miércoles, 11 de febrero de 2015

Mecanismos de evolución cognitiva

Siempre que se habla de la evolución humana casi siempre nos referimos a nuestra evolución biológica, es decir, a los cambios anatómicos que se han producido dentro del género Homo. El notable desarrollo de la Paleoantropología y los grandes descubrimientos actuales sobre la evolución de nuestro linaje (Atapuerca, Dmanisi, etc.), han proporcionado nuevos e interesantes aspectos relativos a este asunto (Las especies humanas:evolución y concepto).

A estos avances han contribuido en gran medida los muy recientes aportes de la casi recién estrenada Paleogenética. La posibilidad de obtener ADN fósil ha permitido realizar un seguimiento evolutivo entre los homínidos conocidos, establecer la existencia de cruces biológicos e incluso descubrir nuevas especies solo con su ADN (p. e. Denisovanos).

Sin embargo, la evolución morfológica por sí sola no puede explicar las características y propiedades de los órganos que van cambiando. Sobre todo en lo referente al cerebro, que en definitiva es el causante de la conducta y de sus cambios. El conocer la forma de evolución neurológica (ver: interdisciplina en la evoluciónneurológica) es fundamental para comprender sus características funcionales y, por tanto, las formas de producción de los cambios culturales humanos.

La mayoría de los arqueólogos piensan que la evolución biológica es la responsable de todo desarrollo cultural y, por tanto, de la evolución cognitiva. Según fue evolucionando el cerebro fueron aumentando las capacidades cognitivas y la cultura se fue desarrollando. Sin embargo, la Arqueología nos ha enseñado en múltiples ocasiones que la evolución biológica no fue paralela a la cultural, sino que se produjeron avances culturales después del desarrollo biológico y de una forma heterogénea en el tiempo y en el espacio. Las explicaciones de lo que pasó tendrán que adaptarse a estas conclusiones arqueológicas.

Durante el periodo de transición al Paleolítico superior en Europa, y después de muchos milenios del inicio del Homo sapiens en África, se produce un importante incremento demográfico, social, cultural y tecnológico. Se aprecia una importante flexibilidad y racionabilidad conductual que no solo es la consecuencia del aumento de las capacidades cognitivas, sino de su desarrollo gracias a la constante influencia del medio ambiente (lenguaje, cultura, sociabilización, tecnología, etc.). Este desarrollo, que no se produjo con la simple aparición de nuestra especie, culmina con un adecuado desarrollo de la autoconciencia, así como de los conceptos espaciales y temporales que la sitúan en el mundo y en la sociedad.

Sin embargo, el estudio de la autoconciencia, que se inicia y se desarrolla en el proceso evolutivo de nuestro linaje, es un tema que prácticamente se ha mantenido alejado del trabajo arqueológico tradicional. Su causa es claramente académica y metodológica, pues su contenido parece que se escapa de las líneas de investigación arqueológicas. Los procesos de desarrollo cognitivo en los que la autoconciencia adquiere un papel primordial no son manejados ni tenidos en cuenta a la hora de explicar la evolución cultural humana (Autoconciencia y Arqueología). Así, la metodología de la Nueva Arqueología o Procesualismo siempre explica los avances socioculturales en todos los campos como mecanismos adaptativos que realizan los seres humanos por medio de las capacidades cognitivas adquiridas por la evolución (d’Errico y Stringer, 2011; Banks, d´Errico y Zilhão, 2013). El dualismo evolución y adaptación (mutación y selección natural) sigue las bases del neodarwinismo más tradicional, donde la Arqueología siempre se ha encontrado cómoda y sin ningún interés en responder a las nuevas cuestiones evolutivas que complican mucho sus mecanismos de producción (ver: la gran complejidad de la evolución biológica).


El estudio de la evolución cultural es patrimonio de la Arqueología, la cual ha ido estudiando todas las manifestaciones culturales que las diversas y sucesivas poblaciones humanas han ido creando a lo largo de toda su historia. Sin embargo, sus estudios están limitados, pues con la metodología aplicada no se puede responder a todas las preguntas que aparecen en el análisis de los restos arqueológicas. Sus estudios se limitan a las siguientes cuestiones: qué es el objeto o conducta en estudio, de dónde proviene, cuándo se realizó, y cuál pudo ser su producción. De las preguntas sobre el porqué de su creación en ese momento y lugar, y del cómo se originaron y se trasmitieron, muy poco se ha avanzado.  

La evolución cognitiva humana es la que va a crear todos los aspectos de nuestra cultura, de su transmisión, perduración y desarrollo y, en definitiva, la que nos hace personas con una importante diferenciación entre todos los componentes de la sociedad. Su estudio recae en una especialidad arqueológica denominada como Arqueología cognitivaPero su desarrollo metodológico y expansión académica está muy limitado. Una de las principales causas sería la gran dificultad que su estudio conlleva, al tener que utilizar diversas ciencias muy ajenas al tradicional proceder de la Arqueología. El uso de las disciplinas relacionadas con la conducta humana (Neurología, Psicología, Biología evolutiva, Lingüística, Sociología, etc.) requiere metodologías interdisciplinarias, de cuya complejidad y dificultad ya se habló en otra entrada del blog (Interdisciplina. Necesidadmetodológica o simple intención teórica). El estudio completo de la Arqueología requiere la aplicación de una interdisciplina amplia y compleja, como ya expliqué en otra entrada (Interdisciplina que hay que aplicar al estudio de laArqueología).




Mecanismos de evolución cognitiva

La influencia cultural es crucial en la configuración del desarrollo de las funciones cognitivas superiores del cerebro. El desarrollo de las capacidades cognitivas (racionales y emocionales) por medio del lenguaje, el acervo cultural, la tecnología, motivación, sociabilidad, desarrollo e interacción demográfica, y las características medioambientales, interactuando continuamente, son las que vas a ofrecer ese aspecto de heterogeneidad espacial y temporal en el desarrollo conductual que vemos en el registro arqueológico. Los mecanismos de tal proceso son varios, pero están íntimamente relacionados con amplios mecanismos de Feed-back (mecanismos de retroalimentación. Si un factor aumenta o disminuye, automáticamente produce un aumento o disminución en otro que esté relacionado). Veremos brevemente los principales mecanismos que siempre han actuado en el desarrollo cognitivo y cultural humano:

- EVOLUCIÓN NEUROLÓGICA. Produce un aumento cuantitativo de las áreas asociativas del córtex. Son especialmente importantes el Lóbulo prefrontal (funciones ejecutivas) y el Lóbulo parietal (Precúneo relacionado con la memoria episódica y autoconciencia). 

- MEDIO AMBIENTE. Existe una importante influencia organizativa del PENSAMIENTO por el LENGUAJE. Este, a su vez (Feed back positivo), es capaz de favorecer el desarrollo de la AUTOBIOGRAFÍA (evolución social, cultural, tecnológica, simbólica), de la diferenciación social y personal y de la adquisición de los conceptos de INDIVIDUALIDAD, TIEMPO y ESPACIO (Conducta, pensamiento y lenguaje en el Paleolítico).

- CARACTERÍSTICAS NEUROLÓGICAS AL NACER. Existe una gran inmadurez al nacer, junto con un largo periodo de maduración y aprendizaje. En este largo periodo se produce una constante influencia del medio ambiente externo en su maduración y estructuración neurológica

- AUTOCONCIENCIA. La unión de las anteriores características cognitivas y ambientales produce un desarrollo cognitivo (autoconciencia) de características emergentes. Con su aparición dentro de unos niveles adecuados, se produce un aumento de la flexibilidad y racionabilidad conductual. Este proceso emergente es el resultado de un continuum heterogéneo en el tiempo y el espacio, al depender de los avances socioculturales y lingüísticos (La autoconciencia como capacidadcognitiva emergente).


Todos estos procesos tuvieron lugar durante el Paleolítico y son los responsables de los cambios culturales conocidos en este periodo, así como de sus características de producción (irregularidad temporal y espacial; gran diferenciación entre la evolución biológica y la cultural). Sin su compresión y utilización es difícil que se pueda llegar a una explicación de los procesos conductuales paleolíticos que puedan satisfacer (en especial por su fundamento científico) a todos aquellos que se interesan por estos problemas. La actuación de la Arqueología cognitiva (Estructuralismo funcional) puede por medio de su interdisciplina intentar realizar este estudio, de hecho ya ha dados los primeros pasos (De la teoría ala práctica de la Arqueología cognitiva), pero el trabajo es demasiado arduo y necesita mucho tiempo y colaboración.

En el siguiente esquema podemos ver la producción del desarrollo cognitivo y cultural en el Paleolítico.

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martes, 13 de enero de 2015

El teriántropo de El Castillo

Las manifestaciones gráficas del Paleolítico son una muestra de la capacidad simbólica de los seres humanos que las crearon. Sin embargo, a pesar de la gran cantidad de estudios que se han realizado para su interpretación, aún no tenemos seguridad sobre las causas que los motivaron. Es posible que éstas tengan un múltiple origen, lo que dificulta enormemente su estudio. En este contexto, ya realicé un breve estudio sobre tales causas (Arte paleolítico. Consideraciones sobre su estudio).

Ahora voy a analizar brevemente una particular manifestación gráfica, que puede tener en su propio significado una de las claves para entender algunas de las causas que generaron estas expresiones gráficas. Me refiero a la figura esculpida y pintada sobre una gran estalagmita situada en la sala B de la cueva de El Castillo que representa una figura muy especial, es decir, un teriomorfo o teriántropo.

Los teriántropos son pinturas, grabados o esculturas que representan a un ser con parte humana y parte animal. El término proviene del idioma griego terrino (Θηριον), significando “animal salvaje” o “bestia”, y anthrōpos (ανθρωπος), que significa “hombre”·.Tal combinación se ha visto utilizada en numerosas comunidades humanas desde el Paleolítico, lo que no quiere decir que su significado sea homogéneo en el tiempo y en el espacio. Sin embargo, tras la definición aparentemente precisa (parte humana y parte animal), existen diversas dificultades en su identificación, así como de su separación con los antropomorfos (figuras humanas no bestializadas), que muchas veces fueron realizados con un acabado gráfico de muy poca definición o con una iconografía extraña y/o aberrante, siendo muy difícil distinguir si se trata de una cabeza de animal o humana con formas parecidas a algún animal. 

La cueva de El Castillo es un enclave arqueológico localizado en el monte homónimo del pueblo de Puente Viesgo (Cantabria). En el mismo monte se encuentran otras cuevas con excelentes expresiones gráficas (Las Monedas, Las Chimeneas y la Pasiega). El yacimiento arqueológico situado a la entrada de la cueva es uno de los más importantes de Europa, pues con sus tempranas dataciones radiocarbónicas y su enorme potencia estratigráfica del Paleolítico medio y superior, ha aportado importantes datos de estos periodos y de su propia transición.

En su interior encontramos un importante conjunto de arte rupestre de unas trescientas unidades gráficas, de las cuales casi doscientas son animales, medio centenar manos en negativo y un número similar signos. De entre todos, destaca el gran panel conocido como «el techo de las manos», con representaciones de manos humanas en negativo que se despliegan junto a figuras de bisontes, ciervas y caballos, tanto pintados como grabados.


Hombre-bisonte de El Castillo

La parte central de la sala B (ver plano) está ocupada por un amontonamiento de bloques y formaciones calizas. Sobre una de ellas y a la altura de la vista se encuentra sobre una estalagmita la representación de un bisonte en posición vertical y con el vientre hacia la izquierda. Utilizando formas de la roca se configura una figura con cabeza y cuerpo de bisonte acabando en extremidades inferiores aparentemente humanas, donde se puede apreciar con claridad la forma del pie humano. Se pueden observar en trazo negro los cuernos en la parte superior, aprovechando una concavidad natural se insinúa el ojo que para ser remarcado se han grabado trazos finos en su contorno. La giba aprovecha una protuberancia natural de la roca, la cual ha sido resaltada por medio de la técnica del raspado. Aunque el estado actual del pigmento es bastante precario en origen toda la representación estuvo pigmentada de negro. Tiene unos 73 ctm. de altura.

Su ubicación adquiere especial interés, pues la mayoría de los teriántropos se sitúan en el interior de las cuevas, en lugares relativamente aislados pero con una apreciable relación con el resto de las pinturas y gravados coetáneos o posteriores a su realización. En el siguiente plano podemos ver la situación de este humano-bisonte respecto al resto de las demás muestras gráficas.

Este teriántropo se le ha denominado muchas veces como el hombre-bisonte, cuando no existe ninguna muestra gráfica de que se trate de un hombre. Así, su denominación debería de ser humano-bisonte, sobre todo cuando tenemos el antecedente de la cueva de La Cueva de Chauvet, donde se muestra claramente una mujer-bisonte. Este teriántropo del Auriñaciese se encuentra en una sala al final de la cueva, se localiza ena formación calcárea separada de la pared y estaría rodeada de una serie magnífica de pinturas, entre las que destacan los leones.  

Teriántropo y figuras de leones de la cueva de Chauvet
Las similitudes de las dos cuevas no dejan de ser algo forzadas, pero si parece entreverse cierto contexto común, aún muy difícil de encontrar y exponer. Uno de los principales problemas es la falta de datación de la figura de El Castillo, lo que podría significar que estamos hablando de dos proceso muy separados en el tiempo, pero puede que no tanto en su simbolismo.

Esta falta de dataciones nos obliga a recurrir a comparaciones formales o criterios estilísticos que realizados diversos autores. Así, Leroi Gorham la situó dentro del Magdaleniense, en el estilo IV de su clasificación. Sin embargo, las recientes dataciones realizadas por medio de las series de uranio (Artepaleolítico. Antigüedad y relaciones sociales) en diversas cuevas del norte de la Península Ibérica, entre las que se encuentra la cueva del El Castillo, ha supuesto una revolución y puesta en duda de las clasificaciones temporales basadas en las formas estilísticas. Las recientes dataciones de esta cavidad nos ofrecen cuarto muestras con unas fechas muy interesantes por su antigüedad:

- Animal indeterminado en negro del Techo de las Manos: la costra superpuesta indica que se dibujó hace al menos 22.600 años.

Galería de los discos (Dixi Media Digital) 
- Disco (gran punto) rojo de la Galería de los Discos: se han podido fechar costras de calcita situadas por encima y por debajo de la figura; los resultados indican que se pintó entre 36.000 y 34.100 años.

Se dató la mancha sobre el panel de manos de color rojo. Las manos y bisonte más arriba de color más ocre son posteriores (Dixi Media Digital).
- Mano negativa en rojo del Techo de las Manos: la costra superpuesta indica que se pintó hace más de 37.300 años.
- Disco (gran punto) rojo del Techo de las Manos: la costra superpuesta indica que se pintó hace más de 40.800 años.

Estudio de los teriántropos

Los teriántropos son manifestaciones gráficas que, por su forma iconográfica (mezcla intencionada de animales y humanos), ubicación y posible significado, estarían en conexión con las figuras (pintadas, grabadas y esculpidas) que se encuentren en el interior de las cavidades o situadas lejos de los lugares de hábitat. Por tanto, su estudio debe realizarse en común, pues para un fin común fueron creadas. Pero además, su análisis debe basarse en una racionalización de todos los datos arqueológicos por medio de una metodología que permita su realización lo mejor posible. En este contexto, los métodos tradicionales de la Arqueología serían los adecuados para analizar su periodo de creación y localización, los animales representados (tema, soporte, análisis gráfico, grado de realismo-abstracción), la sexualidad asociada, la ubicación en la cueva y múltiples las asociaciones de todo tipo que se puedan comprobar. Pero para la compresión de un posible significado habría que ampliar el campo de disciplinas que puedan tener una incidencia explicativa importante. Es decir, habría que introducir los métodos y ciencias de la Arqueología cognitiva, pues no hay que olvidar que lo que se estudia no es solo las manifestaciones gráficas, sino el desarrollo cognitivo de los humanos que crearon en ese momento y lugar tales muestras gráficas de un complejo simbolismo. Esto complica mucho el trabajo, pues tales disciplinas son ajenas a las tradicionalmente usadas dentro de la Arqueología, como podemos ver en el siguiente esquema.


En este sentido, habría que valorar algunos factores que se escapan del tradicional trabajo arqueológico, me refiero a la cognición de los seres humanos que crearon estas muestras. No es la primera vez que escribo sobre tal problema (La cognición humana en Arqueología), pero creo que hay que insistir en un proceso del que muy poco se ha tratado de aclarar. Tanto es así que muchos autores ni lo mencionan, me refiero a la evolución cognitiva, diferente de la biológica (La desconocida evolución cognitiva). Hay que resaltar que la interpretación de este complejo simbolismo no puede recaer en simples exposiciones teóricas con un fundamento muy dudoso (p. e. las comparaciones etnográficas), o razonamientos en los que la subjetividad tenga un papel muy importante. Se requiere una racionalización del estudio del simbolismo  por medio de una metodología adecuada que, sin duda, se englobaría dentro de la Arqueología cognitiva.

Un ejemplo de esta necesidad de racionalización sería el estudio de la evolución cognitiva del género Homo, en donde el origen y desarrollo de la autoconciencia sería un factor clave de todo el proceso conductual de nuestro linaje. Sin embargo, el estudio de la autoconciencia es un tema que prácticamente se ha mantenido alejado del trabajo arqueológico tradicional. Su causa es claramente académica y metodológica, pues su contenido parece que se escapa de las líneas de investigación arqueológicas. Los procesos de desarrollo cognitivo en los que la autoconciencia adquiere un papel primordial no son manejados ni tenidos en cuenta a la hora de explicar la evolución cultural humana. La metodología de la Nueva Arqueología o Procesualismo siempre explica los avances humanos en todos los campos como mecanismos adaptativos que realizan los seres humanos por medio de las capacidades cognitivas adquiridas por la evolución (d’Errico y Stringer, 2011; Banks, d´Errico y Zilhão, 2013). El dualismo evolución y adaptación (mutación y selección natural) sigue las bases del neodarwinismo más tradicional, donde se encuentra cómodos y sin ningún interés en responder a las cuestiones evolutivas que ya vimos en el apartado de metodología de estudio.

El estudio de los teriántropos, y del arte paleolítico en general, debe realizarse tras el conocimiento de nuestra realidad cognitiva dentro del proceso evolutivo que nos ha generado. Para ello hay que ampliar notablemente los campos académicos usados, tratar de reunirlos por formas metodológicas interdisciplinarias, para así logra explicaciones de lo que pasó con la mejor base fundamentada posible.  

Banks, W. E.; d´Errico, F. y Zilhão, J. (2013): Corrigendum to “Human-climate interaction during the Early Upper Palaeolithic: Testing the hypothesis of an adaptive shift between the Proto-Aurignacian and the Early Aurignacian” Journal of Human Evolution, Volume 64, Issue 1: 39-55. 
* d´Errico, F. y Stringer, Ch. B. (2011): “Evolution, revolution or saltation scenario for the emergence of modern cultures?” Philosophical Transactions B. 366, 1060-1069. 
GUTIÉRREZ, E. y MUÑOZ, E. (2004): Guía para conocer las cuevas del Monte Castillo. El mayor conjunto de arte paleolítico de la Región Cantábrica. Gobierno de Cantabria
* PIKE, A. W. G.; HOFFMANN, D. L.; GARCÍA-DIEZ, M.; PETTITT, P. B.; ALCOLEA, J.; DE BALBÍN, R.; GONZÁLEZ-SAINZ, C.; DE LAS HERAS, C.; LASHERAS, J. A.; MONTES, R. y ZILHAO. (2012): U-Series Dating of Paleolithic Art in 11 Caves in Spain. Science, 1409-1413.                                       

lunes, 1 de diciembre de 2014

Uso de la Psicología en Arqueología

A todos nos interesa conocer cómo ha evolucionado nuestro cerebro, pues su compresión es fundamental para poder estudiar el origen y desarrollo de nuestro comportamiento del pasado, presente y futuro. La Arqueología, como ciencia social, tiene sus propios contenidos metodológicos, pero en ciertos aspectos parecen insuficientes para lograr en máximo desarrollo de su principal cometido: la compresión de la conducta humana en el pasado. La independencia doctrinal que existe entre las diversas ciencias que estudian al ser humano ha favorecido la persistencia de la independencia de unas con otras, lo que en definitiva a lastrado el estudio del ser humano en el pasado. De entre las ciencias directamente relacionadas con el estudio de la conducta la Psicología es la más implicada en su análisis. 

La realidad es que el uso de la Psicología produce cierto ambiente negativo ante la dificultad práctica de su utilización como fuente explicativa de los procesos conductuales y culturales acaecidos en los tiempos prehistóricos. Sin embargo, siempre ha habido autores que han intentado aplicar sus teorías a la explicación arqueológica, naturalmente con diferente éxito, pero que en conjunto no han logrado introducir y mantener su interés en el mundo de la prehistoria. Podemos ver los diversos autores que han utilizado la psicología como método de estudio de la conducta humana en la entrada de este blog (Metodología de la Arqueología cognitiva).

La causa fundamental radica en es una ciencia ajena a la formación académica de la arqueología, teniendo caminos científicos y divulgativos totalmente diferentes. Sin embargo, la Arqueología y la Psicologíapor tener un cometido metodológico común (el estudio del ser humano), están condenadas a entenderse y trabajar juntas.


La Psicología como ciencia social

Como en todas las ciencias sociales, su comienzo y desarrollo se tuvo que realizar sin que existiera la más mínima indicación de cómo hacerlo. Su investigación sólo pudo comenzarse por medio de la propia introspección de los psicólogos, o de la interpretación que se ha dado de la conducta observada en los pacientes, sin poder tener una correlación neurológica que lo corroborara. Estos métodos contienen una importante subjetividad, tan clara que diversos autores opinan que la razón no es suficiente para entender nuestra realidad neurológica y psicológica, teniendo una gran capacidad de autoengañarnos sobre el funcionamiento cerebral en relación con el mundo en el que vivimos y consigo mismo, pues lo que conocemos del cerebro es sólo una pequeña parte de su compleja dimensión (Francis Harry Crick, 1987). 

Hipócrates
En la actualidad hay que admitir que “Nada en biología tiene sentido, excepto a la luz de la evolución”. (Theodosius Dobzhansky, 1973). Igualmente, hay que asumir que “Los hombres deberían saber que del cerebro, y nada más que del cerebro, vienen las alegrías, el placer, la risa y el ocio, las penas, el dolor, el abatimiento y las lamentaciones” (Hipócrates, 460-370 a.C.). Estos fundamentales conceptos nos llevan a una inequívoca conclusión: las características neurológicas y psicológicas (psicobiológicas) que van a posibilitar la conducta humana, deben de tener un origen en los procesos evolutivos que las crearon. Fuera de estas premisas básicas, no creo que existan explicaciones actualmente válidas sobre el origen y desarrollo de la conducta humana. Pero, a partir de este punto de partida común (evolución, procesos cognitivos y conducta), pronto se diversifican las formas de aplicación de tales conceptos. Las causas de esta divergencia conceptual se centran principalmente en dos hechos:

El mayor conocimiento que en la actualidad se está adquiriendo sobre los mecanismos de producción de los cambios evolutivos, como son la acción de la embriología, los genes reguladores, el ADN basura, la Epigenética, y otros que aún solo intuimos, lo que ya quedó explicado en otra entrada a este blog (La gran complejidad de la evolución biológica). La utilización o no tales mecanismos ofrece diferentes características psicobiológicas sobre las que van a poder desarrollarse las formas conductuales humanas.


Las propias características de la Psicología como ciencia. Su tardía creación como ciencia moderna hace que sus pilares doctrinales básicos estén condicionados a estudios muy recientes, estando limitada su correlación con la Neurología. Esta situación ha facilitado la perduración de diversas teorías, a veces opuestas en sus fundamentos (p.e. Psicología conductista, evolucionista y cognitiva).

En el inicio de la Psicología, y ante esta orfandad teórica y la necesidad de analizar la mente humana, los psicólogos han realizado una serie de conceptualizaciones (organización lógica y cognitiva basada en el conocimiento personal del problema a estudiar y, por tanto, subjetivo en algún grado) sobre las características cognitivas que observa en los seres humanos, a las que se denominan constructos. Los conceptos científicos como estrés, depresión y procesos cognitivos, así como casi todos los usados en la psicología, por ejemplo, inteligencia, frustración, inconsciente, emociones, actitudes, ego, fobias, ansiedad, motivación, aprendizaje, entre otros, no tienen una existencia concreta similar a las entidades físicas que se prestan a la observación sensible. Son conceptos que sobrepasan la observación empírica y muchas veces expresan supuestos teóricos. A tales conceptos se les llama actualmente “constructos o conceptos no observacionales” para diferenciarlos de los observacionales (Bunge, 1973). Los constructos no tienen referentes empíricos inmediatos Nadie ha visto ni ha tocado la inteligencia de alguien pero sí la puede inferir de la manera en que una persona es capaz de resolver ciertos problemas en relación con la manera en que otros los resuelven.

Por otro lado, la Neurología aún no puede ofrecer modelos ampliamente consensuados y delimitados que puedan explicar el soporte neurológico de los proceso cognitivos conocidos. En la actualidad, sólo podemos relacionar ciertas áreas corticales con diversas funciones cognitivas, pero de una forma poco exacta, pues se basan en experiencias observadas en lesiones neurológicas (traumatismos, cirugía, estimulación directa, etc.) y en las modernas pruebas funcionales de imagen neurológicas. En general se aprecia una funcionalidad global o multifocal que limitada a áreas concretas, aunque la impresión que nos ofrecen es que aún queda mucho que avanzar en este campo antes de poder relacionar procesos cognitivos funcionales con actividad neuronal precisa y concreta.

Sin embargo, algo si se ha avanzado, pues las tendencias psicológicas de mayor implantación social y académica explican la conducta humana bajo los aspectos evolutivos, cognitivos y de procesando la información externa y/o almacenada, aunque en la forma de realización existan importantes discrepancias. El principal motivo de polémica se centra en el diferente protagonismo que en el desarrollo conductual tienen la herencia genética y el medio ambiente, pues mientras unos otorgan una mayor predominancia a la base genética (Psicología Evolucionista), otros opinan que en medio ambiente tiene un carácter más trascendente (Psicología cognitiva: Procesamiento de la información). Estudiaremos brevemente las dos.

A.- La Psicología evolucionista.

La Psicología evolucionista (Evolutionary Psicology) aboga por que el aprendizaje de las actividades humanas (succionar la leche materna, hablar y entender un idioma, la caza, la recolección de vegetales, situaciones sociales, etc.) no pueda realizarse por la simple experiencia, siendo preciso que haya contenidos innatos preexistentes para que tal proceso de aprendizaje pueda tener lugar.

Como puede verse se basa en procesos evolutivos, cognitivos y de procesamiento de la información adquirida por las diversas terminaciones sensitivas humanas. El uso de la evolución que propone sigue a las formas más tradicionales del darwinismo, es decir, cualquier mutación que produzca un cambio anatómico debe de ser promovido o conservado por la selección natural, al tener una mejora conductual o, por lo menos, ser en principio neutro. Así, en cada cambio anatómico o conductual siempre se buscan las ventajas que pudieron favorecer su perduración. Puede que uno de sus principales inconvenientes de esta forma de ver a la evolución es el carácter independiente de cada uno de estos cambios genéticos, ofreciendo un panorama teórico de múltiples mutaciones que no se corresponde con los datos actuales de la genética humana evolutiva.

En este contexto, plantea un modelo en el que la mente está formada por módulos que resuelven problemas particulares y que han sido conformados por la evolución, de la misma manera que los órganos y funciones fisiológicas son producto de la evolución por selección natural de los caracteres físicos hereditarios. La cognición en los animales está formada por módulos funcionales relacionados entre sí, cada uno de los cuales trata un problema de conducta determinado (inteligencia técnica, lingüística, social y de la historia natural), es decir, cada función cerebral desarrolla un instinto. El ser humano no es distinto de los demás animales y, por tanto, comparte este esquema. La naturaleza humana se ha formado por la evolución de los instintos de nuestros antepasados primates y la aparición de otros nuevos bajo la presión adaptativa del nuevo entorno en el que vivieron los seres humanos durante la mayor parte de su historia. En definitiva, desarrollan un nuevo constructo como forma de explicar la evolución de la conducta.

Este concepto modular de la mente humana ha dado lugar a mucho debate, siendo la base diferencial con otras teorías psicológicas. El autor de este concepto fue el filósofo Jerry Fodor (1986). Uno de los autores que más defiende la visión de una mente modular es Robert Kurzban (2010). Tras la dificultad teórica de mantener un concepto de módulo cerebral en su concepto más elemental (áreas aisladas del cerebro con funciones determinadas), pues el desarrollo de la Neurología no favorecía tal idea, Kurzban y otros autores han redefinido el concepto neurológico y funcional del módulo.

Así, un módulo funcional no sería una zona aislada del cerebro, sino un mecanismo neurológico de procesamiento de información que nos permite resolver un problema concreto. Se habla más de función que de estructura neurológica. Hay que evitar pensar en el módulo como algo localizado en un lugar del cerebro, es decir, un nódulo de células en una región del cerebro. Un módulo puede ser algo muy extendido por el cerebro, un circuito extenso que realice una función. El cerebro albergará mecanismos especializados en escoger pareja, en vincular mutuamente el niño a la madre (el apego) en entender las intenciones y deseos de los demás (Teoría de la mente), condenar moralmente a los otros, etc. La relación entre estos módulos es muy variable, pues hay módulos diseñados para compartir información, otros más encapsulados que no están diseñados para compartir la información; hay módulos con acceso a la conciencia y módulos sin acceso a ella, etc.

El origen de todos estos módulos es evolutivo, aprovechando mutaciones que favorecían respuestas adaptativas a los problemas del medio ambiente. Se fueron formando contenidos neurológicos innatos preexistentes, que se trasmitieron a los descendientes y fueron configurando nuestra conducta, la cual, a pesar de tener un importante componente innato, siempre precisa de una experiencia que procesar. La acción de estos módulos puede considerar como de instintos. Estos se manifiestan en la forma de impulsos, deseos y sentimientos. El hombre tiene una capacidad (un instinto) muy desarrollada para considerar, consciente e inconscientemente una gran variedad de impulsos y deseos y cotejarlos contra una base de experiencias anteriores para adivinar cuál de sus deseos es más factible en cada momento en función de las expectativas y cual tiene que mantener en cola de espera o bien reprimir.

En sentido coloquial se entiende como instintos una serie de "bajos" impulsos que están determinados al 100% de forma innata. El deseo de alimentarse, tener sexo etc. Bajo la Psicología evolucionista un instinto es el resultado de la actividad de un módulo funcional del cerebro que trata un determinado problema, y no hay problema que no esté tratado por uno o varios de esos módulos. Un módulo o instinto genera conductas que no son innatas en general sino que dependen del ambiente para su realización. Por tanto, instinto es lo que subyace debajo de cualquier conducta, se considere básica o elevada.




Esta tendencia de explicar la conducta humana bajo el prisma modular de la parcelación neuropsicológica, es la base de diversos medios arqueológicos. Destacan los trabajos de Steven Mithen, del que podemos ver un resumen de los mismos en la entrada de su nombre en tes blog.   



B.- Psicología cognitiva: Procesamiento de la información.

En un sentido teóricamente opuesto a la Psicología evolucionista tenemos aquellas psicologías que apoyan más a la experiencia, y poco o nada a los instintos, como principal motor de la conducta humana. Aunque todas son evolutivas, cognitivas y necesitan de un adecuado procesamiento de la información, sus formas difieren sustancialmente al explicar nuestra conducta. En un extremo se sitúa un tipo de determinismo cultural, claramente expuesto por el concepto de tabula rasa. En filosofía, tabula rasa o tabla rasa hace referencia a la tesis epistemológica de que cada individuo nace con la mente "vacía", es decir, sin cualidades innatas, de modo que todos los conocimientos y habilidades de cada ser humano son exclusivamente fruto del aprendizaje a través de sus experiencias y sus percepciones sensoriales. La Psicología cognitiva trata de explicar la conducta humana a través del mejor conocimiento de las entidades mentales o cognoscitivas, pues son ellas las que realizan las acciones que nos caracterizan, sobre la base de la información que reciben por medio de los receptores sensoriales. Esta nueva dirección metodológica parece que presenta actualmente una importante aceptación conceptual en la explicación de los procesos conductuales (Belinchón et al. 1992).

Uno de los enfoques más aceptados de la Psicología cognitiva corresponde al denominado Procesamiento de la información, que se asocia a la concepción del ser humano como un sistema neurológico capaz de recibir, procesar, almacenar y recuperar la información que le llega a través de sus sentidos (González Labra, 1998). Conceptualmente se basa en que todo proceso mental o cognoscitivo tiene como origen la información que previamente el cerebro ha tenido que recibir y procesar (Leahey, 1980). Sin embargo, esta capacidad de procesamiento de la información no es totalmente libre e independiente, pues estaría limitada por las características psicobiológicas de cada persona. Éstas, en función de su propia herencia genética, no son iguales y juegan un papel importante en el desarrollo de la conducta. La famosa “tabula rasa” en la práctica no existe pues es inviable su realización. Desde el mismo momento del nacimiento se va a producir una organización psicológica, que depende de varios factores fundamentales en la futura conducta del neonato (La herencia neurológica humana).

- Control de la homeostasis de carácter innato y de funcionamiento inconsciente.
- El temperamento o la manera particular y natural con que un ser humano interactúa con el entorno. Es hereditario, aunque influenciable hasta cierto grado por los factores. Es la naturaleza general de la personalidad de un individuo, basada las características del tipo de sistema nervioso. Está relacionado con la influencia endocrina (que se debe a los genes, y que se manifiesta en determinados rasgos físicos y psicológicos).
- Capacidades cognitivas racionales o de control de la información que se recibe. Serían las capacidades cognitivas primarias (memoria, funciones ejecutivas, motivación, ciertos niveles de abstracción y simbolización, etc.) que la evolución haya otorgado, por medio de la herencia genética de sus padres, a ese nuevo ser.
- Con la influencia de los estímulos externos. Es la experiencia necesaria para el desarrollo cognitivo humano.
Las emociones de un claro componente innato, pero que su desarrollo estaría muy relacionado con la evolución de las capacidades cognitivas primarias y secundarias, entre la que destaca la autoconciencia (emociones autoconscientes).


De la unión de estos procesos en el recién nacido, y dentro de una ambiente social, se irían formando una seria de capacidades cognitivas secundarias o emergentes (lenguaje, simbolismo, autoconciencia, etc.) y un determinado desarrollo de las primarias a niveles más altos. Así, después del parto se inicia un proceso de organización psicobiológica, basado en la interacción de las características psicobiológicas heredadas con el medio ambiente con el que se está inmerso continuamente. La consecuencia sería la conducta humana con las características actuales.

Conclusiones básicas

Dentro de la Arqueología o del estudio evolutivo de nuestra conducta, aparece el problema de qué teoría psicológica usar. En principio, con los medios en exclusiva de la metodología psicológica es muy difícil realizar tal elección, pues no existen suficientes criterios en su disciplina que otorgue mayor credibilidad a una u otra tendencia teórica. Sin embargo, la aceptación de uno u otro modelo es importante en la explicación del origen y desarrollo de la conducta humana, pues originan formas de desarrollo cultural diferentes. Mientras que la Psicología evolutiva se adapta mejor a la existencia de instintos mediante la tradicional forma gradualista del darvinismo, los psicólogos sociales apoyan más la idea del carácter emergente y cultural de muchas de las cualidades cognitivas del ser humano (Ardilla y Ostrosky-Solís, 2008; Belinchón et al. 2000).

No obstante, la definición de instinto por la Psicología evolutiva no deja de semejarse a las capacidades cognitivas básicas (posibilidad de generar una determinada conducta en un medio adecuado) que exponen la psicología cognitiva social, y que ambas tienen cierta base innata (la funcionalidad del cerebro que heredamos). Los dos modelos tienen una base genética que lo posibilita, y necesitan de un medio ambiente que los desarrolle, la diferencia puede ser simplemente de grado o de concepto, pero prácticamente imposible de especificar. La propia funcionalidad cerebral en un medio concreto podría interpretarse como contenidos innatos preexistentes adquiridos por la evolución. Aunque el posterior desarrollo de carácter emergente es muy difícil asimilarlo a las teorías de la Psicología evolutiva.

La interdisciplinariedad nos puede ayudar en esta compleja elección, pues los cometidos de otras ciencias relacionadas con la conducta humana nos pueden indicar con cual forma de entender la psicología humana se acoplan mejor entre todas ellas. El uso de la Neurología, Biología evolutiva, Lingüística, Antropología social y la propia Arqueología se acomodan fácilmente dentro de las propuestas de la Psicología cognitiva: Procesamiento de la información.


* Ardila, A.; Ostrosky-Solís, F. (2008): Desarrollo Histórico de las Funciones Ejecutivas. Revista Neuropsicología, Neuropsiquiatría y Neurociencias, Vol.8, No.1, pp. 1-21.
* Belinchón, M.; Igoa, J. M. y Riviere, A. (1992): Psicología del lenguaje. Investigación y teoría. Ed. Trotta S.A. Madrid.
* Bunge, M. (1973). La Ciencia, su Método y Filosofía. Edición Siglo XX, Buenos Aires.
* Crick, F. H. (1987): Reflexiones en torno al cerebro. En El cerebro. Libros de Investigación y Ciencia, Ciencia Científica, Barcelona.
* Dobzhansky, T. (1973). Nothing in biology makes sense except in the light of evolution. The American Biology Teacher, 35, 125-129.
* González Labra, M. J. (1998): Introducción a la Psicología del Pensamiento. Trotta. Valladolid.  
* Fodor, F. (1986): La modularidad de la mente. Ediciones Morata, Madrid. 
Kurzban, R. (2010): Why everyone (else) is a hypocrite. Evolution and the Modular Mind. Princeton university Press.
* Leahey, T. (1980): Historia de la Psicología. Ed. Debate. 1982. Madrid.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Las manos paleolíticas. La cueva de Gargas

Las representaciones gráficas paleolíticas son muy numerosas y variadas. Sin embargo, hemos de reconocer que estas expresiones gráficas se basan en temas conocidos de la vida cotidiana, es decir, que tratan sobre temas presentes en la sociedad y en el medio en el cual vivían. La iconografía se limita a tres grandes grupos, cuya relación entre ellos aún no es muy conocida.

- Relacionados con los seres humanos tenemos las figuras de manos, manifestaciones de órganos sexuales (vulvas y penes), y representaciones humanas (antropomorfos y teriomorfos), que pueden ser naturales o esquemáticas. Forman un grupo algo heterogéneo pero con un lazo de unión muy significativo: el ser humano.


- Un amplio bestiario de figuras de animales peligrosos y nunca como meta de caza (leones, rinocerontes, etc.) o relativamente poco peligrosos y como meta de caza (bisonte, cabra, etc.). Son los más numerosos y más llamativos por su alto niveles de representación.

- La representación de gran variedad de signos, que sin duda estarían de alguna forma relacionados con los anteriores grupos. Son muy numerosos y variados, posiblemente de diversos significados.

No es difícil concluir que las todas estas figuras, dentro de una misma relación topográfica, social, espacial y temporal, debieron de tener lazos comunes de significación. El problema es encontrar tales lazos con un fundamento teórico mínimamente aceptable, lo que debería de realizarse dentro de la Arqueología cognitiva, pero dado su parco desarrollo no ha podido ofrecer una metodología adecuado para tales estudios. Dentro del primer grupo, que en teoría es un poco marginal en número, tenemos que son muy tempranos en todas sus manifestaciones (manos, órganos sexuales, antropomorfos y teriomorfos) y formas (pinturas, grabados y esculturas). En otras entradas anteriores podemos ver como las manos figuran entre las dataciones más antiguas que rondan sobre el 40.000-35.000 BP, comenzando dentro del Auriñaciense, aunque la mayoría son del Gravetiense (Inicios del arte paleolítico; Arte paleolítico.Antigüedad y relaciones sociales).

Podemos pensar que los animales son el centro de la interpretación del arte paleolítico en todas sus épocas, en función de su variedad y número, pero hay que pensar en que siempre giran en torno de un concepto humano (sin duda poco conocido), es decir, sean lo que signifiquen tales representaciones siempre serán concepciones simbólicas del mundo (vivencial o espiritual) en el que viven los seres humanos que las crearon. Las representaciones humanas en el arte paleolítico serán menos numerosas, pero forman el eje del conjunto de significados que puedan entrañar estas muestras de representaciones graficas.

Las manos dentro de las representaciones gráficas

Las manos en el arte rupestre constituyen una muestra iconográfica muy interesante, pues su significado estaría relacionado con componentes sociales, personales y espirituales que pueden variar según su ubicación. Su distribución en el paleolítico europeo abarca unos 20 yacimientos. En España las encontramos en Altamira, El Castillo, La Pasiega, La Garma, Fuente del Trucho, Fuente del Salín, Maltravieso, Tito Bustillo. En Francia en Gargas, Tibiran, Cosquer, Trois-Fréres, Perch-Merle, Le Fieux, Roucadour, Arcy-sur-Cure, Les Merveilles, Font de Gaume, Bernifal, Erbérua, Chauvet, Moulin-de-Laguenay, Bison, Les Combarelles, Paglicci, Labattut y Poisson (Sanchidrían, 2001).

Panel manos de  El Castillo
Las manos son una muestra de cómo una parte (manos) puede representar a un todo (ser humano que la realiza). Difieren de las demás muestras gráficas en su técnica de realización (impronta de color ya sea negativa o positiva), pero sobre todo en que son una imagen real de sus autores, son como una huella de su existencia. Sin embargo, aunque desconozcamos su significado exacto, si podemos establecer una división general en función de su ubicación. En general, la intención de separar las manos del área de hábitat, para un preciso fin no bien conocido, es una conducta social-simbólica que se inicia precozmente desde el Auriñaciense. Paralelamente, existen paneles de manos que coexisten con las zonas de habitación, pudiendo ser vistas continuamente por los miembros del grupo social, lo que parece que sería una consecuencia de su creación, es decir, ser vistas constantemente sin tener que desplazarse. El simple o complejo aislamiento (depende de lo alejado que se realice del hábitat) de la vista de la sociedad de estas, tendría un diferente significado simbólico. Su estudio se escapa de los ámbitos de este pots, pero que desde la Arqueología cognitiva se están realizando estudios para intentar su aclaración (Rivera y Menéndez, 2011).

Pero, ¿a qué todo representan? La respuesta la debemos buscar en las características espaciales de su ubicación y en la forma de representación (aislada o en grupos). Las manos aisladas que se encuentran en zonas profundas y oscuras de las cavidades, no dejan de ser partes de un todo que exija estas características (teriántropo). Las manos, teriántropos y algunos antropomorfos pueden ser las manifestaciones de un mismo proceso, siempre y cuando cumplan las condiciones expuestas anteriormente, aunque muy difícil de precisar.

Habría que valorar su gran facilidad de representación en cualquier función, de una manera más rápida y simple. Hay que tener en cuenta lo fácil de su realización, que son como un aparte de su autor, que son muy antiguas (p. e. El Castillo) y desde su inicio algunas de ellas se introducen dentro de las cavidades y están aisladas. Veremos su ubicación y distribución en una de las cavidades más representativas de estas manifestaciones gráficas. La cueva de Gargas.

La cueva de Gargas

- Uso y distribución general de la cueva.


La cueva de Gargas está situada en el territorio del municipio de Aventignan (Hautes–Pyrénées, Francia). La cueva se compone de dos partes, una inferior que es en muy ancha y alta, mientras que la superior (por estar más alta) es más pequeña y estrecha. Se comunican por un pasadizo muy estrecho que obstruyó ya en el Paleolítico, lo que indica que son como dos cuevas separadas a efectos de la vida paleolítica. Actualmente, se ha realizado un túnel que permite el paso a los visitantes desde la parte inferior (entrada) a la superior para salir.

La cueva fue habitada durante el Musteriense y el Paleolítico superior inicial, pues con el Gravetiense se acaba su andadura como hábitat, provocado por un derrumbe que la inutiliza para tal fin. Este hecho es de gran importancia pues nos ofrece un importante dato sobre su cronología y atribución cultural. El hábitat se extiende por sobre todo por la Sala I (ver mapa), sin descartar alguna extensión a la Sala II. Las excavaciones actuales y antiguas se han localizado en la primera sala, inmediatamente después del derrumbamiento que obstruyó la entrada.

- Representaciones gráficas.

Manos agrupadas en panel (Gargas)
Las representaciones gráficas se distribuyen prácticamente por toda la cueva inferior. Las manos son muy numerosas (231) y están pintadas en su mayoría de negro (143), de rojo (80) de ocre (5) y otros (3). No todas se pueden describir con exactitud, pues su delicada conservación impide poder ver bien a todas. No obstante, podemos recabar la existencia de manos izquierdas (136) y derechas (229). Un dato que siempre ha llamado la atención es la posible mutilación de los dedos, pues de las manos bien reconocibles tenemos intactas (10) y con mutilaciones o lisiadas (144). Sus dimensiones permiten atribuir a sus autores como de todas las edades y sexo.

La mano del nicho
Se distribuyen en 10 conjuntos en la primera sala, la mayoría de ellos en la pared izquierda de dicha sala, muy cerca del yacimiento y a la vista de sus habitantes. El más lejano se encuentra en el inicio de la Sala III (Santuario de las Manos). Un poco antes se encuentra “La mano del nicho”, mano negra, aislada y con la falta de dos falanges. Repartidas por el interior se encuentran otras 32 manos negras y rojas, estando en general aisladas.

Manos de Gargas con dedos "amputados"
La falta de falanges siempre ha llamado la atención, por lo que se han realizado diversos estudios enfocados al análisis de sus causas. Pueden ser el resultado de doblar los dedos en el momento de su realización; ser amputaciones reales por enfermedades como la de Raynaud o de Ainhum, accidente o rito social; representan un lenguaje de signos (Leroi-Gourhan); o son parte de una interpretación chamánica del trance, en el que la mano comienza a atravesar la pared hacia el mundo espiritual (Jean Clottes). Es muy difícil llegar a conclusiones bien fundamentadas, sobre todo porque es posible que se dieran a la vez algunas de estas teorías. La amputación real es muy posible que sea cierta, en un mundo frío que favorecía muchas lesiones y enfermedades, con una utilización de las manos como principal herramienta de subsistencia (trabajos tecnológicos, caza, recolección, etc.), y en constante relación con numerosos peligros en sus actividades logísticas (depredadores, accidentes, agresividad medioambiental, etc.). Aunque su gran número parece exagerado como causa única de tales amputaciones. Las amputaciones rituales en señal de duelo, vistas por comparaciones etnográficas actuales, no tienen mucho fundamento, sobre todo la gran pérdida de utilidad que en algunos casos se aprecia en manos muy mutiladas. Por otro lado, en el periodo del inicio del paleolítico superior no está demostrado que existieran ritos de duelo tan elaborados como en las poblaciones posteriores con una diferencia temporal de casi 30.000 años.

La posibilidad de que con los dedos doblados se quiera indicar “algo” presenta cierto interés añadido a su producción, pero debería de ser un concepto muy limitado en su muestrario visual. La idea de Leroi-Gourhan de indicar un lenguaje de signos que utilizan en la caza o para la transmisión de los cuentos de iniciación, parece muy sofisticada y poco realizable, tanto por su delimitado desarrollo cognitivo como por la parquedad de símbolos (falta de dedos) que utilizar en su declamación. Si podría indicar cierta relación familiar que les separase del resto del grupo, lo que aumentaría su concepto de individualidad personal y social restringida. Cada grupo familiar tendría una simbolización digital (individualidad social restringida), pero todos entran en los paneles (individualidad social plena). Igualmente, podría reflejar cierta estructuración social y laboral, pero es imposible aportar datos al respecto.

Las pinturas y grabados de animales se dan en 148. La mayoría de ellas se sitúan en lugares de difícil acceso. Salvo algún grabado en la Sala I situados enfrente de la pared con las manos, se sitúan en la Sala II (Baldaquín) y sobre todo en la Sala III, bien adentro de la cueva. La fauna representada son bueyes (19), bisontes (35), caballos (43), íbices 815), alces y cérvidos (9), Mamuts (6), pájaros (2). Los animales únicos son varios: oca salvaje, jabalí, oso, felino, posible cuervo. Estos últimos a veces de difícil identificación.

Aunque hay ciertas anomalías, tradicionales en todos los yacimientos con pinturas en cuevas, puede concluirse que en la zona de hábitat o muy próximo a él se sitúan los paneles de manos, que pueden ser vistos constantemente por la población. Parece que reflejan de alguna manera a la sociedad, estructurada o no (mensaje de los dedos), pero real y cohesionada como grupo en estas manifestaciones gráficas. Su origen es claramente social, propio como grupo, o indicativo de uso de la cueva para otros humanos que llegaran en periodos en los que no estuvieran.

Sin embargo, las manos aisladas (igualmente mutiladas, pues también serían miembros de la sociedad más o menos estructurada) parecen que dan paso a un mundo diferente o espiritual, guiados o encauzados por los intermediarios paleolíticos (teriomorfos o manos con representación del todo). Su significado, aún poco claro, es social pero con un matiz muy especial, pues estaría relacionado con unas creencias de carácter espiritual de muy difícil aclaración. La mayoría de los animales se encuentran en la zona espiritual, tras el paso de la mano del teriomorfo. Ver conductas espirituales o religiosas en el blog (Rivera y Menéndez, 2011).

Conclusiones

Los datos de una sola cavidad (Gargas) solo pueden ser indicadores de las características generales de las pinturas paleolíticas. Las conclusiones deben de realizarse mediante estudios globales, los cuales, al aportan muchos más datos, nos facilitan la tarea de su complejo análisis.

- No todas las representaciones gráficas de manos tienen el mismo significado. Su relación con el hábitat y formación de grupos o no pueden ser datos muy significativos.

- Su representación como parte de teriántropos (p.e. “La mano del nicho”) sería muy significativa para la explicación general del arte paleolítico realizado en la profundidad o en lugares ocultos de las cuevas.
Teriántropo de Chauvet

- Las manos, como parte del significado del uso de las cavidades, tendrían una relación con el bestiario representado.

- Planteamiento del problema dentro del contexto cognitivo humano. El inicio del Paleolítico superior coincide con el desarrollo de la autoconciencia en niveles que podríamos llamar como modernos (conciencia de uno mismo en el tiempo y en el espacio). Esto limita mucho las posibilidades explicativas, pues los niveles de autoconciencia, aunque considerados como modernos, fueron muy diferentes a los nuestros en la actualidad. No se pueden extrapolar conductas, ideas o conceptos actuales a aquellas fechas y poblaciones. El desarrollo cognitivo es una constante que se genera, se mantiene y se transmite por medio del lenguaje, y este lleva desarrollándose solamente unos 2,5 millones de años, y con características modernas unos 40.000 años.

- Los conocimientos solo pueden adquirirse del medio ambiente en el que se vive. El cerebro solo es un procesador (racional y emocional) de los datos que adquiere. La existencia de “otro mundo” diferente al que se vive, solo puede adquirirse de las sensaciones y experiencias que producen los estados de conciencia alterados. Podemos conocer el inicio del proceso, pero no su desarrollo práctico y social. Lo que sí parece cierto es que las manos aisladas y en lugares profundos tuvieron un papel importante en este proceso, muy posiblemente como representantes del todo que serían los teriomorfos.


* SANCHIDRIÁN, J. L. (2001): Manual de arte prehistórico. Ariel.