domingo, 11 de octubre de 2009

La Arqueología cognitiva como método interpretativo.

La importancia de la metodología interpretativa cada vez adquiere más importancia, como así lo indica el arqueólogo Víctor M. Fernández Martínez, en su libro “Teoría y método de la Arqueología” (1989: 279):

....el apartado teórico y metodológico de la Arqueología ha crecido tanto en los últimos años que seguir negando su importancia, y reduciendo el aprendizaje de la disciplina al conocimiento descriptivo de la cultura material, equivale simple y llanamente a ceguera ante lo que traerá consigo el futuro próximo.

A lo largo del siglo XX han aparecido diversas teorías interpretativas sobre las causas de los avances culturales y sociales. Analizan con diferente punto de vista los factores que constantemente influyen sobre la conducta humana. Cada forma teórica, intentaría ofrecer explicaciones de la realidad prehistórica sobre la base de los propios conocimientos científicos que su tiempo era capaz de ofrecer. Sin embargo, fueron desarrollos teóricos y prácticos que no llegaron a convencer plenamente a la comunidad científica, a pesar de que presentaban hechos con un razonamiento que siempre hay que tener en cuenta, pues parte de la realidad estaría contenida en sus condicionamientos teóricos. Estos hechos han sido la causa de una continua dialéctica en la forma de entender y estudiar la conducta humana del pasado. De una forma muy limitada y general podemos exponer las principales formas metodológicas:

* El difusionismo o historicismo cultural fue la teoría predominante en Europa durante gran parte del siglo XX. El estudio de la Prehistoria se basa en el de pueblos concretos y en la definición de sus correspondientes culturas, con tendencia a relegar los aspectos socioeconómicos y primando los restos materiales de forma casi exclusiva. Las culturas se definen por medio de los restos materiales, y tienen una cierta connotación étnica. En consecuencia, los cambios en la cultura material responderán a modificaciones étnicas, sean éstas migraciones, invasiones o, simplemente, consecuencia de una difusión de objetos y/o ideas.

La exposición de un ejemplo puede ayudarnos a comprender los fundamentos teóricos y prácticos de cada modelo interpretativo. Supongamos que encontramos, en una imaginaria excavación de un periodo que puede situarse en el Paleolítico Inferior, un pequeño montón de piedras de composición lítica idéntica a los útiles ya fabricados del mismo yacimiento. El hallazgo de tales núcleos de piedras presenta las características necesarias para ser considerados como materia prima de futuras herramientas. La interpretación que se realice sobre tal hallazgo, puede diferir en algunos aspectos en función de la metodología que aplique su descubridor.

Esta corriente metodológica situaría el yacimiento en una determinada cultura ubicada en el tiempo y en el espacio (con las limitaciones que el desarrollo de la Prehistoria tiene), explicando por medio de sus restos arqueológicos las características que van a configurar tal sociedad. Por supuesto los núcleos de piedra supondrían un agrupamiento de materia prima aún no trabajada. Posteriormente, y de una forma muy genérica, intentaría relacionarlo con otras sociedades de ese mismo periodo, intentando ver la influencia, dispersión cultural o difusión a partir de un foco original de tales formas culturales.

* Arqueología procesual o Nueva Arqueología. Se manifiesta abiertamente en contra del historicismo arqueológico por su falta de rigor científico y por la carencia de un paradigma adecuado. Define los grupos humanos como sistemas culturales completos y abiertos, sujetos a los estímulos del medio ambiente que obligan a una adaptación conductual, siendo la causa de la evolución cultural. La cultura de estos grupos tiene una serie de elementos inmateriales y otros materiales, estos últimos son los que se conservan en los yacimientos. Sin embargo, la principal crítica que han recibido se centra en su falta de objetividad en los estudios que realizan, pues no pueden dejar de reflejar conceptos y formas de pensar actuales.
El yacimiento del ejemplo se interpretaría como el logro de una tecnología lítica y el uso de la materia prima, cercana o lejana, para la fabricación de útiles en una producción posterior, cuando sea preciso a lo largo de los avatares vivénciales del grupo, siendo consecuencia de la adaptación al medioambiente de sus creadores.

* Arqueología social. No se limita a describir los materiales que se hayan podido encontrar en los yacimientos, sino que tiene como objetivo llegar a entender la sociedad o sociedades que produjeron y/o usaron esos materiales. No debe limitarse a "reconstruir" o "interpretar" los modos de vida, las relaciones sociales del pasado, sino que esa interpretación debe de tener una dimensión social. Cada conducta y sus consecuentes restos materiales serían consecuencia de la solución elegida para resolver una demanda o problema social.

El ejemplo se entendería como un desarrollo tecnológico, como se ve en los útiles y la materia prima encontrada. Sería la consecuencia de la acción de la sociedad en la resolución de sus problemas colectivos de supervivencia. Se destacaría el aspecto social del proceso.

* Arqueología Postprocesual o Arqueología Interpretativa. A diferencia del procesualismo, reniega de la capacidad de alcanzar verdades absolutas, asegurando que cada investigador lleva a cabo su trabajo, no sólo desde un paradigma, sino también fuertemente influido por sus circunstancias personales y su experiencia vital y laboral. Los fracasos al crear leyes generales para el comportamiento humano, hacen que la interpretación del mismo recaiga en el análisis detallado y particular de cada determinado contexto.

El yacimiento se consideraría como un fenómeno particular y único, por más que comparta con otros ciertos rasgos comunes, siendo su estudio un proceso destructivo e irrepetible. La arqueología se convierte, entonces, en un procedimiento relativo cuyo método no sólo consiste en analizar los restos procedentes de una excavación, sino también las actitudes y opiniones que suscita. Surgirían diversas interpretaciones del yacimiento en particular (de género, estructurales, sociales, económicas, cognitivas, etc.), con la meta de poder llegar, por medio de la diversidad explicativa de cada yacimiento, a conocer mejor el pasado de la Humanidad.

* Arqueología cognitiva (orientación psicobiológica). Sólo recientemente se están dando mayor importancia a los procesos cognitivos, como fuente de toda cultura y su desarrollo. Así, la importancia que los factores ambientales, sociales y tecnológicos han tenido sobre la conducta humana se manifiestan desiguales en el tiempo y en el espacio, pues su influencia varía en función del nivel cognitivo desarrollado y de la propia interacción de unos con otros. Por tanto, con un desarrollo cognitivo bajo (pensamiento no simbólico) la influencia de los factores medioambientales sería mucho más fuerte y determinante que con un nivel cognitivo mayor (con pensamiento simbólico), pues el tener una mayor competencia social, cultural y tecnológica, permitiría una mejor adaptación y desarrollo social en diferentes lugares, con cierta independencia de las características biogeográficas del lugar.

El yacimiento, si se analiza dentro de las ideas de la Arqueología Cognitiva, se supone que sería la manifestación del desarrollo de las capacidades cognitivas que hacen posible tal conducta, permitiendo la utilización de los conceptos del tiempo (uso futuro) y del espacio (control logístico del territorio). Naturalmente, esta conducta otorga a sus poseedores una mayor capacidad de adaptación o de aprovechamiento del medio.
La conducta humana es tanto consecuencia de las capacidades cognitivas (adquiridas por la evolución con el carácter de posibilidad a desarrollar: emergencia cognitiva) y su consecuente desarrollo cognitivo, motivado por la influencia que recibe del medio ambiente con el que se interacciona, el cual estará caracterizado por factores sociales, culturales, históricos, técnicos, ambientales, lingüísticos, etc. Intenta explicar el proceso por medio de un modelo, lo mejor fundamentado posible, sobre desarrollo cognitivo de las capacidades que la evolución ha otorgado a ese determinado homínido.

Esta última interpretación, no sólo engloba todas las características de las demás interpretaciones, sino que además intenta explicar el porqué de tal cambio conductual. En general. Todas posturas interpretativas son necesarias y, por tanto, complementarias. Cada una de ellas supone un avance en la interpretación arqueológica, pues intenta mejorar las cualidades explicativas de la anterior, ya sea mejorando sus formas teóricas o evitando los excesos de sus propias limitaciones. Podemos apreciar la relación de estas teorías y la Arqueología cognitiva (orientación psicobiológica) en el siguiente esquema:


El desarrollo cognitivo, aunque en general ofrece un aspecto semejante entre todas las culturas, presenta diferencias apreciables en cada una de ellas, pues es el resultado de la diferente interacción de los factores socioculturales y medioambientales de cada lugar sobre las poblaciones que vivan en ese medio geográfico/temporal, lo que a la larga, explicaría las notables diferencias que la Historia ha registrado en su estudio sobre las sociedades humanas.

* Fernández Martínez, V. (1989): Teoría y método de la Arqueología. Síntesis. Madrid.
* Rivera, A. (2002): “Arqueología cognitiva. Elaboración sobre un modelo psicobiológico sobre el origen y desarrollo de la conducta simbólica humana. Su aplicación en la transición del Paleolítico medio al superior”. Tesis doctoral inédita. Departamento de Prehistoria de la UNED, Madrid.