jueves, 30 de marzo de 2017

Los teriántropos auriñacienses

Los teriántropos o teriomorfos son pinturas, grabados o esculturas que representan a un ser con parte humana y parte animal. Tal combinación se ha visto utilizada en numerosas comunidades humanas desde el paleolítico, lo que no quiere decir que su significado sea homogéneo en el tiempo y en el espacio. Su inicio e inmediato desarrollo tuvo lugar con el comienzo del Paleolítico superior en Europa. En comparación con las numerosas figuras zoomorfas y signos que se conocen no son demasiados numerosos, pero constituyen un elemento clave en la interpretación del significado del arte paleolítico situado en el interior de las cavidades. Tenemos algunas características generales:

- Son una mezcla humano-bestia en la que el proceso siempre es en una dirección, es decir, el humano se bestializa y no al revés. Lo más característico es que la figura represente un humano con una cobertura superior (cabeza y a veces torso) de un animal determinado. No se ven animales con cabeza y/o torso humanos, como con posterioridad se aprecia en numerosas culturas históricas.
- La mayoría presentan una buena identificación del animal al que se han bestializado.
- Muchos muestran aspectos sexuales marcados. Triángulo púbico en representaciones femeninas, y sexo eréctil (itifálicos) en las masculinas.
- Su representación no siempre es natural o precisa, algunos se confunden con simples antropomorfos. La figura bípeda o elementos de animalidad (pezuñas, cola, hocico, etc.) pueden identificarlos.

Teriántropos del Auriñaciense

- Periodo de producción. Los teriántropos del Auriñaciense destacan en la actualidad por estar bien datados cronológicamente y corresponder con el comienzo del arte paleolítico (Figs. 1-6).

* Suabia: Hohlenstein-Stadel 32 Ky. Hohle Fels 35 Ky, Venus de Hohle Fels también con 35 Ky.
* Cueva Fumane. 35.640 ± 220 y 35.180 ± 220 BP (41.000 BP cal GISP2).
* Cueva de Chauvet 32/30 Ky.

* Cueva de Tito Bustillo 33 Ky. 32.990 ±450 BP.


Dentro del continuum evolutivo (cognitivo-conductual) tenemos a los primeros HAM que llegaron a Europa. Tradicionalmente se han establecido dos vías de avance geográfico (la costa sur de Europa y el valle de Danubio). Aunque hay cierta controversia sobre su origen, desde la Arqueología cognitiva se piensa en poblaciones del P.O. con cierto avance tecnológico (p. e. Baradostiense) se desplazaron al oeste, desarrollando en la ocupación europea la tecnología y simbolismo característico del Auriñaciense (Rivera, 2009).


- Características cognitivas y culturales del Auriñaciense inicial. Su desarrollo social dentro del grupo, con otros grupos y, en alguna manera, con otros humanos (Neandertales); la realización práctica de formas de lenguaje cada vez más elaboradas con importantes avances en los conceptos temporales y espaciales (imprescindibles para su avance geográfico y la comprobada relación entre grupos); la creación temprana de adornos como muestra de su diferenciación social y desarrollo del antagonismo yo-otros; el paulatino crecimiento de una autobiografía personal como elemento importante del yo, les llevaría al desarrollo de un nivel de autoconciencia lo suficientemente desarrollado como para crear conductas más flexibles y racionales. Autoconciencia que les haría plantearse soluciones a los nuevos problemas autoconscientes. Arqueológicamente se caracteriza por:

Tecnología laminar
Tecnología ósea
Producción de adornos
Mayores relaciones sociales
Inicio del simbolismo gráfico

- Espacio geográfico, que queda claramente indicado en el siguiente mapa:


- Datos arqueológicos. Sus principales características estarían resumidos en el siguiente cuadro:


En Suabia (Alemania) la bestialización es de leones, estando relacionados con estatuillas de animales peligrosos (Figs. 1 y 2); relacionados con el yacimiento de Vogelherd, con estatuillas de animales, destacando los peligrosos (Fig. 9). Aunque parece pronto para indicar las causas de tales creaciones, los temas de bestialización y asociaciones parecen orientarnos en la necesidad de evitar el peligro y/o miedo (emociones) que representan estas bestias, por medio de algún ritual encaminado a implorar u obligar a sus respectivos númenes paleolíticos un trato favorable de compleja y difícil compresión. Parece posible un ritual escenificado con las figuras de diferente sexo: masculino (Hohlenstein-Stadel y Hohle Fels) y femenino (Venus de Hohle Fels), que podría ser parte del rito específico de la función que se atribuye. El uso de instrumentos musicales y posiblemente el sexo (venus de Hohle Fels) le otorga un rango de escenografía especial. Las representaciones móviles permiten su recreación en múltiples lugares, por lo que el lugar de encuentro es poco significativo. Su gran antigüedad indica que pueden ser el origen de estos ritos en el mundo paleolítico. Este foco desaparece en los periodos posteriores, tanto de teriomorfos como de las escasas manifestaciones artísticas.


La Cueva Fumane (Fig.3) representa un problema, pues sus características se escapan totalmente de todos los demás ejemplos del periodo. Es esquemático, tanto el teriomorfo como los pocos dibujos que se asocian, está situado a la entrada de la cueva, y no se conocen ninguna relación con el sexo. Es un ejemplo único de la zona, que además desaparece prácticamente en los periodos siguientes.

En Chauvet (Fig. 4) podríamos ver una continuación más desarrollada del anterior, con el mismo tema del peligro de los leones, y la misma intención naturalista de sus autores. Igualmente puede relacionarse con un tema sexual, al tener la figura aspectos de dos personajes de diferente sexo (superior de bisonte e inferior de mujer), de iguales características que el anterior. Sin embargo, cambian al ser manifestaciones parietales situadas en el fondo de la cueva y en la bestialización por el bisonte, tema que será muy utilizado en adelante. Las cuevas de la zona Grotte de l´Aldène (Fig. 7) y Grande Grotte d´Arcy-sur-Cure (Fig. 8) y periodo parecen indicar la prevalencia de los animales peligrosos, que desaparecerían posteriormente, tanto el tema como las manifestaciones gráficas, las cuales se desplazarían en su mayoría hacia el oeste de Europa.

En Tito Bustillo (Figs. 5 y 6) las características arqueológicas cambian notablemente. Si bien puede decirse que es de expresión naturalista, que parecen tener una relación sexual y que están al fondo de la cavidad, sus relaciones con los animales no se conocen. En la excavación del lugar nos mostró una fosa oval en la que se mezclaban huesos calcinados y fragmentados con carbón y colorante, circundados por piedras planas (Balbín et al. 2003). Parecen indicar constancia de un rito desconocido, el cual, si perduró en el tiempo puede asociarse con la existencia de vulvas gravetienses y las posteriores figuras de animales de la cavidad.

Interpretación sobre su significado

El inicio del Auriñaciense se ubica dentro de unas conductas reflexivas y razonadas, que lo sitúan como una de las primeras culturas nacidas del desarrollo del la autoconciencia humana. La adquisición de la conciencia sobre los estados alterados de conciencia (alucinaciones, sueños, visiones, etc.), indujo a crear un complejo mundo de características inmateriales, que para ellos debió de tener una existencia aparentemente real. La explicación más satisfactoria que podría obtenerse sería la aceptación de la existencia de otro mundo de características inmateriales y con entidades que tendrían propiedades diferentes de las conocidas entre los seres humanos. Su aceptación conllevaría al desarrollo de un simbolismo espiritual (de base no material en el sentido más estricto), basado no sólo en tener ensoñaciones o alucinaciones, sino en adquirir la conciencia de que uno mismo las tiene como entidades externas a él, y admitir la posibilidad de la existencia de una realidad inmaterial. Existencia de otro mundo que hay que intentar explicar y usar si es posible. Este es el comienzo de las conductas espirituales de todas las poblaciones humanas, aunque su desarrollo no es homogéneo entre ellas. ¿Cuál fue el camino escogido por lo HAM del Auriñaciense? La respuesta debe de estar en las características de los datos arqueológicos, por extrañas o raras que nos parezcan en la actualidad. En su origen cronológico se señalan dos tendencias dispares, que se corresponden con las dos posibles vías de expansión de los HAM a Europa provenientes del este.

- Una compuesta en exclusiva por Cueva Fumane, con unas características muy diferentes de las demás. Es esquemático, está a la entrada de la cueva y un tanto aislado de los anteriores yacimientos. El teriomorfo es un astado de imposible clasificación zoológica. Su datación indica una gran antigüedad. Solo puede hacerse una genérica hipótesis: Podría corresponder a una solución dada por los humanos de la expansión de los pueblos auriñacienses a lo largo de la costa (siguiendo el paralelo 43) que podría corresponder al Fumaniense mediterráneo o Protoauriñaciense (Mellars, 2006). Su simbolismo es muy difícil de intuir por su escasa representación, aunque la asociación del teriántropo con animales (otro bloque con un posible felino) lo sitúa en una expresión básica de espiritualidad (control, relación desconocida, etc.), en consonancia con la otra línea de expresión vista en Alemania, pero con rituales diferentes. En esta zona desaparecerán las muestras de arte paleolítico, por lo que se piensa que tales rituales (con las características vistas en Cueva Fumane) desaparecen totalmente, quedando solamente la otra vía de desarrollo que se desplazará al oeste de Europa, abandonando igualmente las zonas primigenias de Alemania.

- Otra, siguiendo el valle del Danubio hasta los yacimientos de Alemania. Estos presentas unas características propias: Son de formato naturalista, al ser móviles pueden situarse tanto a la entrada como al fondo de la cueva, la bestialización es claramente de felinos, estando en relación con otros animales (peligrosos en mayoría). Están relacionados con la sexual venus de Hohle Fels y flautas que indicarían un ritual muy específico y social. Se puede rastrear la relación con los animales peligrosos felinos sobre todo) en un camino hacia el sur de la cueva de Chauvet, por medio de las cuevas Grotte de l´Aldène (Fig. 7) y Grande Grotte d´Arcy-sur-Cure (Fig. 8), que comparten naturalismo, interior de las cavidades y animales peligrosos. En Chauvet hay que añadir la posible relación sexual en el rito del teriántropo mixto (si se considera formado por dos partes: femenina la inferior y masculina el astado de la superior).

En ambas vías parece que el motivo de la creación de los teriántropos es el mismo (miedo de los depredadores), conocimiento de otro mundo espiritual donde poder ir a ejercitar o suplicar cierto control sobre estos animales peligrosos. Necesidad de crear un intermediario paleolítico que realice la intercesión. Paralelamente se representaría este proceso en el interior de las cuevas para su conocimiento social, lo que aliviaría en parte la tensión social ante estos animales, y aunaría a la sociedad en torno a unas ideas comunes que compartir y mantener. Su inicio pudo ser muy bien las estatuillas de Alemania, pero pronto se descubriría que el dibujo en el interior de la cueva (recrea mucho mejor todo el ambiente del mundo de las alteraciones de la consciencia), es mucho más real, práctico y efectivo para el fin que se podía proponer (explicaciones a las nuevas realidades conscientes, favoreciendo la relación y/o control social). Todo lo que sea profundizar a partir de estas conclusiones se trataría de exponer hipótesis a comprobar, lo que actualmente aún no se ha realizado.

La cueva de Tito Bustillo presenta grandes similitudes con las de este modelo creado en Alemania (Figuras naturalistas, interior de la cueva, relación sexual), con la salvedad de que se desconocen relaciones con otros animales. El teriántropo masculino es un astado, siendo indeterminado el femenino, lo que podría ponerle en relación con las imágenes de Chauvet.

Sin embargo, el miedo no debió de ser el único aliciente que debió de motivar tales hechos, pues con mayor o menor representación, desde el principio se representaron otros animales. Estos, con el tiempo suplantaron casi totalmente a los felinos, que quedaron relegados a una representación mucho más secundaria. Las relaciones con los animales son desde el principio la principal fuente de estímulo en la creación de las pinturas dentro de las cuevas. Se buscaba su relación e intercesión a temas que desconocemos, funcionando como elementos de unión del grupo.

Si el fin principal de la representación gráfica fue el miedo a los grandes depredadores, surge la pregunta del porqué del cambio de la bestialización, de león a bisonte. Las respuestas solo pueden darse en el campo de las hipótesis, una de ellas podría ser que hasta los leones tienen miedo o evitan en lo posible el poder de las grandes manadas de bisontes, pues en conjunto debieron de ser abrumadoras. También que los bisontes (o animales que con el tiempo formaran parte de la transformación de los teriántropos) constituyeron esa ecología relacional, epistemología relacional u ontología relacional, que solo nos atrevemos a intuir su existencia, pero que desconocemos totalmente las características precisas de su relación. Hay que resaltar en este periodo la existencia de otras manifestaciones gráficas en toda la zona del oeste de Europa un trato tan importante por los animales peligrosos. Lo más conocido en el Cantábrico y el suroeste de Francia, pero con características diferentes: son más anicónicas, cercanas al hábitat, con predominio claro de animales no peligrosos y sin teriántropos.

Conclusiones generales

- La idea de un comportamiento simbólico único en todas sus manifestaciones y perdurable durante todo el Paleolítico superior en las áreas europeas con arte paleolítico, parece ser más teórica que real. Se va viendo cierta variedad creativa, consecuencia de los avatares de las sociedades humanas que generan dicho arte.

- Sin embargo, existe cierta convivencia de ideas perdurables en el tiempo (Existencia de otro mundo que hay que intentar explicar y usar si es posible), con diferentes manifestaciones e influencia entre las costumbres simbólicas que vemos en el registro arqueológico, y que bajo una visión de heterogeneidad en su origen y desarrollo sería el camino a estudiar.

- Su estudio debe realizarse mediante el análisis territorial y cronológico de todas las manifestaciones gráficas de cada periodo y área geográfica. El cual debe de matizarse por las características socioeconómicas y poblacionales de los humanos que las crearon.

- Estos datos interpretados por los parámetros de la Arqueología cognitiva (Estructuralismo funcional) nos permite obtener conclusiones con un soporte metodológico lo suficientemente amplio como para admitirlas con cierto margen de seguridad, constituyendo hipótesis de trabajo bien fundamentadas.

 - BALBÍN, R.; ALCOLEA, J. J. y GÓNZALEZ PEREDA, M. A. (2003): “El macizo de Ardines, Ribadesella, España. Un lugar mayor del arte paleolítico europeo”. En: R. de Balbín y P. Bueno (eds.): El arte prehistórico desde los inicios del siglo XXI, Ribadesella, 2003, pp. 91-152. Balbín et al. 2003
- MELLARS, P. A. (2006): “Archaeology and the dispersal of modern humans in Europe: Deconstructing the Aurignacian." Evolutionary Anthropology. 15, pp.167-182.
- RIVERA, A. (2009): Arqueología del lenguaje. La conducta simbólica en el Paleolítico. Akal. Madrid.
- RIVERA, A. (2010): “Conducta simbólica. La muerte en el Musteriense y MSA”. Zephyrus, 65 (1): 39-63.
- RIVERA, A. (2015): “Arqueología de las emociones”. Vínculos de Historia, núm. 4, pp 41-61. UCLM.
- RIVERA, A. y MENÉNDEZ, M. (2011): Las conductas simbólicas en el paleolítico. Un intento de comprensión y análisis desde el estructuralismo funcional. Espacio, Tiempo y Forma. Serie I Prehistoria y Arqueología. Nueva época nº 4. 

sábado, 21 de enero de 2017

Sobre las capacidades cognitivas del Neandertal


Piedra de Kaprina (Radovčić, et al. 2016).
De vez en cuando aparecen noticias que relacionan conductas simbólicas a poblaciones de neandertales. Tal es el caso de la publicación sobre una piedra caliza de especial aspecto encontrada en el yacimiento de Kaprina (Croacia) con una datación de 130000 BP. Los autores indican que se trata de otra nueva evidencia de que los neandertales eran capaces, por iniciativa propia, de incorporar objetos determinados y asignarles un significado simbólico que añadir a su cultura (Radovčić, et al. 2016). Ya hace dos años, el mismo grupo y en el mismo yacimiento, publicaron otro hallazgo con un posible simbolismo. Se trata de unas garras de águila con marcas de corte, que fueron señaladas como posibles adornos (Radovčić, 2015).
 
Garras de águila blanca de Kaprina Radovčić, 2015





Estos estudios, y otros tantos similares, nos indican que la controversia sobre las capacidades cognitivas del neandertal (simbolismo, lenguaje, conductas espirituales, creaciones gráficas, etc.) sigue vigente. Es curioso, a la vez que preocupante, que estas cuestiones continúen en la actualidad casi en el mismo punto que hace más de 40 años. La Arqueología, con sus tradicionales métodos y limitaciones, solo ha conseguido que gran parte de los prehistoriadores admitan, unos más que otros, que los neandertales fueron capaces de tener alguna forma de lenguaje y de crear conductas con cierto simbolismo. Llegado a este punto la ciencia arqueológica se para en una continua y estéril controversia, con alineamientos en uno u otro extremo. Hay que crear nuevos caminos que encaucen la discusión por rutas metodológicas más adecuadas, las cuales puedan avanzar más en tan arduo problema.

Por tanto, la relación cultural que pudo existir entre los neandertales y los humanos anatómicamente modernos (HAM) en Europa, y el desarrollo cognitivo que ambas poblaciones pudieron tener, plantea una gran controversia en la actualidad. Con este panorama surge una cuestión: ¿Por qué? En principio aparecen dos respuestas:

- La dificultad de conocer las características biológicas y culturales que pudieron tener cada una de estas poblaciones humanas. El estar discutiendo siempre lo mismo sobre si el simbolismo o el lenguaje pueden relacionarse con las poblaciones de neandertales, contando solo con los datos arqueológicos analizados bajo el prisma de la Arqueología tradicional, no nos ha llevado a ninguna conclusión bien documentada y que pueda ser asumida por la mayoría de los arqueólogos. 

- Falta de un método adecuado que nos permita estudiar con fundamento tales cuestiones. En ciertos medios académicos, muy pocos y la gran mayoría en el mundo anglosajón, han intentado desbloquear esta situación, desarrollando lo que actualmente conocemos como Arqueología cognitiva. Pero, como es lógico y evidente, tuvieron que ampliar mucho el campo de las disciplinas académicas que utilizar es este nuevo enfoque analítico.

Hay que analizar los datos disponibles bajo una perspectiva cognitiva, pues puede facilitarnos nuevos aspectos y una mejor base metodológica sobre su particular evolución cultural, así como las posibles causas que llevaron a la desaparición del Neandertal. Es decir, considerar a los humanos de todas las épocas entidades biológicas cuya conducta es la manifestación funcional de sus características psicobiológicas (evolutivas, neurológicas, psicológicas, lingüísticas, etc.). 

Sin embargo, tal necesidad prácticamente no existe en nuestros medios académicos, o se realiza de forma muy limitada. Esto nos lleva a otra cuestión: ¿Cual es la causa de esta indiferencia científica? La respuesta es múltiple, aunque no todas tengan igual trascendencia. Se pueden destacar las siguientes:

- La imposibilidad de adquirir una certeza absoluta en las conclusiones que alcancemos. El hecho de que sólo podamos obtener información de procesos indirectos, escasos y de difícil interpretación, son motivos suficientes para entender tal afirmación.

- La subjetividad que empleemos en el estudio de los escasos datos, pues siempre se nos presentan dos aspectos que lastran continuamente cualquier análisis: el efecto humano, pues los razonamientos que realizamos están elaborados subjetivamente; y el desconocimiento de las bases reales de la conducta (Criado Boado, 2006).

- El estudiar el comportamiento de aquellos que son diferentes a nosotros, sin conocer, aunque sea someramente, en qué radica tal diferencia, tanto de especies coetáneas (HN y HAM) o en diversas épocas evolutivas de nuestro Género. Toda interpretación que realicemos se hará bajo la información y métodos de las ciencias que apliquemos, por lo que cuanto mayor sea el número de ciencias relacionadas con la conducta humana, más posibilidades tenemos de disminuir la subjetividad. Así, cualquier conclusión que esté fundamentada en una serie de evidencias arqueológicas bien documentadas, que se expliquen con una metodología basada en un estudio interdisciplinar/transdisciplinar con suficiente poder explicativo como para formar una tesis razonada, puede ofrecernos un nivel de certeza aceptable. 

- La enorme dificultad académica que supone aceptar teorías y métodos de otras disciplinas muy ajenas a la Arqueología (p. e. Neurología y Psicología). En los métodos interdisciplinares se puede intentar que especialistas de estas ciencias trabajen todos juntos, pero su dificultad es enorme pues todos deben de conocer ciertos principios básicos de todas las ciencias que forman la interdisciplina, para intentar comprender el problema desde todos los puntos de vista. Pero, ni los arqueólogos conocen (ni les interesa a muchos) los fundamentos elementales de la cognición humana (lo que no es impedimento para que siempre estén hablando de las capacidades cognitivas humanas), ni los neurólogos y psicólogos tienen una mínima idea del desarrollo conductual del género Homo.


Los fundamentos generales del desarrollo cultural y cognitivo se basan en diversos factores:

- En las capacidades cognitivas de origen evolutivo, que posibiliten tal cambio. 
- En la existencia de un acervo cultural previo que pueda facilitar este desarrollo (tecnología, sociabilidad, alguna forma de lenguaje). 
- En las necesidades sociales y ambientales del grupo, que actuarán como estímulo o motivación consciente para superar los problemas sociales y de supervivencia del momento. 



En este sentido, la conducta simbólica nace de la propia interacción social, entre los mismos miembros del grupo y de estos con otros (Shennan, 2001), y del propio desarrollo socioeconómico de estas poblaciones (Hernando, 2002; Rivera, 2009), apareciendo nuevas necesidades que sólo pueden satisfacerse por medio del desarrollo de elementos de identificación social y/o personal. Por tanto, el simbolismo debe ir asociado a situaciones arqueológicas en las que se observe un aumento demográfico de las poblaciones que convivan en una determinada área geográfica; de cierto desarrollo socioeconómico y, por supuesto, de la existencia de las capacidades cognitivas que lo posibilitan. Estas ideas nos conducen a un lógico escalonamiento en la producción tecnológica y simbólica de estas poblaciones. Primero tendría lugar cierto desarrollo tecnológico (socioeconómico) que potenciaría, al mejorar la adaptabilidad, los aspectos demográficos y sociales; posibilitando la nueva tecnología sobre las materias primas orgánicas. Segundo, se produciría la necesidad de desarrollar cierto simbolismo que facilitase la nueva complejidad socioeconómica, es decir, de producir elementos socialmente diferenciadores (adornos). 

Conclusiones 

En definitiva, la conducta no depende sólo de las capacidades cognitivas que se posean, sino de su propio desarrollo cognitivo, lo que a su vez depende de las características medioambientales (sociales, demográficas, lingüísticas, tecnológicas, simbólicas, etc.). Este modelo psicobiológico, social y evolutivo nos lleva a admitir y explicar una serie de procesos que, sobre la evolución cultural humana, observamos en el registro arqueológico en Europa. 
Siempre hay que tener claro que la evolución nos ofrece con nuestro cerebro unas capacidades cognitivas de dos tipos:  

 - Con cierto carácter innato (capacidades cognitivas primarias): memoria, atención, percepción, algunas emociones, algún nivel de las funciones ejecutivas no bien analizadas.
- Con carácter potencial, es decir, que se desarrollan en función de las características medioambientales en las que se encuentren desde su nacimiento (simbolismo, lenguaje, autoconciencia, emociones autoconscientes, etc.). Su manifestación conductual entraría en lo que se entiende como desarrollo cognitivo o emergente. 

En todas las especies humanas hay cierto simbolismo (consciente o inconsciente), pero con grandes diferencias. Simbolismo es la representación de algo por otra cosa que no tenga relación directa pero socialmente sea conocida y admitida. El lenguaje es, sin duda, la primera conducta simbólica, aunque en principio se realizaría sin conciencia de la utilización simbólica de los sonidos (palabras) o gestos con significado conductual. 


En el caso que originó la entrada, los HN tuvieron cierta capacidad de simbolismo, así como un lenguaje. El problema es intentar conocer las diferencias que pudieron existir entre estas dos poblaciones humanas, tanto en sus aspectos racionales como emocionales. Su estudio no puede limitarse a simples exposiciones subjetivas de ciertos datos arqueológicos, hay que profundizar en la Arqueología cognitiva. Quien esté interesado en estos temas le invito a leer tres artículos que sobre él he publicado hace años:


 - Criado-Boado, F. (2006): “¿Se puede evitar la trampa de la subjetividad? Sobre arqueología e interpretación”. Complutum 17, p. 247-253.
- Hernando, A. (2002): Arqueología de la identidad. Akal. Móstoles (Madrid).
- Rivera, A. (2009): Arqueología del lenguaje. La conducta simbólica en el Paleolítico. Akal, Madrid.
- Shennan, S. (2001): “Demography and Cultural Innovation: A Model and Its Implications for the Emergence of Modern Human Culture”. Cambridge Archaeology Journal. 11, pp. 5-16.
- Radovčić, D.; Japundžić, D.; Oros Sršen, A.; Radovčić, J. y Frayer, D.W. (2016): “Une pierre intéressante du site de Krapina”. Comptes Rendus Palevol. DOI:10.1016/j.crpv
- Radovčić, D.; Oros Sršen, A.; Radovčić, J. y Frayer, D.W. (2015): “Evidence for Neandertal jewelry: Modified white-tailed eagle claws at Krapina”. PLoS ONE 3: e0119802.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Pautas arqueológicas de la evolución cognitiva humana

Cuando estudiamos la evolución conductual del género Homo observamos como a través del tiempo la conducta de los diversos homínidos de nuestro linaje se va haciendo más compleja, simbólica y con mayor flexibilidad en su desarrollo, ofreciendo mayores posibilidades adaptativas (Kandel et al. 2015). Aunque tal evolución nos parece obvia, desconocemos las causas que lo producen, limitándonos a pensar que la evolución del cerebro sería la principal causa de tales cambios, al aumentar las capacidades cognitivas, aunque desconozcamos de qué estamos hablando. La mayoría de los arqueólogos piensan que la evolución biológica es la responsable de todo desarrollo cultural y, por tanto, de la evolución cognitiva. Según fue evolucionando el cerebro fueron aumentando las capacidades cognitivas y la cultura se fue desarrollando. Sin embargo, la Arqueología nos ha enseñado en múltiples ocasiones que la evolución biológica no fue paralela a la cultural, sino que se produjeron avances culturales después del desarrollo biológico y de una forma heterogénea en el tiempo y en el espacio. Las explicaciones de lo que pasó tendrán que adaptarse a estas conclusiones arqueológicas.


En el inicio del Homo sapiens conocemos que la base biológica de nuestra especie se estableció hace unos 200.000 años, mientras que las primeras muestras arqueológicas de un comportamiento sabio (simbólico, complejo y con mayor poder adaptativo) no aparecen hasta fechas que se sitúan sobre el 70.000 BP (p.e. África en Bomblos), lo que ha sido denominado por Colin Renfrew como la sapient paradox (Renfrew, 2008).

Si el cerebro ya había evolucionado con un importante aumento de su volumen, notable incremento de la superficie de las áreas corticales (sobre todo las asociativas), y alteraciones en la densidades neuronales diferentes (que facilitando una mejor y más densa interconectividad neuronal) ¿Porqué el desarrollo cultural se produce con posterioridad? Pocas respuestas se han ofrecido desde la Arqueología, siendo la más tradicional la que lo justifica por medio de mutaciones favorables, posteriores a los cambios evolutivos ya mencionados y que favoreciese el desarrollo cultural (Klein 2003).


Las respuestas a tan complejas preguntas, que en principio parecen fuera del quehacer de la Arqueología, solo pueden responderse con un mínimo de conocimiento de la realidad psicobiológica humana. Que tales conocimientos no se impartan en los medios académicos no quiere decir que no existan, que sean muy importantes y que, tarde o temprano, tendrán que abordarse dentro del campo de la Arqueología cognitiva.

De los diversos marcos teóricos existentes parece que el Estructuralismo podría ser el más interesante. En líneas generales intenta, a través de una interpretación lo más objetiva y metodológica posible, crear formas interpretativas de la conducta humana. En la actualidad es posible desarrollar un modelo teórico basado en lo común de todos los seres humanos, pero independiente de los aspectos particulares de sus numerosas culturas. Con la información actual de la Biología evolutiva, Neurología, Psicología cognitiva (procesamiento de la información), Paleogenética, Lingüística (Neurolingüística) y Antropología cultural se ha podido elaborar un estructuralismo funcional, es decir, una base psicobiológica sobre la que se va a desarrollar nuestro pensamiento y conducta (Damasio, 2010). No obstante, la forma en que esta percepción y procesamiento de la realidad va a dar lugar a la construcción cultural (económica, tecnológica, social y simbólica) sería diferente entre los humanos del pasado y del presente, pues cada uno estaría condicionado por las características medioambientales espaciales y temporales del momento en el que le tocó vivir. Lo que en un principio es común, en su desarrollo se diversificaría, lo que explica el aspecto de mosaico (cultural y cognitivo) que caracteriza tales procesos, algunos tan debatidos como la transición al Paleolítico superior o el carácter heterogéneo temporal y espacial de la evolución cultural (D’Errico y Stringer, 2011). 

Decálogo de la evolución cognitiva humana

Sus fundamentos interdisciplinarios permiten crear una metodológica que facilite la elaboración de trabajos genéricos a partir de los particulares datos del registro arqueológico, que en definitiva deben ser la guía del desarrollo conductual humano. Se pueden establecer leyes generales sobre la forma de crear y desarrollar la conducta humana, pero con la suficiente flexibilidad como para que se adapten a las particularidades, sociales y personales de cada contexto arqueológico, y explicar la diversidad cultural y cognitiva como características esenciales de la conducta humana:

1.- La evolución biológica nos dota de unas capacidades funcionales innatas (capacidades cognitivas elementales o básicas), tanto racionales (memoria, cierto nivel de funciones ejecutivas, atención y percepción) como las emociones primarias (miedo, enfado, tristeza y alegría/felicidad, asco y sorpresa). Cualquier acción racional (individual o social) siempre incluye un componente emocional (Ardila y Ostrosky-Solís, 2008; Rivera, 2009 y 2015).

2.- Nuestras características neurológicas y psicológicas muestran la necesidad de un medio ambiente adecuado, que previamente hay que crear (social, económico, tecnológico, lingüístico, etc.), para que las capacidades cognitivas básicas (racionales y emocionales) se desarrollen adecuadamente (Vygotsky, 1920; Luria, 1977; Rivera, 2009). Podría definirse como un nicho cultural o cognitivo que posibilite tal desarrollo (Tomasello, 2007; Bickerton, 2009).

3.- Cuando la evolución neurológica sea suficiente y las características ambientales adquieran un nivel adecuado, pueden producirse nuevas capacidades de naturaleza sociocultural, las cuales sólo existían como potencialidad. Son las capacidades cognitivas emergentes (simbolismo, autoconciencia, lenguaje, escritura, etc.) (Vygotsky, 1920; Edelman y Tononi, 2000; Searle 2000; Mora, 2001; Tomasello, 2007; Ardila y Ostrosky-Solís, 2008; Renfrew, 2008).

4.- Este proceso es acumulativo, constituyendo el acerbo cultural de cada población humana. Para su logro se necesita cierta estabilidad demográfica que facilite su perduración, transmisión generacional y progreso.

5.- La existencia de un lenguaje (primera conducta simbólica) es condición necesaria para la formación, desarrollo y transmisión de todas las conductas simbólicas. El pensamiento (racional y emocional), la conducta y el lenguaje son tres vertientes del mismo proceso psicobiológico que va a caracterizar a los seres humanos.

6.- La evolución cognitiva y cultural es un continuum heterogéneo en el tiempo y en el espacio, pues depende de diversos factores (capacidades y desarrollo cognitivo, existencia de un lenguaje previo, medioambiente sociocultural, condiciones demográficas, emotividad, etc.) que no siempre actúan con la misma intensidad, ni tienen igual desarrollo temporal y espacial. Lo que en un principio es común (base psicobiológica común), en su desarrollo se diversificaría, lo que explica el aspecto de mosaico (cultural, cognitivo y emocional) que caracteriza tales procesos.

7.- En este continuum se producen diversos estadios intermedios, de los que desconocemos sus características precisas, pero que podemos proponer hipotéticamente y contrastar con los datos conocidos del registro arqueológico.

8.- Los conceptos y abstracciones que van a configurar la conducta humana en todos sus niveles han de adquirirse de la observación del medio ambiente en el que se vive, tanto de la propia naturaleza como de las construcciones socioculturales que los grupos humanos vayan creando.

9. - Su aplicación en la prehistoria debe realizarse exclusivamente con los datos que el registro arqueológico nos ofrece, pues aunque sea limitado constituye el único rastro real de lo que pudo suceder en el pasado.

10. - Exaptación,emergencia y coevolución como los mecanismos evolutivos que van a configurar las características de la evolución cognitiva humana.

-                     Exaptación es la estructura de un organismo que evoluciona originalmente como un rasgo que provee adaptación en unas determinadas condiciones. Con posterioridad comienza a ser utilizado y perfeccionado para otra finalidad.

-                     Emergencia es la propiedad que se puede explicar como una nueva capacidad adquirida por la suma funcional de los elementos del sistema; pero no es una propiedad de ninguno de los elementos individuales, ni un imple agregado de las propiedades de estos elementos.

-              Coevolución o la modificación recíproca que dentro de los organismos de una misma especie se causan entre sí sus diferentes sistemas y aparatos (o conjunto de órganos) anatómicos o fisiológicos. 


Toda la variación conductual paleolítica puede explicarse mediante la aplicación de estos diez conceptos. Solo hay que aplicarlos como forma explicativa, pues su fundamento se basa en el análisis interdisciplinario/transdisciplinario de la realidad psicobiológica humana ya analizada en otras entradas (Mecanismos de evolución cognitiva).

- Ardila, A.; Ostrosky-Solís, F. (2008), “Desarrollo Histórico de las Funciones Ejecutivas”. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, 8 (1), pp. 1-21.
- Bickerton, D. (2009): Adam´s Tongue: How Humans Made Language, How Language Made Humans. Hill and Wang. New York.
- Damasio, A. (2010): Y el cerebro creó al hombre. Barcelona. Destino
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