización por parte de algunos neandertales.


Por tanto, de la creatividad de los neandertales podemos indicar lo mismo que lo apreciado en la motivación, es decir, que no fue una manifestación generalizada, limitándose a muy pocos, los cuales vivieron rodeados de otros neandertales con una ausencia importante de elementos simbólicos y tecnología ósea, aunque los aspectos tecnológicos de carácter lítico si pudieran estar presentes. Es como si existieran, con cierto desfase cronológico, dos formas de Chatelperroniense:


- Uno antiguo y de tradición tecnológica, consecuencia de la tradicional industria lítica propia del género Homo, que ya desde el final del Paleolítico Medio caminaba por la leptolización de sus útiles. Así, parece demostrado que el Chatelperroniense fue la consecuencia de la evolución autóctona del Musteriense (MTA-B), creando las cadenas operativas y tipos que caracterizaron a esta industria. No hay dudas sobre las altas cualidades tecnológicas en el trabajo de la piedra de los neandertales (Coolidge y Wynn, 2004; Wynn y Coolidge, 2004).


- Otro más reciente y con mayor desarrollo tecnológico (industria ósea) y simbólico (adornos), pero limitado entre los neandertales. La evolución simbólica significa una conducta reflexiva y flexible. Esto se traduce por la apertura a nuevas fuentes de materia prima, de mejor calidad (sílex) o de naturaleza orgánica; nuevas formas de trabajar la piedra (laminar, microlitos, preparación para útiles compuestos, tipos) y el hueso (trabajado por herramientas apropiadas a sus características tecnológicas: buriles, raspadores, abrasivos, perforadores, etc.). El registro arqueológico parece confirmar tal evolución, apareciendo simultáneamente tres tipos de avances muy relacionados entre sí (Beaure, 1999): Uso de materias orgánicas, la creación de adornos, y el desarrollo de la tecnología lítica (aumento de buriles, raspadores) para adecuarla al trabajo de esta nueva materia (Eiroa et al., 1999). Serían soluciones empleadas (consecuencia de la acción conjunta de la motivación, creatividad y funciones ejecutivas) por las poblaciones de HAM y algunos neandertales, para solucionar nuevos problemas (diferenciación social y/o personal), consecuencia del desarrollo cognitivo emergente (Rivera, 2008, 2009).


* BAENA, J.; CARRIÓN, E. (2006): Problemas acerca del final del Musteriense. Zephyrus. Salamanca. LIX, p. 51-66.
* BAFFIER, D. (1999): Les derniers Néandertaliens. Le Châtelperronien. Histoire de la France Préhistorique de -36000 à -30.000 ans. Paris: La Maison des Roches.
* BEAURE, S. (1999): De la pierre à l´os: ou comment reconstituer des chaînes techniques opératoires impliquant l´os et la pierre. In CAMPS-FABRER, H. Préhistoire D´os: recueil d´études sur l´industrie osseuse préhistorique. Provence.
* BOËDA, E. (1990): De la surface au volume, analyse des conceptions, des débitages Levallois et laminaire. Paléolithique moyen et Paléolithique supérieur ancian en Europe. Memóires du Musée de Prehistoire d´lle de France. Nemours. 3, p. 63-68.
* COOLIDGE, F. L.; WYNN, T. (2004): A cognitive and neuropsychological perspective on the Châtelperronian. Journal of Anthropological Research. New Mexico 60, p. 55-73. * DEMARS, P. Y. (1996): Démographie et occupation de l’espace au Paléolithique supérieur et au. Mésolithique en France. Préhistoire européenne. Lièje. 8, p. 3-26.
* D'ERRICO, F.; ZILHAO, J.; JULIEN, M.; BAFFIER, D.; PELEGRIN, J. (1998): Neanderthal acculturation in western Europe? A critical review of the evidence and its interpretation. Current Anthropology. Chicago. 39 (supl.), p. 1-44.
* EIROA, J. J.; BACHILLER GIL, J. A.; CASTRO PÉREZ, L.; LOMBA MAURANDI, J. (1999): Nociones de tecnología y tipología en Prehistoria. Ariel Historia. Barcelona.
* MELLARS, P. A. (1989): Major issues in the emergence of modern humans. Current Anthropology. Chicago. 30: 3, p. 349-385.
* PELEGRIN, J.; SORESSI, M. (2007): Le Châtelperronien et ses rapports avec le Moustérien. En Les Néandertaliens. Biologie et cultures. Documents préhistoriques, 23, p. 283-29.6 Paris, Éditions du CTHS.
* RIVERA, A. (2008): Cognición y conducta de neandertales y humanos modernos.
Revista Portuguesa de Arqueología. Volumen 11 .

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