viernes, 4 de diciembre de 2015

¿Cómo trabajar con la Arqueología cognitiva?

En general, todos los que han estudiado o leído lo suficiente sobre arqueología conocen, más o menos, las bases metodológicas utilizadas en su desarrollo interpretativo. La Arqueología tiene como principal meta el estudio de la evolución cultural, lo que ha realizado en todas las manifestaciones culturales que las diversas y sucesivas poblaciones humanas han ido creando a lo largo de toda su historia. Sin embargo, y sin que muchas veces sin darnos cuenta, sus estudios han estado limitados, pues con sus formas metodológicas tradicionales no se puede responder a todas las preguntas que aparecen en el análisis de los restos arqueológicas. Sus estudios se limitan a las siguientes cuestiones: qué es el objeto o conducta en estudio, de dónde proviene, cuándo se realizó, y quién pudo crearlo. De las preguntas sobre el porqué de su creación en ese momento y lugar, y del cómo se originaron y se trasmitieron, muy poco se ha avanzado. Las cuestiones relacionadas con la cognición de los creadores de las culturas prehistóricas son vagamente analizadas y, muchas veces, olvidadas.

Efectivamente, de la evolución cognitiva poco se ha hablado, estudiado y conocido. Y, sin embargo, es la evolución que nos hace personas, lo que sin duda representa un tema de gran interés para la ciencia y para todos nosotros, pues el conocimiento de lo que somos siempre nos podrá ayudar a mejorar nuestra conducta. La evolución cognitiva sería la causa última de todos los procesos creativos humanos, de su transmisión generacional, de su mantenimiento y desarrollo. En definitiva, la que nos hace personas con unas características propias y diferentes a las de los demás componentes de la sociedad. Su estudio recae en la especialidad arqueológica denominada como Arqueología cognitiva

Pero de la Arqueología cognitiva poco sabemos, ni de sus teorías ni de sus formas de trabajar. La causa fundamental no es otra que la gran dificultad que su estudio conlleva, pues obliga a conocer otras disciplinas que tradicionalmente no se estudias en los estudios universitarios de Prehistoria y/o Arqueología. Esto no quiere decir que no existan trabajos sobre esta especialidad arqueológica, sino que son muy escasos y, desde luego, fuera de la mayoría de los medios académicos. Lo principal que se echa en falta es el poder usar un modelo general sobre la evolución y desarrollo de la cognición humana. Sin él, todo son ideas un tanto confusas. En este contexto, he desarrollado un modelode evolución cognitiva, el cual nace de la unión teórica de los datos aportados por las diversas disciplinas, que nos van a ayudar en el estudio de la conducta humana en todas sus épocas (Estructuralismo funcional).


El concepto interdisciplinar del estructuralismo funcional se fundamenta en la acción coordinada de las características psicobiológicas, evolutivas y lingüísticas que existen en las diferentes especies del género Homo (Rivera 2009: Rivera y Menéndez, 2011). De este estudio interdisciplinar se han formado una serie de conclusiones que tienen una gran capacidad interpretativa de la conducta humana en todos los periodos de su historia, pero especialmente en el complejo periodo en el que formaron y desarrollaron sus capacidades cognitivas (Paleolítico). La importancia de su aplicación práctica es un proceso que hay que conocer y valorar.

Conclusiones sobre la conducta humana (Estructuralismo funcional)

I. – Respecto de las formas evolutivas de nuestro género.
- La evolución biológica nos va dotando de unas capacidades funcionales innatas (capacidades cognitivas elementales o básicas) de origen evolutivo como son la memoria, funciones ejecutivas (memoria de trabajo, planificación, flexibilidad, monitorización e inhibición) atención, motivación, creatividad, razonamiento, percepción, etc. Su repercusión en la conducta no sólo depende de su potencialidad efectiva, sino del desarrollo de las mismas (desarrollo cognitivo).
- Cuando la evolución neurológica sea adecuada y las características ambientales adquieran el nivel suficiente puede producirse la manifestación de nuevas capacidades de naturaleza sociocultural, las cuales sólo existían como potencialidad. Son las capacidades cognitivas emergentes o superiores (p. e. la conducta simbólica, la autoconciencia, lenguaje, escritura, etc.). Para este desarrollo cognitivo emergente es necesario alcanzar unos determinados niveles de desarrollo demográfico, socioeconómico y tecnológico (Vygotsky 1979; Tomasello 2007; Ardila y Ostrosky-Solís 2008; Malafouris 2008; Renfrew 2008).
- Cualquier acción individual o social incluye un componente emocional (Ardila y Ostrosky-Solís, 2008; Rivera, 2015), el cual tiene una importante base innata. Por tanto las capacidades cognitivas tienen un carácter racional y emocional, estando íntimamente interrelacionadas.

II.- Aspectos concretos del desarrollo conductual.
- La existencia de un lenguaje (primera conducta simbólica) es condición necesaria, aunque no suficiente, para la formación, desarrollo y transmisión de todas las conductas simbólicas.
- Los conceptos que van a configurar la conducta humana en todos sus niveles deben adquirirse de la observación del medio ambiente en el que viven. Su realización se produce de la propia naturaleza, de las características sociales de los grupos humanos, del acervo cultural que se pueda transmitir de generación en generación y de las propias conclusiones que, partiendo de los anteriores presupuestos, pudieron adquirir los humanos de ese periodo. En este aspecto destaca sobre todo el lenguaje, al que hay que añadir cualquier otro soporte de información (manifestaciones gráficas, ritos, mitos, escritura, etc.)
- El desarrollo socioeconómico y demográfico de cada población es fundamental para su diferenciación social e individual (autoconciencia reflexiva). A su vez, el desarrollo de la autoconciencia (social, personal socializada, personal independiente) conlleva al desarrollo tecnológico y simbólico de las poblaciones que logren alcanzar un nivel adecuado, pudiendo establecerse una correlación entre ambos procesos. El desarrollo cognitivo siempre estaría ligado al desarrollo demográfico, social, cultural y lingüístico.
- Las características medioambientales (demográficas, socioeconómicas, tecnológicas, etc.) siempre son diferentes en cada tiempo y lugar. El global desarrollo histórico de la evolución cultural, cognitiva y simbólica es un continuum con aspecto de heterogeneidad temporal y espacial. En este continuum se producen diversos estados intermedios, pues depende de varios factores interconectados (capacidades y desarrollo cognitivos, lenguaje previo, medioambiente sociocultural, etc.). De ellos podemos tener conciencia de su existencia, pero no de sus precisas características.
- La evolución cultural y simbólica es acumulativa, pues en su desarrollo utiliza anteriores conceptos (simbólicos o no) más elementales, pero imprescindibles para toda evolución cultural. Para su logro es necesario estabilidad demográfica que facilite su perduración, transmisión generacional y progreso.
- Los componentes básicos de la conducta simbólica humana que constituyen su evolución cultural y cognitiva son la individualidad social y personal o autoconciencia (adornos, presencia de pinturas, arte, etc.), y los conceptos del tiempo (conducta mediada por procesos temporales) y del espacio (conducta dependiente del factor geográfico). Todos estos conceptos tienen un desarrollo heterogéneo en el tiempo y en el espacio.
- El desarrollo cultural y cognitivo humano sólo pueden conocerse por medio de los datos que nos aportan los yacimientos arqueológicos, que son un reflejo de su conducta. Si con el tiempo y nuevos descubrimientos se producen cambios sustanciales en los datos a interpretar, se procedería a realizar una nueva interpretación de los mismos con los premisas de la Arqueología cognitiva.



El uso de todas estas conclusiones otorgan a la interpretación arqueológica unos aspectos sobre el porqué y el cómo de su producción que las formas tradicionales no son capaces de desarrollare. Su utilización estaría al alcance de todos, solo hay que tener la intención de realizarlo y, desde luego, abrirse conceptualmente a las nuevas vías de estudio de la Arqueología.

- Ardila, A.; Ostrosky-Solís, F. (2008): “Desarrollo Histórico de las Funciones Ejecutivas”. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 8 (1), pp. 1-21.
- Malafouris, L. (2008): Between brains, bodies and things: tectonoetic awareness and the extended self. Phil. Trans. R. Soc. B 363, pp.1993-2002.
- Renfrew, C. (2008): “Neuroscience, evolution and thesapient paradox: the factuality of value and of the sacred”. Phil. Trans. R. Soc. B 363, pp. 2041-2047.
- Rivera, A. (2009): Arqueología del lenguaje. La conducta simbólica en el Paleolítico. Akal, Madrid.
- Rivera, A. (2015): “Arqueología de las emociones”. Vínculos de Historia, núm. 4, pp 41-61. UCLM.
- Rivera, A. y Menéndez, M. (2011): Las conductas simbólicas en el paleolítico. Un intento de comprensión y análisis desde el estructuralismo funcional. Espacio, Tiempo y Forma. Serie I Prehistoria y Arqueología. Nueva época nº 4.
- Tomasello, M. (2007): Los orígenes culturales de la cognición humana. Buenos Aires. Amorrortu.
- Vygotsky, L. S. (1979): El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Crítica. Barcelona.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Lascaux: Una cueva clave

La cueva de Lascaux es uno de los yacimientos más importantes de arte paleolítico. Se encuentra en la región de Dordoña (Francia) en el valle de Vézere cerca del pueblo de Montignac. Fue descubierta en 1940, iniciándose su abertura turística después de la II Guerra Mundial. Ante su notable deterioro por la contaminación de todo tipo (lumínica, bacteriológica, micológica, etc.) se decidió cerrarla en 1963. Para seguir con su exposición al público se realizó una cueva artificial (Lascaux II) que imitaba perfectamente la parte más representativa de la cueva, pero no toda, ni todas sus muestras gráficas, pues su reproducción se limita a la primera galería hasta el Divertícule axial. Del resto se han hecho reproducciones en el centro de arte prehistórico de Thot - espace Cro-magnon (Thonac, Dordoña) a 12 km del Lascaux, pero ya no presentan la configuración de cueva que tanto realismo confiere a Lascoux II. En esta segunda reproducción se encuentra un panel que reproduce la escena del pozo. 

En esta cueva se encuentran unas magníficas pinturas y grabados datados sobre el 17.000 BP, aunque su secuencia ocupacional se extiende desde el final del Solutrense (18600±190 B.P.) y el Magdaleniense medio (15516±900 B.P.). En su interior se encuentran más de 400 figuras de animales, algunas de gran tamaño (grabadas, pintadas y/o policromadas). Sobre todo se representan caballos, bóvidos, bisontes,  y ciervos; aunque también tenemos rinocerontes, osos y felinos. Es curioso que el 90% de los restos óseos encontrados sean de reno, animal que solo tiene una representación (Menéndez et al. 2011).

Sin embargo, aunque sus pinturas son majestuosas, bellísimas y de enorme importancia, en aras de analizar su significado existe una representación gráfica (escena del pozo) que adquiere una importancia trascendente, pues, aunque estemos lejos de conocer al detalle el simbolismo que estas manifestaciones gráficas pudieron representar, esta escena nos ofrece importantes pistas sobre tan escurridizo conocimiento.

La escena del pozo

La escena del pozo está ubicada en las profundidades de la cueva, en un pozo de unos cinco metros de profundidad y de difícil acceso (mapa: puits). Representa las figuras de un rinoceronte (parece independiente del resto de la escena), un bisonte malherido y un ser humano. El bisonte que ha sido atacado con una lanza y muestra parte de sus entrañas colgando del vientre, está herido y moribundo. Frente al bisonte se muestra la estilizada figura de un hombre que porta una especie de máscara de ave, tiene el pene erecto (itifálico) y está caído o tumbado. Junto a su cuerpo se ve una vara con la figura de un ave y un signo como una Y. La pintura está realizada mediante firmes trazos negros de carbón y no parece que se haya aplicado ningún pigmento. Hay que destacar unas características que la hacen única y que, sin duda, estarían relacionadas con su significado:


- Representa una clara escena (hecho muy raro en el arte paleolítico) con un significado que considera a las figuras como un proceso único en el tiempo.
- Su ubicación indica claramente su intencionalidad de ocultarla y dificultar su acceso, salvo para aquellos que estén relacionados, o vayan a estarlo, con su significado.
- Se presenta una relación de un teriántropo con un animal que no es parte de la dieta de los ocupantes de la cueva.
- Tanto el teriántropo como el bisonte tienen en común un estado cognitivo especial (no el que se tiene habitualmente). El bisonte está gravemente herido o muerto, mientras que el teriántropo está caído: muerto o en un estado alterado de conciencia ¿trance inducido por medios externos (drogas, rituales propiciatorios, excitación sexual, etc.)? Parece indicar que estas dos formas de situación cognitiva era necesaria para la relación entre ellos ¿Cuál?
- Es posible establecer una relación entre el animal elegido por el teriántropo (ave) y el que se encuentra en su báculo o vara que eréctil se encuentra a su lado. Es la única clara relación que se conoce entre el animal elegido por el teriántropo y sus útiles. Este hecho nos hace pensar que pudiera ser que cada teriántropo, o mediador paleolítico, tenía un estatus social que ostentaba continuamente con la grabación del animal elegido en sus útiles.
- En esta escena se reúnen los tres aspectos conductuales que casi siempre se van a encontrar en las cuevas ornadas: sexo (vulvas, pene itifálico, incluso relaciones sexuales), muerte (animales y humanos  heridos) y animales/teriántropos (la gran mayoría). 
- Forman un conjunto que recrea todas las características del mundo onírico creado ya en el Auriñaciense (conductas espirituales y religiosas), lo que debió de ser una constante más o menos contenida del mundo espiritual del Paleolítico superior.
- La magnitud e importancia del conjunto le confiere un innegable papel como centro espiritual y territorial de un área geográfica de diversa amplitud. La espiritualidad siempre ha sido un foco de unión entre los grupos humanos, teniendo sus más lejanos orígenes en las actuaciones de este periodo.

Conclusiones

Sin embargo, un solo yacimiento y una única representación no pueden ser considerados como una prueba irrefutable de su posible significado, aunque si significativos al constituir una hipótesis a demostrar.

Se hace necesario realizar estudios globales, tratando estas manifestaciones gráficas en su conjunto como un proceso simbólico que comienza en el Auriñaciense con unas características propias (Arte paleolítico. Antigüedad yrelaciones sociales) y se extiende a lo largo del Paleolítico superior en gran parte del oeste de Europa, con un continuum que no es homogéneo en el tiempo y en el espacio (Arte paleolítico. Consideraciones sobre su estudio).

En este contexto del mundo simbólico, quien esté interesado en un trabajo sobre el simbolismo del género Homo, realizado desde la Arqueología cognitiva, puede leerlo en la siguiente dirección: Las conductas simbólicas en el paleolítico. Un intento de compresión y análisis desde el estructuralismo funcional.

- Menéndez. M.; Jimeno, A. y Fernández, V. M. (2011): Diccionario de Prehistoria. Alianza. Madrid.

domingo, 11 de octubre de 2015

Audición y Lenguaje

Recientemente se ha publicado en la revista Science Advances un trabajo sobre las capacidades auditivas de los Australopithecus africanus y Paranthropus robustus. Para tal fin se ha realizado un TAC (Tomografía, axial computarizada) de varios cráneos de estas especies, para así poder comparar las características de sus restos óseos relativas al canal del oído externo, con el fin de calcular el tamaño de su tímpano, y las relaciones de los huesecillos del oído medio (martillo, yunque y estribo), que trasmiten los sonidos que les llegan por el canal externo al tímpano y los transmiten al oído interno donde se asientan las terminaciones sensoriales que van a llevar estos estímulos al cerebro. Las características de estos sonidos dependerán de la forma de este canal auditivo externo, tímpano y huesecillos, lo que en mayor o menor grado si dejan restos fósiles (sobretodo espacios dentro del hueso temporal y alguno de estos huesecillos), permitiendo extrapolar las características del sonido que podría llegar al cerebro. 

Estas mediciones se han comparado con las especies vivas (chimpancés y Humanos modernos) y las obtenidas de otros homínidos ya extintos (Neandertal, Homo heidelbergensis, etc.). Las conclusiones son claras, aunque limitadas en su propio significado. Se ha visto que las características auditivas de estos primitivos homínidos iniciaron una derivación anatómica y fisiológica hacia las características de nuestra especie, separándose de las del chimpancé. Los dos taxones de homínidos tempranos muestran una mayor sensibilidad a las frecuencias comprendidas entre 1,5 y 3,5 kHz, es decir, ligeramente superiores de las que presentan los chimpancés en la actualidad (ver imagen del audiograma), indicando el camino evolutivo hacia la banda sonora de frecuencias altas que nos caracteriza. Los autores del trabajo opinan que se trata de una evolución adaptativa de mejoramiento auditivo en hábitats abiertos, en oposición a los del bosque. Con él se pudo haber logrado un mejoramiento en la comunicación cercana en hábitats abiertos, al mejorar la expresión sonora en base al uso de vocales y consonantes sordas.
Audiograma comparando las especies en estudio. Science Advances

Comentario desde la Arqueología cognitiva

Estoy de acuerdo en que este proceso evolutivo proporcionó al género Homo una gran capacidad de emisión y captación de sonidos, pero no creo que fuera determinarte en el desarrollo posterior del lenguaje moderno que lograron los Humanos Anatómicamente Modernos, aunque sí pudo facilitar en algún grado su creación y desarrollo.

El lenguaje siempre ha sido una constante fuente de estudio, discusión y enfrentamiento entre los autores que han elaborado las diversas teorías que conocemos en la actualidad. Todos somos conscientes de la trascendental importancia que ha tenido en todos los aspectos de la conducta humana, pero sobre su origen, forma de evolución y funciones psicobiológicas las discrepancias y las ausencias son notorias. La producción de tan importante facultad, dentro de las comunidades del género Homo, representa un proceso del que desconocemos muchas de sus claves, y de las pocas que conocemos no todas se utilizan para su compresión. El lenguaje siempre se ha estudiado teniendo como base dos de sus aspectos más aparentes:

- Primero, en los sonidos (que se emiten y que se escuchan) que conforman las diferentes lenguas y en las consecuencias que aportan (comunicación, aprendizaje, almacenamiento de información, y todo lo que se pueda adquirir por medio del lenguaje externo).
- Segundo, representa una capacidad cognitiva exclusiva del Homo sapiens (al menos en la actualidad) y que “todos” los humanos la poseen, por lo que debe de tener un fundamento genético muy importante. Pero casi siempre se ha olvidado su papel en la organización cognitiva del pensamiento humano, tanto que muchos ni siquiera se han planteado tal posibilidad.

La lingüística cada vez es una ciencia de gran amplitud teórica, pues se relaciona tanto con la Neurología (Neurolingüística) y Psicología (Psicolingüística). Esto lo podemos ver bien en las diversas definiciones que sobre el lenguaje conocemos. En general, reflejan los fundamentos teóricos sobre los que se estructura, pero no son los únicos. La definición que recoja más y mejor todos los aspectos que el lenguaje pueda representar debería ser el modelo a seguir. Si vemos las diferentes definiciones que encontramos en diccionarios o trabajos generales sobre el lenguaje, observamos una importante variedad de definiciones, dependiendo de las ciencias que se usen en su estructuración.

- Capacidad propia del ser humano para expresar pensamientos y sentimientos por medio de la palabra.
- Sistema de signos que utiliza una comunidad para comunicarse oralmente o por escrito.
- Sistema de comunicación estructurado para el que existe un contexto de uso y ciertos principios combinatorios formales. Existen contextos tanto naturales como artificiales.
- Un recurso que hace posible la comunicación. En el caso de los seres humanos, esta herramienta se encuentra extremadamente desarrollada y es mucho más avanzada que en otras especies animales, ya que se trata de un proceso de raíces fisiológicas y psíquicas. El lenguaje brinda la posibilidad de seleccionar, citar, coordinar y combinar conceptos de diversa complejidad.
- Conjunto de sonidos articulados con que las personas manifiestan lo que piensan o sienten.
- El lenguaje es una forma de conducta que posibilita en los organismos la capacidad para relacionar y relacionarse con los fenómenos del mundo físico de un modo cualitativamente distinto. Es un sistema de expresión, representación y comunicación que se basan en un sistema de signos y reglas formalmente bien definido y cuya utilización por un organismo implica una modalidad particular de comportamiento (Belinchón et al. 1992).
- El lenguaje humano sería la transmisión voluntaria de todo pensamiento, idea o sentimiento, por medio de un sistema de representación simbólico (en principio sonoro y/o gestual), con la intención de interferir en la conciencia o atención del oyente, es decir, que sea recibido y comprendido por aquellos a los que se dirige tal mensaje, con algún fin determinado (simple información y/o la posibilidad de realizar tareas en común). (Rivera, 1998, 2009).
- El lenguaje sería la capacidad de unir un signo (auditivo, visual, táctil o gestual) con un componente semántico, con un concepto; es decir, la capacidad para genera símbolos (Arsuaga y Martín-Loeches, 2013).

Todas se basan en la gran funcionalidad que tienen sobre la comunicación, pocas sobre la abstracción y simbolización que conlleva su producción, y ninguna sobre la capacidad de organizar y gestionar el pensamiento consciente de los seres humanos. Hay que profundizar un poco en el origen y funciones del lenguaje, pues la funcionalidad va implícita en su propio origen.
 

La gran conclusión que se puede sacar es que su producción depende más de las capacidades cognitivas de sus posibles creadores (abstracción y simbolización) que de su propia capacidad de emisión de sonidos. Mientras exista una gama suficiente de estímulos (visuales, auditivos, táctiles) que puedan ser recibidos y comprendidos (por ser socialmente aprendidos) por los demás miembros de la sociedad, y un cerebro capaz de simbolizar su pensamiento en esos estímulos, habrá lenguaje. Tenemos los ejemplos del lenguaje de signos de los sordomudos, la forma de hablar de los bosquimanos con gran abundancia de chasquidos realizados con la lengua, o el sistema de silbidos de La Gomera (Silbo Gomero).

Los Australopitecos y Paranthropus no podían hablar porque su cerebro no era capaz de elaborar abstracciones y de simbolizarlas en unos sonidos que ellos si podían entender. Su capacidad de emisión sonora sería limitada, pero real. La diversificación evolutiva de la capacidad de recepción acústica no puede indicar, por sí sola, el inicio hacia un mayor y complejo desarrollo lingüístico, aunque seguro que debió de facilitar el proceso.

* ARSUAGA, J. L. y MARTÍN-LOECHES, M. (2013): El sello indeleble. Pasado, presente y futuro del ser humano. Barcelona. Mondadori.
* BELINCHÓN, M.; IGOA, J. M. y RIVIÉRE, A. (1992): Psicología del lenguaje. Investigación y teoría. Trotta. Madrid.
* RIVERA, A. (1998): “Arqueología del lenguaje en el proceso evolutivo del Género Homo”. Espacio, Tiempo y Forma. Serie I, Prehistoria y Arqueología 11: 13-43. UNED. Madrid.

* RIVERA, A. y RIVERA, S. (2009): “Origen del lenguaje: Un enfoque multidisciplinar”. Ludus Vitalis, vol. XVII, num. 31, pp. 103-141.

domingo, 4 de octubre de 2015

Lambros Malafouris (Material Engagement Theory)

Lambros Malafouris
El desarrollo de la Arqueología cognitiva ni ha avanzado mucho ni es homogénea en sus primeras conclusiones. En general, todos intentan avanzar por medio de un uso interdisciplinar de las ciencias relacionadas con la conducta humana, pero ni su elección ni uso es igual entre los que se han dedicado a ella.

En Inglaterra, y en mundo anglosajón en general (Estados Unidos, Australia, etc.), han sido los pioneros en el desarrollo de tal disciplina. Ya hemos visto el trabajo de algunos de ellos (Colin Renfrew, Merlin Donald, Steven Mithen, WillianNoble e Iain Davidson y Thomas Wynn y Frederick L. Coolidge), ahora analizaremos brevemente el trabajo de Lambros Malafouris de la Universidad de Oxford.

Centra su trabajo dentro de la Arqueología cognitiva en el surgimiento de la autoconciencia, problema que pocas veces ha sido objeto de estudio. La cuestión del yo no puede extrapolarse fácilmente del registro arqueológico, siendo esencialmente un problema de nuestra relación con el mundo material. El yo excede de los límites del cerebro, situándose entre éste, los cuerpos y las cosas, siendo el resultado de la persistente interacción de estos tres elementos. Esto nos lleva a una conciencia especial que llama tectonoetic, que es como una construcción continua e interactiva entre el sistema nervioso y el medio extraneural (cuerpo y cosas). En este proceso la memoria es clave para la constitución de un sí mismo como un objeto histórico (memoria episódica o autobiográfica), y su formación a partir de los datos externos conformando lo que llama memoria expandida (Malafouris, 2008, 2010). La estructura funcional del cerebro es una construcción dinámica que se remodela constantemente por medio de las experiencias importantes, muchas veces creadas por objetos materiales (bastón de ciego, anillos, etc.), que se relacionan con acontecimientos pasados, presentes y futuros, dependiendo de su uso y propiedad. El yo es el resultado de la interacción permanente de la mente, el cuerpo y el medio. Así establece una teoría sobre la relación del medio ambiente s y la creación de la mente (Material Engagement Theory o Teoría del compromiso material).

En esta línea se sitúa Colin Renfrew (2008) con su sapient paradox, en referencia al desfase entre la creación evolutiva de nuestra especie y la muy posterior aparición de la conducta simbólica. Comprende que las capacidades cognitivas se establecieron evolutivamente hace más de 60.000 años (quizás 200.000 años), pero las conductas propias de nuestro cerebro sabio no se establecieron hasta mucho después (hace 10.000 años, aunque ya se vislumbran claramente desde el inicio del Paleolítico superior en Europa y con mayor antigüedad en África del sur), por lo que su aparición tiene los aspectos de emergencia conductual. La base neurológica de la evolución cognitiva humana no puede estar basada en una especificación neurológica o de modulación mental innata, como indica la Psicología evolutiva que sigue Steven Mithen, sino en una modulación neurológica (plasticidad neuronal) dirigida sobre todo después del nacimiento por las características medioambientales. Esto se debe a las características plásticas de nuestro cerebro, que se adapta a las condiciones en las que vive, sobre la base de la socialización de la experiencia compartida. Los factores epigenéticos (ambiente) son fundamentales en este proceso, pues actúan sobre las características innatas y evolutivas del cerebro. La plasticidad neurológica y la socialización son las que van a modular el cerebro de los niños por medio del aprendizaje (conducta plenamente humana: enseñanza por otros miembros de la sociedad) y del lenguaje.

Naturalmente, tales ideas estarían en consonancia con la necesidad de una evolución neurológica adecuada, tanto del lóbulo parietal como del frontal donde se asientan las funciones ejecutivas (memoria de trabajo, planificación, inhibición, flexibilidad, monitorización), estando en consonancia con los postulados teóricos expuestos por Coolidge y Wynn (2011).

Comentarios finales

La influencia cultural, social, simbólica, tecnológica del medio en el que se vive, es crucial en la configuración del desarrollo de las funciones cognitivas superiores. El estudio de la cognición humana no puede realizarse sin conocer la funcionalidad cerebral, tanto neurológica como psicológica. En este contexto, el lenguaje adquiere un papel predominante, tanto que sin él la Humanidad no hubiera podido alcanzar este desarrollo cultural y simbólico que la caracteriza. Es decir, el desarrollo de las capacidades cognitivas (racionales y emocionales) por medio del lenguaje, el acervo cultural, la tecnología, motivación, sociabilidad, desarrollo e interacción demográfica, y las características medioambientales, interactuando continuamente (forman un nicho cognitivo-cultural específico del género Homo), son las que vas a ofrecer ese aspecto de heterogeneidad espacial y temporal en el desarrollo conductual que vemos en el registro arqueológico.

Existe una importante correlación teórica entre Lambros Malafouris y otros autores que trabajan en la Arqueología cognitiva (Colin Renfrew y Coolidge y Wynn), aunque sus formas de abordar problemas arqueológicos concretos es diferente. El Estructuralismo funcional (Rivera, 2013), que es la base de la Arqueología cognitiva que propongo, estaría totalmente de acuerdo con todas las ideas que estos autores exponen. Sin embargo, creo que con el modelo interdisciplinario que he elaborado se pueden abordar los problemas arqueológicos con mejor fundamento teórico y capacidad explicativa de la conducta del paleolítico. Esto se logra mediante la elaboración de una síntesis interdisciplinaria con todas las ciencias que se relacionan con la conducta humana, lo que no siguen en su totalidad los autores reseñados en esta entrada. Un ejemplo de este complejo trabajo lo podemos ver en Rivera y Menéndez, 2011.

- COOLIDGE, F. y WYNN, T. (2011): “The implications of the working memory model for the evolution of modern cognition”. International Journal of Evolutionary Biology.
- MALAFOURIS, L. (2008): Between brains, bodies and things: tectonoetic awareness and the extended self. Philosophical Transactions of the Royal Society B: Biological Sciences. London. 363, pp. 1993–2002.
- MALAFOURIS, L. (2010): The brain-artefact interface (BAI): a challenge for archaeology and cultural neuroscience. Social Cognitive and Affective Neuroscience. Oxford. 5, pp. 64–273.
- MALAFOURIS, L. (2013): How Things Shape the Mind: a Theory of Material Engagement. MIT Press, Cambridge.

domingo, 6 de septiembre de 2015

La interdisciplina como método de análisis científico

El desarrollo de la Ciencia es un proceso arduo, complejo y exhaustivo para todos aquellos que intentan avanzar en cada una de las parcelas la integran. Si durante el Renacimiento parecía posible que algunos estudiosos pudieran abarcar gran parte de sus disciplinas, en la actualidad es un hecho prácticamente imposible, o por lo menos con una muy limitada realización. La propia evolución de la Ciencia en estos últimos siglos nos muestra que su excesiva división ha sido necesaria para el adecuado desarrollo doctrinal de cada una de las diversas parcelas académicas que se han ido creando a lo largo del tiempo. Pero con tal necesidad práctica se perdió gran parte la integración científica, siempre en aras de mayores desarrollos doctrinales, pero con importantes ausencias de comunicación entre ellos. Es decir, la Ciencia avanzó en gran medida, pero con grande dosis de individualidad metodológica que hicieron perder la noción del bosque que debería de ser la reunión de los diversos árboles que constituyen todas las disciplinas académicas.

Pero muchas veces la realidad en estudio por cualquiera de las ciencias conocidas obligaba a realizar diversas intromisiones en otras ciencias que también trataban sobre tales problemas, aunque fuera con otro punto de vista o solo de una forma aparentemente tangencial. Los estudios multidisciplinares siempre ha tenido cierto desarrollo, pero muchas veces se ha realizado como para salir del paso o fundamentar problemas concretos y limitados. Es decir, se utilizaba teorías u orientaciones metodológicas de otras ciencias para reafirmar nuestro trabajo, muchas veces sin conocer a fondo su fundamento teórico. Si ha habido una parcela científica que más ha sufrido estas circunstancias, sin duda ha sido las llamadas ciencias sociales, y entre ellas la Arqueología por la gran dificultad que su desarrollo conlleva.

Modelo interdisciplinar de la Arqueología cognitiva

Por otro lado, los científicos solo pueden utilizar los conocimientos propios de su época y que mayoritariamente utiliza la disciplina en la que se han formado. En este contexto, aparece lo que se llama deformación profesional, proceso socio-académico que afecta a la mayoría de los componentes de cualquier disciplina. Así, se ven los problemas a tratar desde un punto muy semejante, tanto en la exposición de los problemas como en la forma de poder estudiarlos. Muchos avances teóricos han surgido de gente que ha querido romper estas tendencias y ha elaborado nuevos caminos, lo que ni es fácil ni está al alcance de todos. El simple hecho de aunar diversas disciplinas en el estudio de un problema determinado, aunque haya generado importantes avances teóricos, muchas veces es insuficiente, pues no siempre se eligen todas las disciplinas relacionadas con el problema ni existe entre todas ellas una coordinación teórica aceptable. Parece necesario el desarrollo de una integración con las características de interdisciplina que supere los problemas ya enumerados de la simple multidisciplina. La interdisciplina o la observación y  aceptación coordenada de los que dicen otras ciencias o científicos es un proceso que muchos teóricos han resaltado desde hace muchos años. Un ejemplo lo tenemos en las palabras del Dr. Gregorio Marañón escritas en el prologo de un libro ya en 1952:

Dr. Gregorio Marañón
Los hallazgos definitivos no han surgido de una verdad nueva, sino de una ordenación racional de una serie de verdades conocidas y dispersas: racional o causal, porque en este juego de estructuración de datos no sistematizados ocurre como en la solución de los rompecabezas, que unas veces surge del ingenio y otras del puro azar. Lo que no puede faltar nunca es la atención. La atención es en la Ciencia lo que la luz en el cuarto oscuro, que de repente se ilumina y parece que crea lo que, sin embargo, estaba allí y no alcanzábamos a ver.

La cita del Dr. Marañón expresa una realidad que muchas veces no es tenida en cuenta con su verdadera trascendencia. Si seguimos su consejo, tras haber leído numerosa información relativa a diversas ciencias que estudian al ser humano desde puntos de vista diferentes, es el momento de prestar la atención debida a cada una de ellas, con el propósito de analizar su interconexión e intentar agruparlos en un proyecto común. Es decir de elaborar síntesis interdisciplinarias en todos los aspectos que conciernen a su estudio. Por mucho que sean diferentes en sus respectivos enfoques, debe existir un común punto de encuentro, pues no hay que olvidar todas ellas tienen como fin principal al ser humano y a sus manifestaciones socioculturales (p. e. los datos arqueológicos en la Arqueología). Un mismo fin, aunque visto desde parcelas teóricas diferentes. Si en esta confluencia de intereses se apreciasen importantes contradicciones, habría que pensar que alguna determinada teoría, de las disciplinas usadas en estos asuntos, pudiera no ser correcta, pues en la explicación de la realidad humana no pueden coexistir conceptos claramente antagónicos. Tal vez el problema radica en la falta de puntos de enlace, que puedan articular tal disparidad de información.

Actualmente, el seguir trabajando en cualquier ciencia sin métodos interdisciplinarios es un procedimiento que, por lo menos, va en contra del sentido común que tanto ha caracterizado a los prohombres de ciencia. Insistir en proseguir trabajos mediante métodos académicos que encuentran una fuerte contradicción con los recientes avances de otras disciplinas no parece muy lógico y, desde luego, poco práctico. Igualmente, parece necesario romper algunas tradiciones académicas en aras de una mayor amplitud científica, que nos pueda ofrecer a nuestras hipótesis fundamentos teóricos mejor elaborados y más fiables.


Teoría evolutiva y Arqueología 

Todos estaremos de acuerdo en que la evolución es el fundamento de todo el desarrollo morfológico y conductual de todas las especies biológicas. El estudio sobre la conducta humana debe de iniciarse con el conocimiento de la evolución del cerebro que hizo posible tales hechos. Esta es la opinión Juan Luis Arsuaga, quien afirmaba lo siguiente:  

Es muy atrevido escribir cualquier tesis sobre el comportamiento humano sin conocer la teoría de la evolución, siendo un disparate que en las universidades se estudien como ciencias separadas. Parece que se ignora que el descubrimiento más asombroso de la humanidad es la evolución, y sin esta revelación no se puede entender nada del ser humano (curso de verano 2004. Universidad Complutense. El Escorial).
Charles Darwin 

Su estudio es un claro ejemplo de la necesidad y uso de la interdisciplina, pues la articulación de datos y coordinación de todas las ciencias que traten del problema, es fácil de decir y muy complejo de resolver. Quizás este sea el verdadero éxito de Charles Darwin (1809-1882)cuando realizó su teoría de la evolución. El inicio de tal andadura científica tuvo sus raíces en diversos autores del siglo XVIII, aunque el arranque definitivo se logró con la publicación de El origen de las especies en 1859, donde pudo explicar su teoría sobre el origen de las diferentes especies que conocemos. En el ambiente cultural de su época ya existían ideas semejantes que intentaban explicar el origen y diversificación de las especies de seres vivos, por medios diferentes a los que la religión hegemónicamente había mantenido durante siglos. Tal es el caso del conde de Bufón, Georges Louis Leclerc (1707-1788); del propio abuelo de Darwin, el médico Erasmus Darwin (1731-1802), y del caballero de Lamarck, Jean-Baptiste-Pierre-Antoine de Monet (1744-1829). Estos autores, junto con otros menos conocidos, crearon una atmósfera científica que favorecía el conocimiento y el desarrollo de estas nuevas vías explicativas sobre la realidad viviente.


La teoría de la evolución rompió el estancamiento científico que presidía su entorno, siendo el comienzo de una nueva y mejor forma de comprender la propia existencia biológica, que de otra manera sería imposible conocer. Las elocuentes ideas de Darwin estaban en su origen limitadas por el precario desarrollo científico de su tiempo, pues todas sus conclusiones debían adecuarse a los datos que en ese momento tenía a su alcance. La escasez de conocimientos sobre genética y desarrollo embrionario, tenían que limitar forzosamente sus deducciones sobre la forma de producción del cambio morfológico, presentando a la selección natural como la principal guía de los cambios anatómicos que se fueran produciendo. Con estas circunstancias desarrolló su axioma más característico o que más fama ha tenido: La supervivencia del mejor adaptado o menos malo. No obstante, admite que existen otros factores en la modificación de las especies (Darwin, 1988: 55), los cuales pueden dar lugar a cambios poco adaptativos. Estos conceptos antagónicos los complementa mediante la idea de que los seres vivos se consideren como sistemas integrales, por lo que una modificación adaptativa puede producir otra no adaptativa por sí sola, pero compensada por la adaptabilidad global del ser vivo. Igualmente, un órgano seleccionado para una función determinada, puede realizar otras funciones para las que no fue seleccionado. Tal proceso, fundamental en la evolución humana, es conocido con el nombre de exaptación.


Sin duda, su trabajo tuvo un amplio carácter interdisciplinario (Biología, Geografía, Demografía, Geología, etc.) como no podía ser de otra manera, aunque limitado por las condiciones teóricas de la ciencia en su época. Supo coordinar todos los datos que se conocían, aunar su propia experiencia del largo viaje en el HMS Beagle, y realizar una teoría coherente con toda la información (interdisciplinaria) que superaba todas las conocidas hasta entonces.

La interpretación arqueológica

Un caso similar es el que ocurre con la metodología interpretativa dentro de la Arqueología. En este caso los seguidores de la Nueva Arqueología o Procesualismo, es decir, de la línea teórica desarrollada en el s. XX opinan que las teorías a cerca de las capacidades cognitivas sobre la base de filiación taxonómica, no deben tener un papel a priori. Las herramientas clave serían la arqueología, los estudios paleoambientales, modelamientos climáticos y los métodos de integración de los resultados de estas disciplinas (Evolución cultural. Metodología y formas de estudio I). Parecen que quieren dar a entender que las características evolutivas referentes a su funcionamiento neurológico y psicológico de cada especie humana no tuvieran nada que ver con la creación y el desarrollo de la culturas de los seres humanos. Naturalmente, desde la más simple interpretación de la Arqueología cognitiva tal aseveración nunca puede ser aceptada (Evolución cultural. Metodología y formas de estudio II).

En este contexto, se conocen algunos autores que son muy críticos ante la situación de analizar un problema sin conocer a fondo todos los conocimientos que la ciencia en general posea.  Francis Harry Crick (1916-2004), premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1962 por su contribución al descubrimiento de la estructura del ADN, expone que la razón no es suficiente para entender nuestra realidad neurológica, teniendo una gran capacidad de autoengañarnos acerca del funcionamiento cerebral en relación con el mundo en el que vivimos y consigo mismo, pues lo que conocemos del cerebro es sólo una pequeña parte de su compleja dimensión. Por tanto, la Filosofía ha sido en gran parte estéril durante más de 2000 años, y probablemente seguirá siéndolo hasta que los filósofos aprendan a entender el lenguaje del proceso de la información (Crick, 1987: 220-228). Aunque el planteamiento de Crick parece exagerado, no le falta razón, pues estudiar la conducta humana sin conocer el origen y fundamento funcional de nuestro cerebro (Neurología, Psicología, Lingüística, Genética y Biología evolutiva) parece en efecto que es dar golpes de ciego.

La necesidad de la interdisciplina

El concepto de la evolución y el método de interpretación arqueológica son dos pilares fundamentales en los estudios sobre arqueología paleolítica. La aplicación de la interdisciplina en ellos puede ayudarnos en solucionar muchos problemas arqueológicos de compleja solución. 

- Sobre el concepto interdisciplinar de la evolución (La gran complejidad de la evolución morfológica y cognitiva). Cada vez es más difícil mantenernos totalmente fieles a las idas evolutivas creadas con en Neodarwinismo de principios del siglo pasado. Muchas otras ciencias relacionadas con los procesos evolutivos (Genética, Biología del desarrollo, Epigenética, Paleontología, etc.) han desarrollado muchos criterios evolutivos que ofrecen un punto de vista diferente al elaborado en sus orígenes. La evolución es un complejo proceso biológico de carácter multifactorial y heterogéneo en su producción, el cual solo puede entenderse, dentro de la limitación del conocimiento científico actual, con la utilización de los recientes avances teóricos de todas las ciencias que pueden relacionarse con ella.

El problema sería conocer el carácter evolutivo, que confiere al cerebro ciertas características muy relacionadas con la forma de originarse la conducta (Evolución neurológica: Un enfoque interdisciplinario). Sabemos por la Neurología que muchas funciones cognitivas tienen en su funcionamiento áreas comunes de activación, y que la definitiva estructuración funcional del cerebro (mielinización, periodo crítico, plasticidad neurológica, asimetrías cerebrales, etc.) tiene un claro fundamento genético altamente influenciable por las características del medio ambiente en el que nace (inmaduro durante años), destacando en importancia al lenguaje. Es difícil de creer que cada uno de los aspectos cognitivos humanos haya evolucionado por separado, de forma independiente y creando unos circuitos cerebrales que, al proporcionar una ventaja selectiva (Darwin apuntaba que la selección es del individuo, no de un carácter en particular) se propagaba y quedaba impreso genéticamente.

- Sobre la interdisciplina en la interpretación arqueológica. En los estudios arqueológicos aparecen problemas sobre qué ciencias deben tratar de analizar la conducta en el lejano pasado prehistórico. Si nos centramos en los yacimientos arqueológicos, como fuente directa de la conducta paleolítica, la elaboración de estos equipos multidisciplinares debe recaer en el arqueólogo que vaya a dirigir la excavación y realizar su posterior análisis. Así, siempre estarían compuestos por los criterios que su formación académica y tradición arqueológica le indiquen, es decir, por arqueólogos, paleontólogos, y en general de todos los pertenecientes a disciplinas que puedan aportan datos sobre las características geológicas, biológicas y físico-químicas del yacimiento, del medio ambiental existente durante su periodo de formación, y de su ubicación temporal y espacial. Pero, ¿estamos seguros que tal composición cumple todas las posibilidades teóricas para estudiar la conducta de las primitivas poblaciones paleolíticas?, ¿no tendrían algo que decir aquellas disciplinas que tradicionalmente estudian el comportamiento humano en su origen, desarrollo y evolución en general?

Los estudios multidisciplinarios ha sido los más utilizados hasta el presente por los arqueólogos, al sumar las ideas que los diferentes especialistas tenían sobre los datos obtenidos en los yacimientos. Con su unión se intentaba elaborar un trabajo común que explicase la conducta humana de cada yacimiento, y de la unión de todos ellos se intentaría construir modelos más generales sobre el desarrollo cultural de las sociedades paleolíticas. Estos estudios multidisciplinarios se fueron transformando poco a poco en interdisciplinarios al lograr una integración metodológica de todos sus componentes, es decir, que existiera una coordinación común entre las diferentes conclusiones de cada especialista y que entre todos lograran unas conclusiones consensuadas en las que no existieran contradicciones importantes. Esta metodología fue aplicada con éxito en las preguntas sobre el qué, dónde y cuándo de los procesos arqueológicos, pero en su aplicación al cómo y porqué de su producción aún hay mucho camino que recorrer.



La interdisciplinariedad depende de las características del objeto en estudio. En el plano del simbolismo, cognición humana, lenguaje y manifestaciones culturales de cualquier tipo se hace imprescindible el uso de las ciencias relacionadas con la psicobiología del género Homo. La aplicación métodos de carácter interdisciplinario en el estudio de tales cuestiones siempre debe de tener presente los últimos avances de la Neurología, Psicología, Sociología, Lingüística, Biología evolutiva, a los que pueden añadirse los muy recientes estudios de la Paleogenética y Demografía. Solo con una buena coordinación metodológica de estas ciencias es como podemos superar la escasez de datos y la parquedad de métodos aplicados en el estudio de la cognición humana. 

Mi sentido común, puede que el de otros sea diferente, me aconseja estudiar la evolución (clave de todo estudio humano de cualquier signo) con los criterios de un proceso multifactorial (aún no del todo conocido), y a la conducta humana en el pasado (Arqueología) dentro de una amplia interdisciplinariedad

* CRICK, F. H. (1987): Reflexiones en torno al cerebro. En El cerebro. Libros de Investigación y Ciencia, Ciencia Científica, Barcelona.
* DARWIN, CH. (1988): El origen de las especies. Espasa-Calpe. Austral. Madrid.
d’ERRICO, F. y STRINGER, Ch. B. (2011): “Evolution, revolution or saltation scenario for the emergence of modern cultures?” Philosophical Transactions B. 366, 1060–1069.
* KURZBAN, R. (2010): Why everyone (else) is a hypocrite. Evolution and the Modular Mind. Princeton University Press.
* MARAÑÓN, G. (1952): Prólogo del libro de E. Muñoz y A. Mundo: El bazo y sus funciones. Universidad de Granada.

miércoles, 5 de agosto de 2015

¿Agricultura anterior al Neolítico?

El desarrollo cultural humano parece que estaría bien delimitado en función de los datos arqueológicos que se obtienen de los yacimientos conocidos. Sin embargo, todos somos conscientes de la parquedad de los mismos, sobre todo cuanto más nos retraigamos en el tiempo. Esta es la causa de que de vez en cuando aparezcan nuevas informaciones sobre aspectos determinados de nuestro desarrollo cultural que parecen romper el modelo, estructurado en el siglo pasado, que recoge el progreso de la Humanidad en todos sus quehaceres. El Neolítico, o periodo caracterizado por el uso de la agricultura y ganadería, comenzó en diversos lugares y fechas con estas prácticas que se acompañaron del sedentarismo y el desarrollo de importantes adelantos tecnológicos (cerámica, pulimento de la piedra, cestería, etc.). Aunque de algunos de estos adelantos ya se tenían antecedentes dentro del Paleolítico, del uso de las plantas y animales dentro de los conceptos de domesticación de su producción no se conocían ningún antecedente. Actualmente se asume que los avances culturales pudieron tener diversos focos de origen en periodos más o menos aproximados pero en lugares muy separados entre sí. Conocemos información sobre seis regiones “nuclerares” (Menéndez, Jimeno y Fernández, 2011):

Cebada silvestre (Hordeum spontaneum)
- Próximo Oriente, entre Mesopotamia y Líbano-Israel con centeno e higos (aprox. 9000 a.C.) y trigo y cebada (8000 a.C.). Ovicápridos (8000 a.C.), bóvidos y cerdo (6000 a.C.).
- Oasis del Sahara,  con bóvidos y tal vez ovicápridos (8000-3000 a.C.) y del Sahel africano con mijo, sorgo y ñame (1000 a.C.).
- El norte de China con mijo, arroz, cerdo y perro (6000 a.C.).
- El sureste asiático con arroz, taro y gallina (6000 a.C.).
- Mesoamérica con maíz, judías y calabaza (6000 a.C.).
- Noroeste de Sudamérica con patata, mandioca y cacahuete, llama y alpaca (7000 a.C.).

Como puede apreciarse las fechas las plantas y animales domesticados y los lugares son muy diversos, pero en general parecen producirse en un periodo no más antiguo de los 9000 a.C. Como suele pasar en arqueología nuevos descubrimientos parecen cambiar el panorama del desarrollo cultural, pero en realidad solo lo matizan, aunque hay que comprender la naturaleza cognitiva de sus creadores.

El descubrimiento arqueológico

Un grupo multidisciplinar que aglutina arqueólogos, botánicos y ecologistas de las universidades israelíes de Bar-Ilán, Haifa y Tel Aviv, en colaboración con Harvard (EE.UU) han encontrado un cultivo de cereales de hace 23 mil años. Se trata de restos de cebada y trigo con una antigüedad de 23 mil años en un asentamiento de cazadores-recolectores, con signos de que se había comenzado a cultivarlo. El emplazamiento donde se localizaron se conoce como Ohalo II, un enclave de cazadores, pescadores y recolectores que vivieron en la costa del lago Kineret (Genesaret) o Mar de Galilea (norte de Israel). En el yacimiento se han encontrado seis chozas, una tumba, restos bien conservados de animales y plantas, así como collares de perlas del Mediterráneo y diversos utensilios de piedra. En este yacimiento se han encontrado diversos datos que hacen referencia, directa o indirectamente, a un posible cultivo de cereales (trigo y cebada).

Restos de una cabaña de broza en Ohalo II,
junto al lago de Tiberíades © S. Mithen.
1.- Se ha encontrado una cantidad de trigo y cebada que superan en mucho a la esperada para un crecimiento de tipo salvaje. Un 40 por ciento de restos de plantas son más ásperos que las salvajes, que suelen ser más blandas, lo que significa que genéticamente hubo alguna modificación. Este dato demostraría que hubo un plantado y cultivo de cereales en esta comunidad antigua, y que pudo prolongarse durante algunos años.

2.- Se vio un mayor volumen del esperado de proto-rastrojos, es decir, de plantas que proliferan junto a las cosechas, y que sólo se empezaron a conocer en cultivos mucho más modernos. Como mucho unos 11000 B.P., fecha que tradicionalmente es aceptada como del inicio de la agricultura.

3.- Las herramientas encontradas en la zona muestran la existencia de hoces y raspadores de sílex, similares a los utensilios empleados para cortar y cosechar cereales, siendo los más antiguos de este tipo jamás hallados. Igualmente, en un valle cercano se encontró una herramienta rudimentaria para moler cereal, así como piedras aplastadas con zonas quemadas sobre las que pudo cocerse una masa primigenia de pan, similar a la pita.

4.- Otro aspecto que refuerza aún más la conclusión del estudio son los cerca de 150.000 restos de plantas que se encontraron en algunos habitáculos, lo que muestra que los pobladores del enclave llegaron a reunir más de 140 especies de plantas del entorno. Entre estas muestras se identificaron cereales comestibles como cebada y avena silvestres mezcladas con 13 especies de proto-rastrojos o ancestros de las malas hierbas que siempre florecen junto a los cultivos, lo que indicaría que se mezclaban con la cosecha de forma no intencional.

Todos estos datos arqueológicos nos indican la existencia de un claro intento de cultivo de cereales, pero parece que no fue una práctica que se prolongara en el tiempo, ya que no hay evidencias arqueológicas de una continuidad, y solo después de 10.000 años se volvió a comenzar con el éxito de continuidad que la arqueología nos muestra.

Comentario dentro de la Arqueología cognitiva

La arqueología siempre ha tratado de establecer el cuándo y el dónde de los avances culturales, así como quien fue el responsable de los mismos. Pero siempre han existido importantes problemas cuando ha tratado de comprender los aspectos del cómo y el porqué de su producción en ese momento y lugar. En este contexto muchos autores opinan que las teorías acerca de las capacidades cognitivas sobre la base de filiación taxonómica, no deben tener un papel a priori. Por tanto, las herramientas clave serían la arqueología, los estudios paleoambientales, modelamientos climáticos y los métodos de integración de los resultados de estas disciplinas. Así, la principal fuerza impulsora en este último escenario es a largo plazo la variabilidad climática y del medio ambiente y su efecto en la dinámica de la población (d’Errico y Stringer, 2011).

Sin embargo, recientemente algunos arqueólogos han propuesto que más que una adaptación medioambiental, la causa del desarrollo cultural se debe al aumento y desarrollo de la flexibilidad conductual (Kandel et al. 2015), la cual es consecuencia del desarrollo cognitivo de sus creadores.

El estudio de la cognición humana y de su consecuente conducta no puede realizarse sin conocer la funcionalidad cerebral, tanto neurológica como psicológica. En este contexto, el lenguaje adquiere un papel predominante, tanto que sin él la humanidad no hubiera podido alcanzar este desarrollo cultural y simbólico. Es decir, el desarrollo de las capacidades cognitivas (racionales y emocionales) por medio del lenguaje, el acervo cultural, la tecnología, motivación, sociabilidad, desarrollo e interacción demográfica, y las características medioambientales, interactuando continuamente, son las que vas a ofrecer ese aspecto de heterogeneidad espacial y temporal en el desarrollo conductual que vemos en el registro arqueológico.

El desarrollo sociocultural humano se distingue por su irregularidad temporal y espacial, proceso que concuerda perfectamente con las fechas y lugares de inicio de las conductas relacionadas con la agricultura y ganadería que se indicó al principio. Es muy frecuente que, con cierta anterioridad a logros culturales, se conozcan algunos antecedentes, más o menos desarrollados, que parecen indicar ciertos pródromos de lo que más tarde se producirá. Igualmente, estos antecedentes no significan que a partir de ellos se irían produciendo sucesivas modificaciones conductuales hasta alcanzar el nivel cultural desarrollado, sino que pueden desaparecer de ese lugar sin dejar ninguna continuidad. Este parece ser el caso de la precoz aparición de conductas agrícolas en cierta área geográfica del Próximo Oriente y su posterior desaparición. Las poblaciones de ese lugar y tiempo tenían la capacidad cognitiva suficiente como para desarrollar tales conductas agrarias, pero su desarrollo no dependía ya de cambios neuroanatómicos, sino del uso de sus propias facultades. Podemos destacar varias:

I. En su producción.
- Atención selectiva y aprendizaje de los procesos agrícolas que se producían de forma salvaje o natural en el medio en el que vivían. La recolección como método de vida obligaba a conocer qué plantas se podían comer, dónde estaban y cuándo se producían y estaban para su uso. Debían de conocer que del grano podría salir una nueva planta.
- Reflexividad conductual o conducta derivada de la interacción de los conocimientos adquiridos.
- Flexibilidad para la producción de los cambios conductuales, aceptando que los cambios pueden mejorar la vida.

II. En su mantenimiento.
- Compromiso social en la aceptación del cambio, con enseñanza generacional e intentos continuos de mejora (interés emocional).
- Mejor adaptación al medio, si los cambios traen mejoras ostensibles que puedan aumentar la supervivencia y el aumento de las poblaciones.
- Interacción social (positiva o negativa) dentro de la población (nueva organización social) y con otros grupos humanos (tensiones territoriales y/o comerciales).

Los tres últimos serían los responsables de la perduración, expansión o desaparición de tal conducta. En este sentido, y sin poder conocer la causa exacta de su desaparición, debieron de ejercer una notable influencia en el final de este precoz foco de agricultura.

- Ainit Snir, Dani Nadel, Iris Groman-Yaroslavski, Yoel Melamed, Marcelo Sternberg, Ofer Bar-Yosef y Ehud Weiss (2015): “The Origin of Cultivation and Proto-Weeds, Long Before Neolithic Farming”. PlosOne.
- Menéndez, M.; Jimeno, A, y Fernández, V. M. (2011): Diccionario de Prehistoria. Alianza. Madrid.
- Kandel, A. W.; Michael Bolus; Knut Bretzke; Angela A. Bruch; Miriam N. Haidle; Christine Hertler y  Michael Märker (2015): “Increasing Behavioral Flexibility? An Integrative Macro-Scale Approach to Understanding the Middle Stone Age of Southern Africa”. J. Archaeol Method Theory.