domingo, 4 de octubre de 2015

Lambros Malafouris (Material Engagement Theory)

Lambros Malafouris
El desarrollo de la Arqueología cognitiva ni ha avanzado mucho ni es homogénea en sus primeras conclusiones. En general, todos intentan avanzar por medio de un uso interdisciplinar de las ciencias relacionadas con la conducta humana, pero ni su elección ni uso es igual entre los que se han dedicado a ella.

En Inglaterra, y en mundo anglosajón en general (Estados Unidos, Australia, etc.), han sido los pioneros en el desarrollo de tal disciplina. Ya hemos visto el trabajo de algunos de ellos (Colin Renfrew, Merlin Donald, Steven Mithen, WillianNoble e Iain Davidson y Thomas Wynn y Frederick L. Coolidge), ahora analizaremos brevemente el trabajo de Lambros Malafouris de la Universidad de Oxford.

Centra su trabajo dentro de la Arqueología cognitiva en el surgimiento de la autoconciencia, problema que pocas veces ha sido objeto de estudio. La cuestión del yo no puede extrapolarse fácilmente del registro arqueológico, siendo esencialmente un problema de nuestra relación con el mundo material. El yo excede de los límites del cerebro, situándose entre éste, los cuerpos y las cosas, siendo el resultado de la persistente interacción de estos tres elementos. Esto nos lleva a una conciencia especial que llama tectonoetic, que es como una construcción continua e interactiva entre el sistema nervioso y el medio extraneural (cuerpo y cosas). En este proceso la memoria es clave para la constitución de un sí mismo como un objeto histórico (memoria episódica o autobiográfica), y su formación a partir de los datos externos conformando lo que llama memoria expandida (Malafouris, 2008, 2010). La estructura funcional del cerebro es una construcción dinámica que se remodela constantemente por medio de las experiencias importantes, muchas veces creadas por objetos materiales (bastón de ciego, anillos, etc.), que se relacionan con acontecimientos pasados, presentes y futuros, dependiendo de su uso y propiedad. El yo es el resultado de la interacción permanente de la mente, el cuerpo y el medio. Así establece una teoría sobre la relación del medio ambiente s y la creación de la mente (Material Engagement Theory o Teoría del compromiso material).

En esta línea se sitúa Colin Renfrew (2008) con su sapient paradox, en referencia al desfase entre la creación evolutiva de nuestra especie y la muy posterior aparición de la conducta simbólica. Comprende que las capacidades cognitivas se establecieron evolutivamente hace más de 60.000 años (quizás 200.000 años), pero las conductas propias de nuestro cerebro sabio no se establecieron hasta mucho después (hace 10.000 años, aunque ya se vislumbran claramente desde el inicio del Paleolítico superior en Europa y con mayor antigüedad en África del sur), por lo que su aparición tiene los aspectos de emergencia conductual. La base neurológica de la evolución cognitiva humana no puede estar basada en una especificación neurológica o de modulación mental innata, como indica la Psicología evolutiva que sigue Steven Mithen, sino en una modulación neurológica (plasticidad neuronal) dirigida sobre todo después del nacimiento por las características medioambientales. Esto se debe a las características plásticas de nuestro cerebro, que se adapta a las condiciones en las que vive, sobre la base de la socialización de la experiencia compartida. Los factores epigenéticos (ambiente) son fundamentales en este proceso, pues actúan sobre las características innatas y evolutivas del cerebro. La plasticidad neurológica y la socialización son las que van a modular el cerebro de los niños por medio del aprendizaje (conducta plenamente humana: enseñanza por otros miembros de la sociedad) y del lenguaje.

Naturalmente, tales ideas estarían en consonancia con la necesidad de una evolución neurológica adecuada, tanto del lóbulo parietal como del frontal donde se asientan las funciones ejecutivas (memoria de trabajo, planificación, inhibición, flexibilidad, monitorización), estando en consonancia con los postulados teóricos expuestos por Coolidge y Wynn (2011).

Comentarios finales

La influencia cultural, social, simbólica, tecnológica del medio en el que se vive, es crucial en la configuración del desarrollo de las funciones cognitivas superiores. El estudio de la cognición humana no puede realizarse sin conocer la funcionalidad cerebral, tanto neurológica como psicológica. En este contexto, el lenguaje adquiere un papel predominante, tanto que sin él la Humanidad no hubiera podido alcanzar este desarrollo cultural y simbólico que la caracteriza. Es decir, el desarrollo de las capacidades cognitivas (racionales y emocionales) por medio del lenguaje, el acervo cultural, la tecnología, motivación, sociabilidad, desarrollo e interacción demográfica, y las características medioambientales, interactuando continuamente (forman un nicho cognitivo-cultural específico del género Homo), son las que vas a ofrecer ese aspecto de heterogeneidad espacial y temporal en el desarrollo conductual que vemos en el registro arqueológico.

Existe una importante correlación teórica entre Lambros Malafouris y otros autores que trabajan en la Arqueología cognitiva (Colin Renfrew y Coolidge y Wynn), aunque sus formas de abordar problemas arqueológicos concretos es diferente. El Estructuralismo funcional (Rivera, 2013), que es la base de la Arqueología cognitiva que propongo, estaría totalmente de acuerdo con todas las ideas que estos autores exponen. Sin embargo, creo que con el modelo interdisciplinario que he elaborado se pueden abordar los problemas arqueológicos con mejor fundamento teórico y capacidad explicativa de la conducta del paleolítico. Esto se logra mediante la elaboración de una síntesis interdisciplinaria con todas las ciencias que se relacionan con la conducta humana, lo que no siguen en su totalidad los autores reseñados en esta entrada. Un ejemplo de este complejo trabajo lo podemos ver en Rivera y Menéndez 2014.

- COOLIDGE, F. y WYNN, T. (2011): “The implications of the working memory model for the evolution of modern cognition”. International Journal of Evolutionary Biology.
- MALAFOURIS, L. (2008): Between brains, bodies and things: tectonoetic awareness and the extended self. Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences. London. 363, pp. 1993–2002.
- MALAFOURIS, L. (2010): The brain-artefact interface (BAI): a challenge for archaeology and cultural neuroscience. Social Cognitive and Affective Neuroscience. Oxford. 5, pp. 64–273.
- MALAFOURIS, L. (2013): How Things Shape the Mind: a Theory of Material Engagement. MIT Press, Cambridge.

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