viernes, 19 de octubre de 2018

Conductas numéricas en el Paleolítico


La numerosidad, entendida como la capacidad de entender, representar y usar los números (Coolidge y Overmann, 2012), es un proceso cognitivo que está muy relacionado con numerosos aspectos de la conducta humana. Durante el Paleolítico se produjeron importantes avances conductuales y cognitivos de muy variada manifestación arqueológica (tecnológicos, lingüísticos, simbólicos, sociales, culturales, etc.), con el consecuente aumento de su capacidad de adaptación medioambiental. Varios de estos avances precisaban cierto control en su uso, lo que pudo realizarse mediante conductas de medición y conteo en el desarrollo de su acción.

- Medición sería la equiparación de las acciones realizadas (recorrer largas distancias, intercambio comercial, almacenaje, etc.) con unidades o patrones de medida (día, mes lunar, año solar, unidades de volumen, etc.). Su adquisición se realiza mediante la observación de la naturaleza y el reconocimiento de su utilidad (serendipia), siendo posteriormente desarrollada mediante procesos más complejos y buscados (creatividad).

- Cuantificación. Con el uso de estas mediciones se llegaría a los procesos de cuantificación o creación de abstracciones numéricas, mediante el desarrollo de un simbolismo (gráfico, sonoro, mixto, etc.).
Según el testimonio arqueológico los comienzos de las tareas de medición se iniciaron a comienzos del Paleolítico superior, mientras que el inicio de la cuantificación numérica solo tenemos datos arqueológicos a partir del Neolítico, aunque no puede descartarse realizaciones más o menos aisladas de estos hechos con cierta anterioridad. Esto parece indicar el reciente trabajo sobre el sentido y los símbolos numéricos (d´Errico et al. 2017). Este trabajo se indica la existencia de un fémur de hiena de 72-60 ka del yacimiento Musteriense de Les Pradelles (Francia), lo que lo sitúa dentro del mundo de los Neandertales.

Datos arqueológicos

Las primeras muestras arqueológicas relacionadas con un posible pensamiento matemático se encuentran en el inicio del Paleolítico superior, dependiendo de ciertas características de su propia morfología gráfica. La existencia de sucesivas marcas en soportes principalmente óseos y líticos, consideradas muchas veces como marcas de caza, parece representar un registro medible o contable desconocido. Estas conductas numéricas se han asociado a las plantillas de manos (conteo con dedos); pinturas (corporales, paredes, manos, etc.); muescas en hueso, asta, piedra, etc.; cuentas independientes (conchas, piedras, huesos, etc.); series de nudos en cordones; y registros en materiales biológicos (maderas, hojas, semillas, etc.) que no han perdurado (Overmann, 2017). Su presencia arqueológica es muy irregular, tanto en la distribución temporal como geográfica, y aunque sean deliberadas siempre nos queda la duda de que su finalidad fuera una actividad medible o contable (Barandiarán, 2006; González Redondo et al. 2010).

Los datos arqueológicos mejor asociados a estas prácticas serían las sucesivas marcas que se observan en diversos utensilios y/o soportes, pues adquieren una forma homogénea y regular en su producción, dando la sensación de un acto más o menos continuo en el que se registraría, por simple comparación evento-muesca, los sucesos que se quieren medir y/o contar. Se han encontrado en objetos fácilmente transportables y manejables, aunque su finalidad no estaría bien demostrada (Barandiarán, 2006; González Redondo et al. 2010; Overmann, 2016a). Podemos distinguir dos grandes grupos:

- Realizados en soportes adecuados para su realización, pero que no son útiles. Destacamos la placa de Gorge d´Enfer (1); el hueso de Dolni Vestonice (2); los huesos de Abri Cellier (3); la placa de Abri Blanchard (4); el disco de piedra de Bodrogkeresztur (5); el asta de Brassempouy (6); la placa de la Cueva de Taï (7); la placa de marfil de Mal´ta (8); el hueso de Lebombo (9) y el hueso de Ishango (10). Son los que más posibilidades tienen de representar estas conductas de medición y/o conteo.


- En útiles u objetos de arte mueble con formas más o menos adecuadas para su realización. Tenemos la placa de Geissenklösterle (11); la varilla de Gorge d´Enfer (12); la placa ovoide de La Roche (13); el colgante d´Enfer (14); el colgante de Cueva Morín (15); el metacarpo de La Garma (16); los colgantes de Las Caldas (17); los colgantes de La Garma (18) y los colgantes de Altamira (19). En ellos es difícil distinguir si las marcas son parte del adorno, del útil o corresponden a conductas numéricas.


Por supuesto no estarían todas las muestras conocidas, pero sí las que más parecen mostrar estos aspectos numéricos relacionados con conductas de medición y/o conteo. Siempre quedan dentro de una hipótesis que no puede ser resuelta por las simples características de tales objetos, pues aunque nos parece que indican un posible uso matemático, la falta de conexión con lo medido o contado (si es que había algo que medir o contar) nos impide llegar a conclusiones con una objetividad aceptable.

Conclusiones
El análisis de la conducta humana en el pasado presenta numerosas dificultades, lo que nos induce a valorar la necesidad de introducir nuevos métodos interpretativos que superen estas limitaciones. La Arqueología cognitiva intenta ampliar realizar este cometido mediante el estudio de la evolución cognitiva del género Homo, para lo cual considera imprescindible añadir los valores cognitivos de los seres humanos a las herramientas interpretativas de la Arqueología.

Su aplicación al estudio de la cognición numérica nos proporciona una hipótesis de trabajo muy útil para su compresión durante el Paleolítico. Su desarrollo estaría determinado por la realización de una serie de logros cognitivos-conductuales enlazados entre sí en el tiempo y el espacio, entre los que se destacan el inicio de la medición mediante patrones, la elaboración abstracta de los números, los mecanismos de conteo de hechos cotidianos y la elaboración de operaciones numéricas. Para su realización ha sido precisa la acción conjunta varias capacidades cognitivas racionales (atención, percepción, inhibición, memoria de trabajo, flexibilidad conductual, etc.) y emocionales (necesidad, interés y motivación). Arqueológicamente queda constancia de una importante heterogeneidad temporal y geográfica de su producción, pues sus mecanismos de producción (racionales y emocionales) se deben al desarrollo de las sociedades en todos sus aspectos (nicho cognitivo-cultural).

Este proceso es un claro ejemplo de coevolución cognitiva, producida gracias al carácter exaptativo y de mosaico de nuestra evolución neurológica, la cual en un medio ambiente adecuado es capaz de producir los fenómenos de emergencias cognitivas con sus consecuentes cambios de conducta, entre los que se encuentra las relacionadas con los números.

- BARANDIARÁN, I. (2006): Imágenes y adornos en el arte portátil paleolítico, Ariel. Barcelona.
- BEDNARIK, R. G. (2013): "The Pleistocene Art of Asia". Arts, 2, 46-76.
- BROOKS, A. S.; HELGREN, D. M.; CRAMER, J. S.; FRANKLIN, A.; HORNYAK, W.; KEATING, J. M.; KLEIN, R. G.; RINK, W. J.; SCHWARCZ, H.; SMITH, J. N. L. et al. (1995): “Dating and context of three Middle Stone Age sites with bone points. In the upper Semliki Valley, Zaire”. Science. 268: 548-553.
- COOLIDGE, F. L. y OVERMANN, K. A. (2012): “Numerosity, Abstraction, and the Emergence of Symbolic Thinking”. Current Anthropology, vol. 53 (2): 204-225.
- CORCHÓN, Mª S. (2004): “Europa 16500-14000 a. C.: un lenguaje común”. En Arias, P y R. Ontañón (eds.), La material del lenguaje prehistórico. El arte mueble paleolítico de Cantabria en su contexto, Gobierno de Cantabria: 105-140.
- GONZÁLEZ REDONDO, F. A. y SILBAN POBES, E. (2004): “Pensamiento simbólico y Matemática en el Paleolítico Superior”. Boletín de la Sociedad Puig Adam; 68: 78-93.
- GONZÁLEZ REDONDO, F. A.; MARTÍN-LOECHES, M. y SILVÁN POBES, E. (2010): “Prehistoria de la matemática y mente moderna: pensamiento matemático y recursividad en el Paleolítico franco-cantábrico”. Dynamis. 30: 167-195.
- HAHN, J. (1988): Die Geissenklösterle-Höhle im Achtal bei Blaubeuren. Stuttgart: Karl Theiss Verlag.
- MARSHACK, A. (1991): The roots of civilization. New York: Weidenfeld and Nicolson.
- OVERMANN, K. A. (2016): “Number Concepts Are Constructed Through Material Engagement: A Reply to Sutliff, Read, and Everett”. Current Anthropology, 57(3), 352–356.
- OVERMANN (2016a): “The role of materiality in numerical Cognition”. Quaternary International, 405: 42-51.
- SIEVEKING, A. (1987): A catalogue of Paleolithic art in the British Museum. London: The British Museum Press.
- VÉRTES, L. (1965): “Lunar Calendar from the Hungarian Upper Paleolithic (Bodrogkeresztur)”. Science vol. 149. 20, pp. 855–856.

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