Arqueología cognitiva evolutiva
Conducta, pensamiento y lenguaje en la Prehistoria. La Arqueología no debe limitarse al estudio del dónde y cuándo de los hechos prehistóricos, sino que también tiene la necesidad de indagar en el cómo y porqué de su producción. En este sentido, la interrelación entre la conducta, el pensamiento y el lenguaje adquiere un papel fundamental.
domingo, 26 de abril de 2026
Origen y desarrollo del simbolismo espiritual (I)
viernes, 18 de octubre de 2024
Posibles causas de la escasa divulgación de la Arqueología cognitiva
La ausencia de la Arqueología cognitiva como una
disciplina formalmente enseñada en las universidades españolas puede deberse a
varias razones, que se pueden agrupar en categorías de tradición académica,
enfoque educativo, recursos y demanda. A continuación, se exponen algunos de
estos motivos:
1. Tradición académica y Estructura de los Programas
Enfoque Tradicional: Muchas universidades españolas
tienen una tradición más arraigada en la Arqueología clásica, histórica y
prehistórica. La inclusión de subdisciplinas emergentes como la Arqueología
cognitiva puede no haber sido una prioridad en la evolución de los programas
académicos.
Estructura Departamental: La estructura de los
departamentos universitarios y la categorización de las áreas de estudio pueden
limitar la flexibilidad para incorporar disciplinas ampliamente interdisciplinarias como la
Arqueología cognitiva.
2. Recursos y Especialización
Falta de Especialistas: Puede haber una falta de
profesores e investigadores especializados en Arqueología cognitiva en España.
La disponibilidad de expertos es crucial para desarrollar y mantener un
programa educativo en una subdisciplina específica.
Recursos Limitados: La implementación de nuevos
programas requiere recursos adicionales, como financiamiento para
investigación, infraestructura y materiales educativos específicos, lo que
puede ser un desafío en contextos de presupuesto limitado.
3. Demanda y Percepción
Demanda Estudiantil: La demanda de los estudiantes por
programas específicos de Arqueología cognitiva puede ser baja. Las
universidades tienden a adaptar sus programas a las áreas con mayor interés y
demanda.
Percepción de la Relevancia: Puede existir una
percepción de que la Arqueología cognitiva es menos relevante o práctica en
comparación con otras áreas de estudio arqueológico más establecidas y con
aplicaciones más directas en el campo laboral.
4. Integración Interdisciplinaria
Falta de Integración Interdisciplinaria: La
Arqueología cognitiva es inherentemente interdisciplinaria, combinando
elementos de Arqueología, Paleoantropología social, Psicología Neurociencia y Linguística cognitiva entre otras. La falta de
integración y colaboración entre estas disciplinas en el ámbito académico puede
dificultar el desarrollo de programas específicos.
Innovación Curricular: La inclusión de nuevas
disciplinas requiere un esfuerzo innovador en la planificación curricular, algo
que puede ser un proceso lento en las instituciones académicas.
5. Ejemplos Internacionales
Modelos Internacionales: Aunque en otros países hay
programas y cursos dedicados a la Arqueología cognitiva, estos también suelen
estar integrados dentro de programas más amplios de Arqueología, Paleoantropología y ciencias psicobiológicas y sociales,
en lugar de ser programas independientes.
Posibles Soluciones
Desarrollo de Cursos y Seminarios: Una posible
solución sería la introducción de cursos y seminarios opcionales dentro de los
programas de arqueología existentes para evaluar el interés y la viabilidad.
Fomento de la Investigación: Promover la investigación
en Arqueología cognitiva y apoyar a los investigadores interesados podría
aumentar la visibilidad y relevancia de esta disciplina.
Colaboración Interdisciplinaria: Fomentar la colaboración entre departamentos y universidades podría facilitar la inclusión de la Arqueología cognitiva en los programas académicos.
En resumen, la ausencia de la Arqueología cognitiva en las universidades españolas puede atribuirse a una combinación de tradición académica, recursos limitados, demanda estudiantil y desafíos en la integración interdisciplinaria. Sin embargo, con un esfuerzo concertado, es posible que esta situación cambie en el futuro para reflejar mejor la importancia y el potencial de esta subdisciplina.
Un ipequeño intento de solucionar algo de tan complejo problema.
viernes, 8 de diciembre de 2023
¿Cómo estudiar la Arqueología cognitiva?
La Arqueología cognitiva es una reciente especialidad arqueológica que por sus propias configuarciones metodológicas hace muy dificíl su comprensión y estudio. Su base interdisciplinaria, en la que se utilizan a la vez diversas ciencias relacionadas con la cognición humana y su desarrollo en los medios sociales (Neurología, Psicología, Biología evolutiva, Psicolingüística, Paleoantropología social, Arqueología, etc.), hace que se escape de los medios educativos de cualquier universidad, salvo que se haya creado un medio academico que cubra esta necesidad, lo que es más bien raro por no decir inexitente.
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Interdisciplina de la Arqueología cognitiva |
El estudio de estas ciencias académicas con cierto sentido de analizar su pisible unidad funcional (interdisciplinariedad) necesita de una enseñanza adecuada y específica para poder acceder a sus contenidos con una cualidad interdisciplinar adecuada, lo que en principio no es nada facíl de realizar.
Tres son las posibilidades que tenemos para logar este propósito:
- Ser autodidacta mediante la amplia bibliografía que existente sobre esta materia, con el fin de intentar asumir sus principales contenidos para llegar a una adecuada comprensión de su contenido teórico y metodológico. Esta vía, aunque no es imposible, es muy compleja y difícil de realizar, pues sólo tras mucho tiempo de intenso estudio se podría llegar a conseguir un resultado aceptable.
- Acudir a una universidad donde se ofrezcan los estudios necesarios para logar un adecuado conocimiento metodológico de la Arqueología cognitiva. El principal problema es este teórico centro universitario es que no existe.
- Conseguir una bibliografía adecuada a su enseñanza que sea lo suficientemente amplia como para poder comprender la realidad de su creación, evolución, teorías y desarrollo práctico de algunos de los numerosos problemas que existen sobre el origen y desarrollo de nuestras capacidades cognitivas, entendidadas como la fuente de la conducta de nuestro pasado y que la Arqueología trata de analizar y comprender.
Esta última posibilidad es la que Mario Menéndez (UNED) y yo hemos querido desarrollar. Su realización se ha efectuado mediante la creación de un manual eminentemente práctico, que sirva de introducción a los inreresados en la Arqueología cognitiva en sus complejas formas metodológicas que la interdisciplirariedad conlleva.
MANUAL DE ARQUEOLOGÍA Y PALEOANTROPOLOGÍA COGNITIVAS
Este libro consta de cuatro módulos en los que se muestran ordenadamente los intereses académicos, metodológicos y de resolución práctica que la Arqueología cognitiva puede presentar. Verenos brevenmente cad uno de ellos:
- MODULO 1. Algo de teoría: ¿Qué es la Arqueología cognitiva? En sus dos capítulos se exponen su propia definición y cómo se fue desarrollando a partir de los problemas metodológicos que la Arqueología iba conociendo, pero carecía de los conocimientos adecuados para crear respuestas con buenos fundamentos científicos.
- MODULO 2. Desarrollo histórico e historiográfico. ¿Cómo se fue conformando la Arqueología cognitiva? Desde la realización de los primeros intentos para comprender las causas de la conducta humana del pasado, hasta la creación de las actuales teorías sobre el desarrollo de tales intentos, realizados por la acción interdisciplinar de arqueólogos, científicos cognitivos, biólogos, paleoantropólogos sociales, lingüístas cognitivos, etc.
- MODULO 3. Breve desarrollo de las principales ciencias que aportan conocimiento al modelo psicobiológico y social sonre la cognición humana ¿Cómo funciona la Arqueología cognitiva?
- MODULO 4. Diseño de un método y su aplicación a la Arqueología. ¿Cómo aplicamos la interpretación cognitiva a los datos arqueológicos?
Por último un EPÍLOGO que muestra las tendencias actuales que se están desarrollando en la actualidad, mostrando un futuro prometedor. Efectivamente, aunque no se haya trascendido demasiado al publico en general, la comprensión que actualmente tenemos sobre el origen y desarrollo de las capacidades cognitiva del género Homo presenta un importante desarrollo desde el comienzo del presente siglo.
Junto a este epílogo se encuentran una abundante bibliografía (834 entradas) lo más actualizada que se ha `podido. Así como un GLOSARIO terminologico que permite comprender la muy variada cantidad de términos científicos que se han usado en su desarrollo.
Rivera, Á. y Menéndez, M. (2023), Manual de Arqueología y Paleoantropología cognitivas. UNED.
domingo, 6 de noviembre de 2022
Manual de Arqueología y Paleoantropología cognitivas
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El estudio de la evolución cognitiva del género Homo (Arqueología
y Paleoantropología cognitivas) presenta enormes dificultades teóricas y prácticas
para su realización y desarrollo. Debe considerarse como una especialidad
académica altamente interdisciplinaria, donde la formación arqueológica es
básica pero resulta insuficiente para su realización. Es
imprescindible asociar la información arqueológica con otras ciencias de
carácter psicobiológico (Biología evolutiva, Neurología, Psicología y
Lingüística), así como con disciplinas con un importante carácter social (Arqueología
Paleoantropología social, y Paleontología humana). Estas condiciones
constituyen el principal problema para su inicio, desarrollo y difusión en
los medios científicos de cualquiera de estas disciplinas conceptuadas
individualmente. Cueva Chauvet (Francia) 32/30 Ky. Ejemplo del desarrollo cognitivo del comienzo del Paleolítico superior en el oeste de Europa. La falta de cauces académicos que intenten solucionar estos
problemas hace que siempre aparezca como una ciencia de gran dificultad
teórica para su compresión y utilización. Igualmente, los trabajos publicados
suelen referirse a las diversas aportaciones teóricas que realizan los
autores que se dedican a esta especialidad, faltando publicaciones que traten
de exponer una visión general del problema de su desarrollo teórico y de su
aplicación metodológica a temas concetos de la prehistoria. En este contexto,
hemos realizado un manual teórico y práctico sobre los conocimientos básicos
necesarios para poder analizar los procesos cognitivos relacionados con la
evolución de la conducta humana del pasado y del presente. Este manual, limitado en su extensión, no pretende ser
exhaustivo, sino que intenta exponer lo más claramente posible los
conocimientos básicos y necesarios para adquirir una comprensión general del
problema con el fin de poder realizar una utilización práctica de sus teorías
y métodos sobre el origen y desarrollo de la conducta humana a lo largo de su
historia. El trabajo se distribuye en cinco grandes apartados, cada uno con
un cometido específico y que podemos analizar en el índice expuesto en la siguiente dirección: Manual de Arqueología y Paleoantropología cognitivas
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martes, 25 de enero de 2022
El reto de la Arqueología cognitiva
La Arqueología es una ciencia que estudia la conducta de las poblaciones humanas en la prehistoria a través de la información obtenida en los yacimientos arqueológicos. Los aspectos generales de la conducta observada se agrupan en cinco principales apartados: en qué consiste la información obtenida, cuándo se creó, dónde tuvo lugar su inicio y desarrollo, y el porqué y el cómo se crearon en ese lugar y periodo histórico. La Arqueología cognitiva constituye una especialidad que se centra en las dos últimas cuestiones, precisamente las menos desarrolladas por la Arqueología en general.
El estudio de estas preguntas requiere unos
conocimientos que la Arqueología tradicional no puede ofrecer por sí sola, pues
su análisis necesita de las ciencias que estudian la conducta humana, lo que nos
lleva obligatoriamente a realizar estudios plenamente interdisciplinarios.
En este contexto, es donde aparece el principal problema de su desarrollo, pues
las disciplinas que necesita son generalmente ajenas a las diversas
metodologías que la Arqueología ha ido creando en su desarrollo. En general, se
admite que las ciencias más importantes en estos estudios serían las
relacionadas con la Psicobiología (Biología evolutiva, Psicología y
Neurología), Antropología social y Lingüística en todas sus acepciones (sobre
todo Psico y Neurolingüística). Actualmente, se suelen concentrar en lo que se
ha llamado ciencias cognitivas, añadiendo las imprescindibles bases social y
lingüística.
Los primeros intentos realizados en la
segunda mitad del s. XX se centraron en los estudios concernientes a la posible
relación entre datos arqueológicos obtenidos en las excavaciones (volumen
cerebral, anatomía del sistema fonador, el desarrollo de la tecnología lítica y
ósea, adornos, etc.) con conductas atribuibles principalmente a los seres humanos
(lenguaje, conductas complejas relacionadas con el tiempo y con el espacio, desarrollo
de conductas espirituales, etc.). El principal problema que se planteó fue que
se realizaron por arqueólogos y/o antropólogos con un conocimiento
interdisciplinar muy limitado, lo que motivó que sus conclusiones no pudieron
despejar con claridad el desarrollo cognitivo y conductual del género Homo.
Sin embargo, a finales del siglo pasado se iniciaron los intentos para poder
solventar los problemas que presentaba su realización, pues su desarrollo era
precario, sin método y escasamente funcional.
Pronto apareció la necesidad de ayuda
por parte de componentes de otras ciencias relacionadas con el estudio de
nuestra conducta. Así, se realizaron asociaciones entre arqueólogos y
profesionales versados en las ciencias cognitivas (p. e. psicología), logrando
importantes avances, pero siempre limitado a las conclusiones parciales que
podía ofrecer la asociación de la conducta humana del pasado con teorías
particulares del mundo de la psicología. Solo hay que recordar a ThomasWynn
al basar su trabajo en el modelo
de la memoria de trabajo de Badeley y Hitch; Steven Mithen siguiendo los parámetros
de la Psicología evolutiva; Iain Davidson
otorgando al lenguaje un papel
crucial en el desarrollo del pensamiento; Lambros Malafouris sobre el entrelazamiento entre la mente humana y el mundo material; MarlizeLombard sobre el papel de la cognición causal
en nuestra evolución cognitiva (Lombard y Gärdenfors, 2017); Miriam Noël Haidle vinculando el desarrollo de la conducta
humana a los procesos de cognición
causal desarrollados en sucesivos
procesos altamente vinculados o puenteados (Haidle, 2014), etc. Todos
estos enfoques representan un importante avance metodológico, pero todos
adolecen del mismo problema: cierta limitación teórica de sus estudios.
La unión de la Arqueología (datos
conductuales del pasado) con las ciencias cognitivas como la Psicobiología, ciencia que se
encarga de estudiar las conductas humanas desde un punto de vista evolutivo,
psicológico y neurológico, ha supuesto un importantísimo avance en la
compresión del origen y desarrollo de las capacidades cognitivas humanas y su plasmación
en la conducta observada en la prehistoria. Este dinamismo teórico
ofrece una buena visión del desarrollo de la Arqueología cognitiva, pero sus
logros siguen siendo limitados por la dificultad de crear estudios ampliamente interdisciplinarios,
los cuales, en su desarrollo metodológico, llegan a ser plenamente transdisciplinarios.
Futuro por crear
y desarrollar
Todo lo mencionado anteriormente induce
a pensar que existe una importante dinamismo teórico y práctico, así como un creciente
interés por esta especialidad, aunque la realidad es que el desarrollo de la
Arqueología cognitiva sigue estando muy limitado dentro del mundo de la
Arqueología. Los autores que se dedican a ella son relativamente pocos, con una
producción científica que está intentando desarrollarse mediante la producción
conjunta de varios autores (p. e. Lombard
y Högberg, 2021; Wynn et
al. 2021), pero que en general las ideas continúan centrándose en temas
concretos de estudio (p. e. el papel de la materialidad sobre el desarrollo
cognitivo; la configuración de la memoria de trabajo, etc.).
Sin embargo, los principales escollos para
el desarrollo y difusión de la Arqueología cognitiva como ciencia
interdisciplinaria pueden resumirse en los siguientes apartados:
- Las importantes limitaciones
teóricas y metodológicas que existen sobre la variación de la conducta humana
en conjunto, lo que produce un conocimiento parcial sobre el origen y desarrollo
de la cognición humana del pasado y del presente.
- La propia dificultad de los estudios
interdisciplinares, donde la formación debe realizarse mediante un conocimiento
mínimamente adecuado de las disciplinas que van a componer tal interdisciplina.
Pues de no ser así, los intentos de su desarrollo y difusión estarían condenados
a generar incomprensión, indiferencia teórica y abandono emocional, generando
un sentimiento de frustración que lastrarían aún más la falta de afecto que
tanto precisa la Arqueología cognitiva.
Los intentos de solucionar tal
situación son escasos, estando limitados por la importante diferenciación
metodológica que existe entre la Arqueología general (búsqueda, excavación e
interpretación de restos) y la Arqueología cognitiva (interpretación de base
psicobiológica de los humanos que realizaron tales restos). Si la Arqueología en
general tiene un importantísimo bagaje emocional fundamentado en el gran
interés que produce los restos arqueológicos, la Arqueología cognitiva, donde
el interés no es el objeto en sí mismo sino las características psicobiológicas
de su autor y de la comunidad a la que perteneció, pierde el encanto que
puede emanar de tales restos, a la vez que complica excesivamente las formas de
su estudio al precisar la intervención de otras disciplinas totalmente ajenas a
la arqueología tradicional.
Sin duda, el futuro de esta
especialidad pasa por dos vías principales. La primera, más administrativa que
científica, sería la imperiosa necesidad de crear foros universitarios para su
enseñanza reglada, que pueda generar una mayor comprensión de los cambios
conductuales y cognitivos que han configurado nuestra dinámica evolutiva. La
segunda, todo lo contrario que la anterior, es mucho más científica que
burocrática, pues se centra en la necesidad de seguir ampliando el conocimiento
sobre la realidad psicobiológica de nuestro género.
Aunque esta última necesidad
implicaría a diversas ciencias de base cognitiva además de la propia
arqueología, su realización debe de encontrarse dentro de los ámbitos
universitarios, en donde siempre debió de estar incluida. Tales logros no
dependen solo de autores aislados que eventualmente se introducen en estos
quehaceres de la cognición antigua, sino que precisa, con relative urgencia,
del empuje de todos los interesados en su desarrollo para forzar su encaje en
la Universidad.
En la primera vía poco o nada se puede hacer,
salvo indicar su necesidad y mostrar nuestro interés en su manifestación. En la
segunda nos hemos unido al progreso realizado en los
últimos años, pues se ha avanzado mucho sobre la concreción de la acción
psicobiológica en nuestra conducta (nichos humanos, cultura acumulativa,
evolución gen-cultura, coevolución y emergencia cognitiva, etc.). Así se han
realizado dos importantes artículos sobre metodología que pueden destacarse (Rivera
y Rivera, 2019, 2021).
Haidle, M. N. (2014). “Building a bridge-an archeologist's perspective
on the evolution of causal cognition”. Front. Psychol. 17. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2014.01472
Lombard, M. y Gärdenfors, P. (2017).
“Tracking the evolution of causal cognition in humans”. Journal of Anthropological Sciences. Vol. 95, pp. 1-16. DOI: 10.4436/jass.95006
Lombard, M. y Högberg, A. (2021). Four-Field Co-evolutionary Model for Human Cognition: Variation in the Middle Stone Age/Middle Palaeolithic. J Archaeol Method Theory 28, 142–177 https://doi.org/10.1007/s10816-020-09502-6.
Malafouris, L. (2013). How Things Shape the Mind: a Theory of
Material Engagement. MIT Press, Cambridge. DOI: 10.1111/etho.12074
Mithen, S. (1998). Arqueología de la mente. Barcelona. Crítica. https://www.proquest.com/docview/1151110864
Noble, W. y Davidson, I. (1996). Human Evolution, Language and Mind. Cambridge. Cambridge University Press. https://psycnet.apa.org/record/1996-98672-000.
Rivera, A. y Rivera, S. (2019).
“Mechanisms of cognitive evolution of the Homo genus.” Ludus Vitalis. Vol. 27, Núm. 51 pp 1-22.
http://www.ludus-vitalis.org/ojs/index.php/ludus/article/view/840
Rivera, S. y Rivera, A. (2021).
“Origin and development of human cognition. Exaptation, coevolution and
cognitive emergence”. Cuadernos de Neuropsicología / Panamerican Journal of
Neuropsychology, vol 15, nº1, 186-198.
DOI: 10.7714/CNPS/15.1.213
Wynn, T., Overmann, K. A. y Malafouris, L. (2021). 4E
cognition in the Lower Palaeolithic: An
introduction. Adaptive
Behavior. 29 (2):
99-106. doi: 10.1177/1059712320967184
viernes, 30 de octubre de 2020
Estudio de la conducta humana desde la Arqueología cognitiva
La Arqueología es una disciplina que se ocupa del conocimiento
conductual de las poblaciones humanas en la prehistoria. Los aspectos
generales de las líneas de análisis de tal conducta deben agruparse en cinco
apartados: en qué consiste, cuándo se creó, dónde tuvo lugar su
inicio y desarrollo, y el porqué y el cómo se crearon en ese
lugar y periodo histórico. La Arqueología cognitiva se centra principalmente en
las dos últimas cuestiones, precisamente las menos conocidas de la Arqueología
en general.
Para su logro se necesitan unos conocimientos que la Arqueología tradicional no puede ofrecer, pero que si queremos desarrollar la ciencia arqueológica en todas sus facetas, tenemos la obligación de usar los métodos y formas que sean capaces de ofrecer soluciones a tan compleja tarea. Sin embargo, apenas conocemos que es la Arqueología cognitiva, sus métodos, formas, limitaciones y desarrollo en los escasos centros donde en la actualidad se está desarrollando. El principal problema es, sin duda, la necesidad de utilizar otras ciencias ajenas a la Arqueología, pero muy relacionadas con el estudio de la conducta humana en general. Estas ciencias deben estructurarse mediante metodologías interdisciplinarias (La interdisciplina como método de análisis científico.).
Existe una gran dificultad en la realización de una síntesis interdisciplinar, pues hay que utilizar todos los datos recientes que nos aportan las ciencias relacionadas con la conducta humana. Este reto nos plantea la cuestión de que hay que estar abiertos a todo aquello que suponga un aporte a estos estudios, siempre y cuando no presente formas teóricas contradictorias entre sí. En el desarrollo actual de la Arqueología cognitiva podemos resaltar una serie de trabajos que destacan por su adecuación al estudio de la conducta humana en el pasado:
-
Estructuralismo funcional o la relación entre evolución neuroanatómica, sociocultural
y cognitiva (coevolución), como
causa del desarrollo cognitivo (emergencia) y cultural (Rivera y Menéndez, 2011; Rivera y Rivera, 2019) (Cuadro 1).
- Desarrollo de la cognición causal (Haidle, 2015; Stuart-Fox, 2014; Lombardy Gärdenfors, 2017). Construyendo puentes de unión entre los diversos procesos de razonamiento causal referentes al origen y desarrollo de cualquier conducta humana, dentro del estudio del desarrollo cognitivo-conductual.
- La Teoría del compromiso material (Material
Engagement Theory) sobre la
relación del medio ambiente y la creación de la mente (Malafouris,
2013).
- Estudios de
la evolución cognitiva relacionada con el desarrollo del lóbulo parietal humano
(Bruner y Gleeson, 2019), del área de Wernicke
y la importante evolución del fascículo
arqueado, que llega tanto al área de Broca como al Lóbulo Prefrontal (Rilling, et al. 2008). O desde un mejor conocimiento de la realidad
psicobiológica del cerebro humano en relación con otros primates
(Martín-Loeches et al. 2008).
Pautas generales de actuación del Estructuralismo funcional
La visión general que tenemos sobre el uso del Estructuralismo funcional y social nos indica que las conductas de cualquier tipo se producen cuando la combinación de las cogniciones sociales, emocionales y tecnológicas presentan unas características que hacen posible su aparición y desarrollo (Cuadro 2).
La
manifestación de estas cogniciones no se produce de forma aislada, sino que
dependen cada una de ellas de la adecuada formación de las otras dos. La coevolución, como proceso de producción
en el más amplio sentido, se presenta tanto en el plano social como en el
emocional y tecnológico. En este contexto, no se deben inferir conductas de
ningún tipo si cualquiera de estas formas cognitivas no presenta el desarrollo
necesario para su formación. Esta conclusión nos obliga a indagar, en cada trabajo
de Arqueología cognitiva, cuál sería el desarrollo de las tres cogniciones en
el inicio de la conducta a analizar, o lo que es lo mismo, hay que aplicar su
inicio en el periodo cognitivo-cultural que corresponde en función de los
parámetros cognitivos y conductuales y no solo temporales (dataciones
cronológicas)
Teniendo en
cuenta todas estas dificultades es necesario elaborar una metodología que
permita analizar los datos arqueológicos con la mayor objetividad posible. Para
ello es preciso elaborar una serie de pasos que nos servirían de guía en
cualquier estudio sobre los cambios cognitivo-culturales. Serían:
- Determinar
con la mayor precisión posible el tema a estudiar, a pesar de su segura
interconexión con otras formas culturales.
- Asumir que,
en muchos casos, solo podremos ahondar en nuestro estudio hasta cierto límite
explicativo, y que ir más allá del mismo supondría entrar en un ámbito de gran
subjetividad que no aportaría información científica aprovechable.
- Situar el
inicio de la conducta a estudiar en un periodo prehistórico lo mejor posible,
lo que siempre debe de realizarse mediante la información que el registro
arqueológico nos aporte. Tal ubicación no debe ser exclusivamente temporal,
sino teniendo en cuenta el desarrollo cognitivo-conductual observado.
- Con la información arqueológica y su ubicación
dentro de un general periodo cognitivo-cultural por determinar, tendremos los
antecedentes necesarios para iniciar nuestro estudio. Sin
embargo, el seguimiento arqueológico de la evolución de las conductas sociales,
tecnológicas y emocionales es muy difícil y complejo, pues estos factores
cognitivos tienen unas características formales muy diferentes. Mientras que
los hechos tecnológicos casi siempre dejan una huella fácilmente de analizar
directamente, los factores sociales y emocionales siempre tienen un carácter
indirecto y ubicado en los restos materiales, lo que dificulta enormemente su
análisis. Podemos establecer una serie de conductas en las que predomina unas
formas cognitivas las otras, pero que siempre presentan un componente común que
hay que evaluar (Cuadro 1)
* Cognición social. Relaciones sociales,
lenguaje, teoría de la mente, diferenciación autobiográfica, logística
alimentaria en general, autoconciencia, enterramientos, espiritualidad,
religiosidad y toda forma de conducta simbólica.
* Cognición emocional. Sociabilidad,
empatía, motivación general, cuidados de miembros de la sociedad, tratamiento
mortuorio, espiritualidad, religiosidad, relaciones sociales interpersonales e
intergrupales y todas las formas conductuales humanas
* Cognición tecnológica. Tecnología lítica
y ósea, tratamiento de pieles, evolución culinaria, conservación de alimentos,
desarrollo gráfico, cerámica, metalurgia, etc.
- La
producción de una constante alteración de la materialidad existente en la
naturaleza (ya sea con formas puramente materiales, tecnológicas, emocionales o
sociales), cambiando las características de la permanente interacción de la
mente, el cuerpo y el medio (Malafouris, 2013), con el fin de facilitar la
creación de abstracciones cognitivas que no pueden adquirirse directamente de
la naturaleza (p. e. cocción alimentaria, tecnología de la cerámica, metales,
numerosidad, conductas religiosas, etc.), pero si con una materialidad
adecuadamente transformada.
- Desarrollo del razonamiento causal como mecanismo
de producción de los cambios conductuales. Es preciso que en los procesos de
causa-efecto contemplen, en su adecuada medida, la unión conductual de las
cogniciones sociales, tecnológicas y emocionales, indicando con la mayor
precisión posible cuáles son sus componentes.
- Establecer una serie de pequeños avances
(sociales, tecnológico y emocionales), arqueológicamente observados, que
estaría interconectados uno detrás de otros como vía del desarrollo conductual.
En
nuestro estudio es fácil de apreciar un progresivo desarrollo conductual, de lo
elemental a mayor complejidad, aunque su desarrollo tendría una gran
heterogeneidad productiva en el tiempo y espacio. Esta evolución de la
complejidad conductual puede analizarse mediante la creación de una larga serie
de argumentos o razonamientos causales entrelazados,
vinculados o puenteados uno detrás de otro (Haidle,
2015), que pueden rastrearse en los
datos arqueológicos (d’Errico et al.
2017; Rivera y Rivera, 2019). La estructura de estos razonamientos causales
tienen siempre una composición mixta y compleja, pues en cada parte del binomio
causa-efecto siempre actúan los
componentes sociales, tecnológicos y emocionales, ya sean como contribuyentes a
la producción del cambio o como características formales de los hechos
causantes.
- La
realización de estos razonamientos causales es muy variable, pues depende de
las características de los grados de cognición causal utilizados. Así, puedes
ir desde el establecimiento de una relación de causa y efecto entre los signos
naturales del medio ambiente ya sean observables (e. g. filo de piedras con
cortes en los pies) o inobservables (e. g. el viento con caída de los frutos)
hasta todo lo que retengamos en la memoria (construcciones mentales racionales
y/o emocionales). En grados avanzados se manejarían conceptos plenamente
simbólicos y/o abstractos, posibilitando que con conductas deducidas de la
naturaleza o del quehacer humano (causa) puedan crearse otras de naturaleza
abstracta, no presentes en la naturaleza, pero sí en nuestro mundo simbólico
(efecto). Con los diversos los estímulos sensoriales externos (sociales,
tecnológicos y emocionales) se irían produciendo una serie de mecanismos
causales entrelazados dando lugar a procesos de coevolución y emergencia cognitiva, logrando crear redes neurológicas complejas como base
de las capacidades cognitivas observadas en los diferentes homínidos del género
Homo (Lombard and Gärdenfors, 2017;
Lotem et al. 2017; Stuart-Fox, 2015;
Rivera y Rivera, 2019).
Estructuralismo funcional como método de interpretaciónarqueológico
De la teoría a la práctica de la Arqueología cognitiva
Bruner, E. and Gleeson, B. T. (2019). Body
Cognition and Self-Domestication in Human Evolution. Front. Psychol. 21.
d´Errico, F.; Banksa, W. E.; Warrend, D. L.; Sgubine, G.;
Niekerkb, K.; Henshilwoodb, Ch.; Daniaue, A-L. and Sánchez Goñie, M. F. (2017).
Identifying Early modern human ecological niche expansions and associated
cultural dynamics in the South African Middle Stone Age. PNAS, vol. 114, no. 30: 7869–7876.
Haidle, M. N. (2014). Building a bridge-an archeologist's perspective on the evolution of causal cognition. Front. Psychol. 17
Lombard, M. and Gärdenfors, P. (2017). Tracking the evolution of causal cognition in humans. Journal of Anthropological Sciences. Vol. 95, pp. 1-16.
Lotem, A., Halpern, J. Y., Edelman, S., Kolodny, O. (2017). The evolution of cognitive mechanisms in response to cultural innovations. PNAS | vol. 114 | no. 30 | 7915–7922.
Malafouris, L. (2013). How Things Shape the Mind: a Theory of
Material Engagement. MIT Press, Cambridge.
Malafouris, L., Gosden,
C., Overmann, K.A., (Eds) 2014. Creativity, cognition and material culture. Pragmatics and Cognition, 22
(1).
Martín-Loeches, M.; Casado, P. y Sel, A. (2008). La evolución del
cerebro en el género Homo: la neurobiología que nos hace diferentes. Rev Neurol, 46 (12), 731-741.
Rilling, J. K., Glasser, M. F., Preuss, T. M., Ma, X., Zhao, T.,
Hu, X. and Behrens, T. E. (2008). The evolution of the arcuate fasciculus
revealed with comparative DTI. Nature
Neuroscience, 11 (4), 426-428.
Rivera, A. y Menéndez, M. (2011). Las conductas simbólicas en el paleolítico. Un intento de comprensión y análisis desde el estructuralismo funcional. Espacio, Tiempo y Forma. Serie I Prehistoria y Arqueología. Nueva época, 4.
Rivera, A. and Rivera, S. (2019). Mechanisms of cognitive evolution of the Homo genus. Ludus Vitalis. Vol. 27, Núm. 51 pp. 1-22. Stuart-Fox, M., (2015). The origins of causal cognition in early hominins. Biology and Philosophy 30 (2).

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